La familia, como Dios la diseñó y la grabó en el ser humano es el santuario de la vida desde su concepción. No podemos desnaturalizarla.

En tu vida. En la semana de estudios de los Catequetas de América, se nos presenta un vídeo, una escena de una pareja gay. Se siente un estremecimiento instintivo.

En el mismo encuentro andaba un colega con su esposa muy linda y sus hijos muy bellos, su presencia era luminosa y alegre.

Dios habla. La familia humana, natural es una institución donde la vida humana se concibe, nace y se cultiva. Es un “hogar dulce hogar” donde el hombre pasa o necesita pasar sus mejores momentos. Es un oasis de aprecio, conocimiento y amor.

Es el terreno rico, grato, seguro donde se desarrolla la vida humana. Ahí crece el individuo y se modela una personalidad armónica, una madurez para el servicio y el amor.

Es la base donde se asienta una sociedad justa, pacífica, de progreso, de seguridad y respeto de las leyes.

La descomposición social que estamos viviendo con la desaparición de principios y valores, con los criminales desatados y los justos desamparados es consecuencia de la terrible crisis familiar de nuestro tiempo.

Si queremos parar esta ola de descomposición social, de corrupción, de miseria de bienes materiales y espirituales, necesitamos una reforma de la familia. Es esencial y prioritaria esta reforma.

El Hacedor de la familia del hombre es Dios que le dio leyes naturales, es como la fábrica que fija el instructivo de los celulares. Son leyes que no se pueden cambiar ni manipular.

Ya en el libro del Génesis aparece Dios dando la vida a la familia de Abraham. En la familia de Abraham nacen grandes pueblos: los judíos, los árabes, los cristianos.

Las bases de un gran pueblo se ponen en la familia. Es increíble la responsabilidad del esposo y la esposa.

De la descendencia de Abraham nace Jesucristo el Mesías de Dios, cuando se hace uno como nosotros y viene a compartir nuestros caminos en este mundo.

Jesucristo nace y vive en una familia muy humilde, absolutamente armoniosa. Es una familia creyente, sabia atenta al proyecto de Dios, obediente para servir.

Cumple religiosamente la ley de Dios. El niño es presentado en el templo donde lo encuentran dos ancianos sabios: Ana y Simeón.

Es una familia sencilla, que tiene que emigrar ante el peligro mortal, la prueba y el peligro los purifica y los une.

Modelos de papá, mamá e hijo las familias lo encuentran en la familia sagrada de Jesús.

Si el hombre quiere vivir y ser plena y verdaderamente feliz, necesita ser modelado por lo mejor de una familia: amor, orientación, cuidado cariñoso, apoyo sólido de autoridad. Necesitamos rescatar la familia con sus valores originales, los más importantes que ignoran con frecuencia los líderes del mundo, los psicólogos, las campañas del gobierno que corrompen la familia para halagar a la gente y sus pasiones depravadas.

También en el pueblo de Dios, la parroquia, la comunidad se necesita recuperar la familia y sus valores divinos y hondamente humanos.

Hay que defenderla de ataques sistemáticos, demoledores de poderosos grupos, incluida la ONU.

Hay que velar por todos sus miembros, dar su lugar a los papás como educadores de la fe de sus hijos, guías que los lleven a Cristo, encontrarlo, a seguirlo. La Iglesia se renueva con la familia.

Hay que celebrar la familia, disfrutar de su ambiente de amor y ternura y sentirse protegidos y felices en ella.

Vive intensamente. Despierta. sacúdete la pesadez, líbrate de la embriaguez, del frenesí del cuerpo, de la enajenación. Busca el frenesí de amor en la familia.

Cristo con nosotros. Cristo es el que viene, prepárate para el encuentro. Comulguen todos después de haberse purificado en la confesión.

Para platicar en familia. ¿Con la familia pónganse en marcha al encuentro del hijo de Dios que nace en una familia. Velen y proteja su familia como algo precioso.