El papel histórico que han jugado los movimientos estudiantiles en la vida académica, política y social de la UMSNH ha sido de particular trascendencia (Foto: ACG)

Por Antonio Aguilera
@gaaelico

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- La Coordinadora de Universitarios en Lucha (CUL) entró en una de sus más grandes dicotomías, toda vez que por un lado ya se agotó el esquema de demandar educación recurriendo a la presión, a los paros y tomas de instalaciones universitaria, y ante otro el descrédito y la falta de confianza que ante la sociedad se tiene de sus demandas de educación pública, laica y gratuita, toda vez que su movimiento ha caído en los esquemas clientelares semejantes a los de los partidos políticos, sostuvo el historiador de la Universidad Michoacana Juan Manuel Salceda Olivares, especialista en movimientos estudiantiles.

El autor del libro Las Casas del Estudiante en Michoacán (Jitanjáfora 2002), matiza el devenir de uno de los últimos movimientos sociales que buscaba llevar la educación superior pública a los más necesitados:

La CUL se encuentra en una gran dicotomía, en una gran cerrazón, ya que tengo conocimiento de que para sus movimientos solicitan apoyo a Casas Independientes, pero ni siquiera le dan oportunidad de opinar a las otros albergues estudiantiles. Es cierto que dentro de ciertos grupos de la Comunidad Universitaria hay un hartazgo de las constantes tomas, pero junto a este sentir también existen grupos organizados que aprovecharon la situación del enfrentamiento para sacar raja política, grupos como los de Derecho, Ingeniería Civil, Contaduría y otros, incluso los propios choferes de las Combis estuvieron azuzando a los estudiantes a enfrentarse con los de la CUL“.

El papel histórico que han jugado los movimientos estudiantiles en la vida académica, política y social de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) ha sido de particular trascendencia, toda vez que han contribuido de manera importante en la defensa de la autonomía universitaria y no pocas ocasiones han sido impulsores de los procesos de reforma orientados a la preservación de los principios de educación popular sobre los que se basó la fundación de la máxima casa de estudios del estado.

Foto: ACG
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Las casas del estudiante han dado sustento a esos movimientos que tienen que ver con las grandes conquistas populares que han conservado el espíritu progresista de la educación pública. De este órgano estudiantil, que comenzó a constituirse incluso antes que la propia universidad, han emanado luchadores sociales, académicos, científicos y humanistas de gran importancia para el estado.

Sin embargo, estas organizaciones, por la fuerza y presencia que representan, también han sido utilizadas por fuerzas políticas, civiles y religiosas para obtener beneficios ajenos a los meramente universitarios.

La Coordinadora de Universitarios en Lucha (CUL), que actualmente es la organización estudiantil dependiente de la UMSNH que aglutina al mayor número de casas de estudiante, se ha convertido así en una fuerza importante en la vida social y política del estado. Se constituyó el 6 de noviembre de 1982. Su fundación se planeó como un rescate de las organizaciones estudiantiles michoacanas debilitadas después de los álgidos movimientos que se dieron entre 1963 y 1966 cuando en el seno de la Universidad Michoacana los estudiantes lucharon fundamentalmente por la modernización de los planes de estudio de la Universidad, y la reivindicación de las conquistas populares de la revolución mexicana en materia de educación.

Salceda Olivares recupera además un informe anónimo en el que se establecen los objetivos de la fundación de la Coordinadora: “Combatir la corrupción interna y el sectarismo que se encontraba muy arraigado en algunos activistas, buscar la coincidencia con las demandas económicas y políticas de las Casas del Estudiante como la democratización de la Universidad“.

Foto: ACG
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En síntesis, se buscaba la construcción de una organización representativa del universariado que buscara restablecer el vínculo con organizaciones populares como la Unión de Comuneros Emiliano Zapata (UCEZ), el Frente de Colonias Populares y los obreros de Sicartsa. La CUL se fundó, pues, como un proyecto político-social ambicioso que encontró campo propicio para su desarrollo debido a que la corrupción de algunos dirigentes estudiantiles de los años 60 y 70, así como el sectarismo, el dogmatismo y el desprestigio social se había enquistado en las Casas del Estudiante, asegura Salceda.

Como toda organización con tintes ideológicos y políticos la CUL encontró sus primeras dificultades, que a lo largo de sus primeras dos décadas de vida se convertirían en una constante: las diferencias entre sus integrantes que derivarían en la escisión de algunas organizaciones o grupos que la integraron como sucedió con la casa de estudiante Camilo Torres, apunta Salceda Olivares.

La tarea de la CUL sería recuperar los objetivos e ideales con los que fue fundada, para realizar una defensa integral de la educación pública que actualmente se ve amenazada frente a las políticas de reducción presupuestal, concluye Salceda Olivares.

Foto: ACG
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