Cardenal Carlos Garfias

Me da mucho gusto saludarles, ahora en este tiempo de Cuaresma y que estamos recordando en este segundo domingo que acaba de pasar, cómo es importante ver el rostro transformado de Cristo, para que ahí nosotros podamos vernos reflejados, y nosotros mismos busquemos transformarnos como Cristo.

Les saludo desde la reunión que estamos participando, donde estamos hablando de la forma de poder servir en la animación, y en la coordinación de la pastorela diocesana, con este enfoque de construcción de paz que hemos venido impulsado, y después de haber hecho un momento de oración al torno de la no violencia con el mensaje que el Papa Francisco ha enviado a toda la Iglesia, invitamos a construir desde esta actitud de la no violencia.

Hoy quiero invitarles a que sigamos viviendo la Cuaresma, que nos encontremos con Cristo, que busquemos como nuestra vida ser no violentos, en un actitud de dialogo, en una actitud de escucha, cuando surjan los conflictos, buscándole solución y no agravándolos. En una actitud de amabilidad, de respeto, de comprensión, de cariño, desde el ambiente de los esposos, la familia, en la comunidad, en el ambiente social, y con relación a todas las personas que nos vayamos encontrando en nuestro camino.

Que sigamos viviendo el tiempo de la Cuaresma que nos encontremos con Cristo, que decidamos ser no violentos, y nos comprometamos a construir la paz.

Los bendigo a todos: El señor esté con ustedes, la bendición de Dios omnipotente, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y permanezca para siempre, amén.