Mateo Calvillo Paz

Se pierde la conciencia del bien y del mal, muchos cometen el crimen y la injusticia sin temer a nada, Y quieren pasar por buenos.

En tu vida. Cuantos matan, despojan, cometen la injusticia, mienten, no aplican la ley tan tranquilamente, como quien informa que Michoacán todo está bien, como nunca.

  Ante la justicia humana, los criminales no tienen problema. Pero les hace presentarse ante la justicia divina.

Dios habla. La historia de la salvación es un eterno problema entre Dios y el hombre que se rebela contra Dios, hace el mal y pretende estar bien.

  En nuestros días, hay muchos que se instalan cómodamente al margen de Dios para que no haya quien lo inquiete.

  Algunos, después de cometer la iniquidad, juzgan a Dios, lo tachan de justiciero injusto “Esto dice el Señor:… ¿No es más bien el proceder de ustedes el que es injusto?”

  La maldad en nuestros días sigue dominando, después de tantos siglos, seguimos pecando. Nuestro proceder no es justo y le echamos la culpa a Dios. Decimos que es injusto, intolerante, que va contra nuestra autonomía.

   Acabo de escuchar a una señora que lee siempre la Biblia, que recita los salmos pero viven al margen de Dios, sin cumplir su ley. Y le parece tener razón. Es la lógica del hombre, busca su conveniencia, no le importa la ley de Dios.

  El Padre Dios nos da su ley y tener fe quiere decir vivir haciendo su santa voluntad.

  No podemos hacer lo que muchos que le dicen al Padre: sí, tengo mucha fe pero en los hechos no le obedecen, vivir cometiendo la iniquidad, siguiendo sus caprichos.

  Aceptan la justicia, el derecho, la ley, el bien y en los hechos hacen lo contrario. Es como el hijo que le dijo al papá: sí voy y en realidad no fue.

  Hay muchos hombres y mujeres endurecidos en su maldad, en sus intereses mezquinos y egoístas que hacen mucho daño a los pobres, que son orgullosos y no admiten que se les diga nada.

  Ellos hablan muy bien y le “dan el avión” a la gente hablando bien de los valores. En los hechos nunca aceptan hacer bien, hacer obras de justicia, cumplir las grandes exigencias del sermón de la montaña.

  Están representados en el hijo que le dijo al papá: sí voy pero no fue.

  Los pobres mugrosos, sin muchos estudios ni condición social, que no salen en la página social, aceptan a Dios que los guía, acogen su evangelio y son los que construirán un mundo mejor y entrarán en la patria del cielo, en la herencia más rica que Altozano y Tres Marías.

  Necesitamos resistir a la seducción de los poderosos perversos que arrastran, no se puede hacer el mal, crimen, despojo, mentiras. No tienen razón los que mandan matar, se llevan las millonadas de los pobres, los que mienten para quedar bien y conservar su caudal político y su dinero.

  Es absolutamente indispensable hacer el bien y buscar la perfección que Cristo propone en el Sermón de la Montaña: hasta amar a los enemigos, no ponerse con el malvado, evitar los adulterios, fornicaciones, pornografía.

  Es lo mismo que decir: hacer el bien, rescatar los valores y el código de ética, la conciencia moral. Hay que tener la “honestidad valiente” y acabar con la mafia del poder, no sólo de palabra.

  El secreto para triunfar en la vida, ser coherentes y alcanzar el éxito definitivo. Dios enseña: “cuando el pecador se arrepiente del mal que hizo y practica la rectitud y la justicia, salvará su vida”.

Vive intensamente. Tu vida es guiada por Dios, obedece lo que él te manda, serás sabio, exitoso y tendrás la herencia más rica.

Cristo con nosotros. Cristo está aquí, nos guía en esta corrupción y maldad, nos alimenta con su cuerpo y con su sangre.

Para platicar en familia. ¿En tu familia, hacen tranzas, crímenes y pecados y se hacen “el paro”? ¿Hace lo que les da la gana?