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Remembranzas de una maestra rural - Juan Pérez Medina

Por: Juan Pérez Medina| Morelia Domingo 15 de Noviembre del 2009
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Soy la profesora jubilada Candelaria Árciga Verdín y quiero contarte mi historia de maestra rural, escrita con la letra pequeñita para que quepan, en menos de 10 hojas, 40 años de maestra y casi un siglo de vida. Quiero hablar del ayer para sentirme viva, por que quiero sentir de nuevo el tañer de la campana que llama a los chiquillos a la casita de adobe blanqueda con cal con su letrero en madera que yo misma pinté: “Casa de pueblo”. La escuela era el lugar más importante de Cofradía de Acutapilco, municipio de Santa Maria del Oro, en el estado de Nayarit; pueblo en el que empecé a trabajar de maestra cuando solo contaba con 14 años de edad. Ya había terminado en Tepic el sexto año; entonces me pagaba un peso con cuarenta centavos pero la gente me regalaba huevos, pollos, fruta y mucho, pero mucho respeto. Yo ame mi profesión desde el primer día.

Todos los lunes regábamos el patio y los niños llegaban recién bañados con su calzón de manta, algunos con huaraches y los mas, descalzos; llegaban corriendo, alegres, era el día mas importante de la semana; formaban un cuadrado, erguidos, respetuosos, solemnes. ¡La patria estaba allí! Sí, representada en su bandera, que amarrada en un otate y flanqueada por los niños que habían aprendido a leer; por los más aplicados y los más puntuales. Desfilaba orgullosa, al compás marcial de uno, dos… uno, dos…

Escoltar su bandera es el más alto honor que un niño puede obtener por su propio esfuerzo, y es un valor fundamental que el maestro debe enseñar todos los días.

Cuando pasaba la bandera, los mayores, los hombres del pueblo, detenían su paso, descubrían su cabeza, y casi se atrapa el silencio entre las manos porque ¡La patria estaba allí! Y luego la voz estalla y se rompe el viento con cada palabra y el corazón palpita como en un juramento de amor cuando le cantas:

Piensa, ¡Oh Patria querida!

que el cielo

Un soldado en cada hijo te dio.

Luego, pasábamos al salón de clase, allí atendía desde el párvulo hasta el cuarto año; teníamos un pizarrón de pie de doble cara en medio del salón, de un lado se sentaban los de (pichito)* y los de segundo en unas mesas largas con equipales y banquitos; los mayores, de tercer y cuarto, del otro lado del pizarrón, en mesabancos.

Los lunes teníamos la clase de historia y la tomaban todos los niños juntos, les contaba de Cuauhtémoc, de Hidalgo, Juárez, Doña Josefa Ortiz de Domínguez, de los Niños Héroes de Chapultepec. ¡Disfrutaban aprendiendo la Historia de México! Todos querían ser como los héroes! Después, los mayores escribían pensamientos y biografías (no había cartitas en ese tiempo) lo que les permitía hacer ejercicio de redacción, de poesía, de dibujo. Los de segundo ejercitaban, ortografía y caligrafía, hacían “planas” con lemas alusivas al personaje que estudiaban como… ¡Los valientes no asesinan!, ¡Si hubiera parque, no estaría usted aquí! ¡El respeto al derecho ajeno es la paz! ¡La patria es primero!

Los de primero, dibujaban la bandera y algunos pintaban “monos” que luego me explicaban que eran los Niños Héroes o Juárez. Siempre les dije estaban muy bien hechos porque a los niños debe entusiasmárseles, ellos también podían diferenciar que bandera se escribe con “B” mayúscula, porque es nombre propio.

Se trabajo por la mañana y por la tarde; los lunes por lo general, después de la comida, nos sentábamos debajo de los árboles y eran los alumnos los que tocaban los temas de Historia, discutían, preguntaban, exponían sus ideas. Los chicos aprendían de los grandes.

Muchas veces preguntaban si los “alzados” también eran héroes, y se armaba la ”tremolina”**; pero eso sí, todos con orden, levantaban la mano para pedir la palabra y se ponían de pie para intervenir, Muchas veces tuvimos que recurrir ejercicio de la votación (valores de respeto y democracia que deben estar presentes en la formación de los niños y que sólo se aprenden ejerciéndolos).

Por las noches y a la luz de las “cachimbas”***, trabajaba con los señores del pueblo, les decían “los mayores” y aprendimos juntos muchas cosas; ellos me enseñaron la magia del lenguaje de las estrellas, me enseñaron a observar al cielo, para saber cuándo es tiempo de lluvia, de siembra, de cosecha. Me enseñaron el valor de la parcela y el amor por el terruño. Yo les enseñé La magia del lenguaje de las letras, les enseñé que al juntarlas pueden hablar por nosotros en los tribunales para el reparto de las tierras, también les enseñé que las letras pueden decir cosas muy bellas, como un poema, una canción o una carta de amor…

Ellos… me enseñaron a tocar la guitarra, yo… les enseñé el “Corrido agrarista” y juntos luchamos por el ejido.

Ahora que estoy vieja y jubilada pasé por una escuela que estaba en los honores a la Bandera. ¡Cuánta pena sentí! ¿Qué está pasando en el siglo XXI? ¿No se dan cuenta que están formando hombres desnudos de principios, huérfanos de valores?

¿Cómo pueden reprender a los chiquillos cundo rayan las paredes, destruyen los árboles, cortan las flores y después roban o matan? No tienen modelos de maestros para imitarlos.

En mis tiempos de maestra rural, los niños aprendían preguntando la historia del pueblo, del ejido, de la fundación de la escuela; hoy me dicen que las escuelas se llaman Peter Pan, La Cabaña del Toot, ¡Feo caso! ¿Es que ya se acabaron nuestros próceres?

Primer grado

Discusión, algarabía.

Lámparas que funcionan en base a petróleo.




Juan Pérez Medina (1960) originario de Nayarit, cuenta con una larga trayectoria en el sistema educativo en Michoacán.

Asesor del Secretario General del Comité Ejecutivo Seccional de la Sección XVIII del SNTE, Morelia, Mich. y responsable de gestoría del CES. (1995-1998)

Secretario General del Comité Ejecutivo Seccional de la Sección XVIII del SNTE, Morelia, Mich. (1998-2002)

Diputado Federal Prurinominal en la LIX Legislatura del Congreso de la Unión. México, D. F. (2003-2006)

"México: Lecciones de la Dignidad". Libro publicado por ENAT y SEDESO, Morelia, Mich. (2003-2007)

Articulista de la Revista Semanal: “Porqué de Michoacán” (2003-2008)

“La Jornada Nacional de Lucha de la CNTE” Artículo publicado en la Revista “Trabajadores” de la Universidad Obrera de México. Año 9, Número 48, mayo/junio 2005.

Articulista de “Cambio de Michoacán” y el semanario “El Despertar de Oriente” de Zitácuaro Mich.

Hoy se une al equipo de articulistas de MiMorelia.com


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