Por: Héctor Jiménez @Hectorjjmm

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- “Huele horrible”, dice el conductor de la combi Ruta Amarrilla mientras avanza por la avenida Solidaridad de Morelia. Sabe lo que dice, porque tiene que circular al menos cinco veces al día por la avenida, mientras su nariz sortea el picante hedor que emana del afluente.

El mal olor se debe a que en el centro de la avenida corre el popularmente llamado río Chiquito, en el que cada segundo desembocan 70 litros de aguas residuales… algo equivalente a 210 garrafones de agua contaminada por minuto.

Este río de 17 kilómetros de longitud no siempre tuvo el mismo recorrido que hoy puede observarse en la ciudad. Su trayectoria actual es el resultado de obras de modificación de su cauce a finales de los años 30s. Desde entonces han pasado más de sesenta años sin que los gobiernos puedan poner freno a su contaminación debido a temas de “prioridad” y problemas de acceso a recursos.

cita-reportaje-implanLa administración municipal actual, encabezada por el alcalde Alfonso Martínez Alcázar, trabaja en dos proyectos inmediatos sobre el río: un colector sanitario de casi tres kilómetros que asciende a un costo de más de 11 millones de pesos y la primera parte de un “parque lineal” cuya inversión es de 60 millones de pesos. La primera obra arrancó el 25 de mayo y la segunda menos de un mes después, el 19 de junio. Sin embargo, pocos meses después, ambas obras ya se encontraban paralizadas y con retrasos que comprometían su finalización en el plazo establecido.

La obra del colector sanitario detuvo sus avances el día 15 de julio, menos de dos meses de haber iniciado, debido a que la Secretaría de Desarrollo Territorial, Urbano y Movilidad (Sedetum) del gobierno estatal requería que el ayuntamiento de Morelia entregara reportes de los avances del proyecto para poder liberar más recursos. “Ahorita lo que se ha comprobado es un millón y 600 mil pesos. Los avances que tienen de obra superan los tres millones de pesos, pero no han comprobado la diferencia”, comentó el titular de esta dependencia, Sergio Adem Argueta, a inicios de noviembre.

Desde el ayuntamiento moreliano se argumentó una falta de coordinación con la tesorería para poder entregar las facturas de la obra. El secretario de Innovación y Desarrollo Municipal, Antonio Plaza Urbina, expuso además que los organismos no habían acordado cómo sería el formato de entrega, pero que sin duda la responsabilidad se encontraba del “lado de la cancha” del ayuntamiento y se cumpliría con la entrega de documentación a lo breve, justificó.

No obstante, al viernes 18 de noviembre la documentación todavía no era entregada a las instancias estatales y mientras tanto, el río sigue recibiendo 70 litros de agua contaminada a cada segundo, como desde hace décadas.

rio1De acuerdo con el director de sistemas de información del instituto municipal de planeación (IMPLAN), Ulises Sánchez Sepúlveda, el río Chiquito no sólo recibe la contaminación de la ciudad sino también descargas residuales del medio rural, y prácticamente desde los años 30s ya era un “drenaje a cielo abierto”.

Detalló que el impacto al medio ambiente en este caso llega hasta el lago de Cuitzeo, ya que el cauce del río Chiquito se une al del río Grande dentro de Morelia, después llega a la planta de saneamiento de Atapaneo y finalmente desembocan en mencionado lago. Sin embargo, “el agua que va a la planta no es toda la del río Grande”, señaló Sánchez Sepúlveda. El resultado es la disminución de la vida marina y el descenso del nivel del agua en el lago, la contaminación de los mantos freáticos y el surgimiento de lirio en el embalse.

Roberto Valenzuela Cepeda, director del organismo operador del agua potable, alcantarillado y saneamiento (OOAPAS), precisó que a la planta de Atapaneo entran cada segundo 1 mil 100 litros de agua que salen con una calidad por encima de la norma establecida, “prácticamente aguas claras”. Sin embargo, en términos generales aproximadamente el 15 o 20 por ciento de las aguas de Morelia no son tratadas.

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Para sanear totalmente el río Chiquito, explicó, es necesario realizar tres etapas de colectores sanitarios y adicionalmente una obra de tratamiento: el colector sanitario en el margen izquierdo actualmente ya iniciado, otro colector en el margen derecho proyectado para 2017, un tercer colector en la cuenca alta y una planta de tratamiento en Jesús del Monte con capacidad para recibir 100 litros por segundo.

Tan solo el proyecto de esta última planta, precisó Valenzuela Cepeda, asciende a los 100 millones de pesos, recursos de los cuales carece actualmente el ayuntamiento moreliano.

El río Chiquito ha estado ligado al desarrollo de Morelia desde su fundación; durante siglos fue su principal proveedor de agua y requirió de diversas obras públicas. Hoy en día nace en el manantial de la montaña Pico Grande, cruza por la tenencia de Jesús del Monte y confluye con el río Grande en el interior de la ciudad… pero antes cruza por la avenida Solidaridad.

Desde el punto de vista de un conductor del transporte público, la avenida Solidaridad con el río Chiquito a su centro cruza algunas de las principales vialidades de la ciudad: la calzada Juárez, que tiene destino al Parque Zoológico; la avenida Ventura Puente, que finaliza bajo dos de los arcos del acueducto moreliano; y la avenida Camelinas, que lleva a una de las principales zona comerciales de la ciudad. No obstante, por esta avenida sureña el flujo de peatones es escaso. A su paso, los corredores acompañados de sus perros se encuentran ambos márgenes del río cubiertos por vegetación invasiva, algunos puentes peatonales que no cuentan con barreras de seguridad sólidas y cadáveres de animales que fueron abandonados.

Es en esta parte de Morelia donde el conductor dice “Huele horrible” y mejor pisa el acelerador.

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El Parque Lineal, paralizado

Antes del año 2016, las notas periodísticas sobre el río Chiquito de Morelia no hablaban sobre nuevas obras sino sobre su posible desbordamiento en tiempo de lluvias, el hallazgo de algún cadáver o el porcentaje de su contaminación que correspondía a cuerpos sólidos.

Las administraciones municipales se limitaban a emprender acciones de limpieza para evitar las inundaciones.

A mediados de junio se anunció el proyecto del “Parque lineal” del río Chiquito como una obra que potenciaría “la belleza de Morelia” y en su primera etapa contaría con una inversión de 60 millones de pesos de los tres niveles de gobierno para mejorar las condiciones de la avenida Solidaridad. Sin embargo, dos meses después la obra ya se encontraba paralizada por problemas de pagos a la empresa constructora.

antonio-plaza4Antonio Plaza Urbina argumentó que se tuvieron dificultades administrativas para recibir los recursos estatales y federales de financiamiento. A mediados de noviembre precisó que el avance del colector sanitario era aproximadamente del 50 por ciento y la del parque lineal de solamente del 15 por ciento. En ese sentido se estaba considerando rescindir el contrato a la empresa encargada del primer proyecto, así como solicitar una prórroga de entrega de la segunda obra. El alcalde moreliano añadió que los trámites para obras de este tipo son excesivos y las ampliaciones de fechas de entrega resultan algo común.

Los funcionarios municipales consultados al respecto, coincidieron en que la contaminación del río Chiquito no había sido atendida por gobiernos anteriores porque no era una “prioridad”. Compartieron también la opinión de que la autoridad municipal es rebasada en estos proyectos y, en ese sentido, el acceso a presupuestos federales y estatales es crucial.

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Erik Avilés Martínez, quien ha sido secretario técnico del consejo ciudadano de Morelia por más de un año, consideró que la recomendación más importante que se ha hecho desde su oficina en materia medioambiental ha sido, sin lugar a dudas, sobre el cuidado del agua; y que tanto el río Chiquito como otros cuerpos de agua son una muestra en el presente del actuar de los gobiernos en el pasado:

erik-aviles“No solamente el río Chiquito sino presas, ríos, manantiales y todos los afluentes de agua que hay  en el municipio son resultado de una acumulación histórica de eventos positivos y también de omisiones y también de acciones irresponsables que se han dado. Por ejemplo, vemos a la fecha drenajes indebidamente conectados con cuerpos de agua”.

Consideró importante que se den los primeros pasos en la atención del río Chiquito. Pero desde la lógica del consejo ciudadano, agregó, es igualmente importante que las diferentes dependencias pongan el problema en un sitio en común, del que no se le retire hasta que el problema quede resuelto:

“Es un tema de décadas que merece que se ponga sobre la mesa, se establezca como agenda y que no se suelte este tema durante años, porque la inversión que se requiere para dejar los cuerpos de agua debidamente saneados en Morelia va a tomar décadas y una inversión que rebase el presupuesto anual de este municipio”.

Sánchez Sepúlveda, quien realizó su tesis de maestría en torno al río Chiquito, coincidió con la anterior postura y observó que una opción alterna de financiamiento son las fundaciones nacionales e internacionales. Para acceder a esos fondos es necesario realizar estudios complejos, pero algo positivo es que abunda la información de este tema. Entre esa información, detalló, hay crónicas que hablan de un río Grande y un río Chiquito limpios, en los que la población moreliana se bañaba y se encontraban especies como el bagre.

Sin embargo, “…pues actualmente eso ya no existe”, agregó, “y actualmente bañarse ahí sería una muy mala decisión por las enfermedades que uno podría adquirir”.

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