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Por: Antonio Aguilera
@gaaelico

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- El actual Movimiento de Aspirantes y Rechazados, que encabeza la Coordinadora de Estudiantes en Lucha, que sólo busca la colocación forzosa de jóvenes que no realizaron su examen de ingreso a la Universidad Michoacana o de plano lo reprobaron, es la última expresión de un movimiento que en sus orígenes buscaba el acceso a las aulas nicolaitas a jóvenes de escasos recursos y sin posibilidades de costearse una carrera universitaria.

La CUL como tal, es un movimiento que ostenta 35 años de lucha, pero que sin embargo, hoy en día, indica el investigador Juan Manuel Salceda Olivares, el movimiento estudiantil de corte progresista con el que se fundó “es casi inexistente, y la CUL, que en años pasados representó una fuerza política universitaria capaz de incidir en el rumbo de la máxima casa de estudios ahora no es más que una agrupación de Casas del Estudiante fuertemente penetrada y controlada por la policía política del PRI michoacano y otros partidos políticos que lo conforman“.

Por más de 30 años, la Coordinadora de Universitarios en Lucha (CUL) ha sido el ente más volátil y movible de la Universidad Michoacana, a la cual le ha dado grandes procesos y reformas sociales, pero también la ha mantenido en jaque por muchos años, llegando a secuestrar su vida educativa y académica para subordinarla a sus intereses.

cul-estudiantes2Si bien la CUL nació de la necesidad, en los inicios de la década de 1980, de defender a los albergues estudiantiles que fueron fundados a raíz de los movimientos estudiantiles de los 60, su esquema de presión a las autoridades universitarias y estatales a través de paros, bloqueos de vialidades y tomas de instalaciones universitarias, la ha empujado al descrédito y la falta de confianza que ante la sociedad se tiene de sus demandas de educación pública, laica y gratuita, destaca la investigación Juan Manuel Salceda Olivares, en su libro Las casas del estudiante en Michoacán (1915-2001). Conquistas populares por defender.

La toma que por una  semanas mantiene la CUL, a través de su Movimiento de Aspirantes y Rechazados (MAR) en las instalaciones de la UMSNH, no sólo frena las actividades educativas, académicas y de investigación de la Máxima Casa de Estudios en el estado, sino que la forzosa búsqueda de ingresar alumnos de nuevo ingreso a la Universidad, es el único asidero de existencia de la CUL, es su fuente de sobrevivencia, ya que quienes ingresen por esta vía a la Casa de Hidalgo, pasan a formar parte de las filas de la organización.

La última toma más extensa que se padeció en la Universidad, fue en el año 2004, en el rectorado de Jaime Hernández, cuando la máxima Casa de estudios estuvo parada por un mes, al final se alcanzó un acuerdo y se liberaron las instalaciones.

Para el historiador nicolaita, Juan Manuel Salceda Olivares –especialista en movimientos estudiantiles– los métodos de presión de la CUL ya están rebasados y perdieron legitimidad social, ya que en estos días la organización no es consciente del nivel de rechazo de sus acciones.

Salceda analiza la situación: “las formas y la degeneración de un movimiento han llevado al agotamiento de las casas del estudiante, pero eso no quiere decir que no sean necesarias. Hay muchos factores que confluyen en este movimiento, que llevan a decir que lo que se proyectó con la CUL se desvirtuara y hay una desviación de ese proyecto original, y no se ve por dónde pueda reivindicarse”.

En su investigación, el autor del libro Las Casas del Estudiante en Michoacán (Jitanjáfora, 2002), destaca que las casas del estudiante han dado sustento a esos movimientos que tienen que ver con las grandes conquistas populares que han conservado el espíritu progresista de la educación pública. “De este órgano estudiantil, que comenzó a constituirse incluso antes que la propia Universidad Michoacana, han emanado luchadores sociales, académicos, científicos y humanistas de gran importancia para el estado”.

E inclusive políticos: se sabe que uno de los fundadores de la CUL fue Humberto Arroniz (fue militante del PRD y ahora está en el PRI); se ha mencionado que tanto Leonel Godoy como Jesús Reyna (uno originario de Lázaro Cárdenas y otro de Huetamo), también pasaron algún tiempo en los albergues estudiantiles.

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Salceda Olivares expone algunos momentos de la historia de la CUL:

La Coordinadora de Universitarios en Lucha (CUL), -la organización estudiantil dependiente de la UMSNH que aglutina al mayor número de casas de estudiante-, se constituyó el 6 de noviembre de 1982. Su fundación se planeó como un rescate de las organizaciones estudiantiles michoacanas debilitadas después de los álgidos movimientos que se dieron entre 1963 y 1966 cuando en el seno de la Universidad Michoacana los estudiantes lucharon fundamentalmente por la modernización de los planes de estudio de la Universidad, y la reivindicación de las conquistas populares de la Revolución Mexicana en materia de educación.

Con la entrada del Ejército Mexicano al Colegio Primitivo de San Nicolás y la clausura de las casas de estudiantes en el 66 fueron determinantes para la desarticulación de las organización que durante la primera mitad del siglo XX jugaron un papel determinante en la defensa de la autonomía universitaria y los principios con los que se fundó la máxima casa de estudios.

Para 1982 la Federación de Estudiantes de la Universidad Michoacana (FEUM), y el Consejo Estudiantil Nicolaita (CEN), que aglutinaban al estudiantado michoacano y fueron protagonistas de los movimientos de los años 60, ya habían sido disueltos y varios de sus líderes, como ocurrió en otras partes del país, ya se habían integrado al aparato estatal. La experiencia histórica del movimiento social en México llevaba a deducir que las organizaciones estudiantiles acabarían por convertirse en organizaciones corporativizadas al PRI”, asegura Salceda Olivares.

En su libro, Salceda Olivares detalla que la CUL siempre ha sido encabezada por jóvenes que provenían de otras partes del país que militaban en la Coordinadora del Movimiento Estudiantil Proletario (CMEP), que a su vez formaba parte de un proyecto estudiantil más amplio.

Entre los fundadores de la CUL el documento cita a J. Guadalupe Navarro El Compita, de Veracruz; Carlos Hernández Sarmiento El Perico, de Sinaloa; Humberto Arróniz Reyes El Jarocho, de Veracruz; Rubén Miranda, de Baja California; Guillermo Rivas Guerrero, de Sinaloa, y los michoacanos Paulino Rojas Pánfilo, Luis Sánchez Amaro El Güicho, Sergio Figueroa El Tanaco, Pedro Arauz, Arturo Acevedo y Norma Hernández”.

El historiador refiere que el movimiento de mayor trascendencia universitaria impulsado por la CUL, en alianza con un grupo de profesores y empleados de la Universidad, fue el de la reforma que inició en 1983 y culminó con una nueva Ley Orgánica en 1986 en la que se logró el reconocimiento jurídico de las casas del estudiante, la desaparición de la Junta de Gobierno –que reforzaba la injerencia del gobierno del estado en los asuntos internos de la Universidad–, el restablecimiento del Consejo Universitario como máxima autoridad en la Universidad, y la “devolución” de los principios filosóficos progresistas a la Universidad.

En el caso de la Coordinadora la estrategia debilitadora que siguió al movimiento de 1986 consistió en eliminar a los líderes fundadores mediante la represión o la cooptación. Señala: “se intentó satisfacer lo más posible las demandas materiales a fin de desmovilizar al movimiento; se emprendió una campaña disimulada de difamación y desprestigio, y se infiltró a estudiantes mercenarios cuya misión fue confundir, dividir, bloquear las actividades que emprendieron”.

Como consecuencia de esas acciones gubernamentales, la CUL cayó en “un aislamiento extremo y peligroso”. Ya en 1992 la CUL “estaba aislada del estudiantado universitario y de los sindicatos, y tendió a desentenderse cada vez más del movimiento popular”, y según el investigador, la estrategia más efectiva para evitar un resurgimiento “ha sido la infiltración de mercenarios y la cooptación (mediante favores, chantajes e incluso sueldos) de moradores de las mismas casas del estudiante”. Hoy en día, indica el investigador, “el movimiento estudiantil de corte progresista es casi inexistente, y la CUL, que en años pasados representó una fuerza política universitaria capaz de incidir en el rumbo de la máxima casa de estudios ahora no es más que una agrupación de casas del estudiante fuertemente penetrada y controlada por la policía política del PRI michoacano y otros grupos que lo conforman”.

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