Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- Continúan las vacaciones de Semana Santa y si aún no has visitado ni la plaza de tu ciudad, aún tienes oportunidad para salir y conocer Michoacán, en esta ocasión te recomendamos ir a Zirahúen, un lugar mágico que seguro ya conoces y quieres regresar, o si no lo conoces este es el momento perfecto y te vamos a dar 6 razones:

1.- Sus maravillosas cabañas para hospedarte: Quedarse a dormir en un lugar mágico, lleno de leyendas, con un clima para abrazarse, hacer una fogata, pasarla bien con familia y amigos, es posible gracias a la variedad de cabañas que se encuentran en Zirahuén. Aquí te dejamos una lista con las mejores cabañas para hospedarte.

    • Cabañas Arameni
    • Zirahuén Forest and Resort
    • Cabañas y Habitaciones El Malecón
    • Cabañas El Cerrito
    • Finca Paraíso-El Canto de la Sirena
    • Cabañas del bosque Lago de Zirahuén
    • Cabañas Las Margaritas
    • Rincón de Zirahuén
    • Casitas Los Santos
    • Cabañas del Bosque

2.- La impresionante vista: A donde quiera que vayas podrás apreciar la vista al lago y sus áreas verdes, no necesitas hospedarte o quedarte a comer en restaurantes, hay lugares como los muelles donde puedes tener fotografías del recuerdo y disfrutar de las maravillas de la naturaleza.

Foto flickr: Ismael Villafranco

El muelle principal situado hacia su parte central, es el muelle popular. La entrada está rodeada por pequeños puestos de artesanías locales y varios restaurantes rústicos, algunos de ellos soportados por pilotes a la orilla del lago, propiedad de los pescadores y sus familias, donde se vende comida a precios módicos.

3.- Sus lugares para comer: Empezando por la ribera del lago, ahí encontrarás a las mujeres de la región vendiendo delicioso pescado blanco, truchas, charalitos, quesadillas de flor de calabaza o huitlacoche, además taquitos de requesón y muchas cosas más que huelen riquísimo apenas te acercas; si buscas un restaurante y admirar la belleza del paisaje está: Miralago Restaurant, El Canto de la Sirena, Los Cedritos, La Troje de Ala, Restaurante Señora Paz.

4.- Los Parques de aventuras: Zirahuén ofrece rincones que sorprenden siempre que la gente los descubre. “Rincón de Zirahuén” es un conjunto de cabañas que ofrecen un espacio para la práctica de deportes acuáticos y actividades de aventura, paseos a caballo, bicicleta de montaña, kayak etc, manejan combos que incluyen tirolesa todos los días en temporada de vacaciones. Otra opción es el parque de aventuras de “Zirahuén, Forest and Resort” que se describen como los pioneros en deportes de aventura, ofreciendo además, hospedaje, puentes colgantes, tirolesa, gotcha, lanchas de remos, cuatrimotos, kayak y mucho más.

5.- El Pueblo y su gente: Zirahuén no es solo el Lago, en este maravilloso pueblo de Michoacán, puedes visitar el centro en donde se encuentra una parroquia dedicada al Señor del Perdón, que conserva el estilo arquitectónico que prevalece en toda la región desde la llegada de los primeros misioneros. Tiene una amplia nave techada con una especie de bóveda de cañón con arcos de nervadura, hecha totalmente de madera, que demuestra una sorprendente y minuciosa técnica de ensamblaje. Frente a la iglesia hay una pequeña plaza con un kiosco de cemento y una fuente de cantera.

6.- Conocer sus leyendas: La principal leyenda acerca del lago, cuenta que a la llegada de los españoles a Michoacán, después de la caída de Tenochtitlan, un capitán se enamoró de Eréndira, la hermosa hija de Tangaxoan, Rey de los purépechas; la raptó y la escondió en un precioso valle rodeado de montañas. La princesa, erguida sobre una roca implorando a sus dioses del día y de la noche, Juriata y Járatanga, le enviaron un torrente de lágrimas con las que formó un gran lago al que se arrojó, convirtiéndola los hechiceros en sirena para que no muriera ahogada. Desde entonces, por su gran belleza, al lago se le llamó Zirahuén, que en purépecha significa “espejo de los dioses”. Dicen que la sirena aún vaga por esas aguas y que en las primeras horas de la madrugada surge del fondo para encantar a los hombres malos, los ahoga y les arranca el corazón, colgando éstos en el borde de la balsa, en agravio de quienes no saben conquistar con amor y reniegan del curso de la historia.

APMA