Cardenal Carlos Garfias

Me da mucho gusto saludarlos a todos.

Quiero que platiquemos un poco sobre el inicio de Cuaresma, y lo que significa que la Cuaresma nos invite a todos acercarnos más a Dios, y a renovar el compromiso de servir, y de acompañar nuestros hermanos, sobre todo aquellos que tienen más necesidad.

Estoy haciendo una visita al Centro de Caritas, aquí en Morelia, donde se tiene el empeño de poder ofrecer la caridad de una manera organizada, se atiende a los enfermos, se busca tener condiciones para poder ofrecer atención a los migrantes, de una manera muy oficial estamos en este empeño de estar preparados ofreciendo lo que podamos dar de cobijo, de atención y acompañamiento a los que pudieran resultar afectados por todo lo que está pasando en Estados Unidos.

Desde la Cuaresma, los invito a que durante este tiempo busquemos alguien espacio especial de oración, que nos comuniquemos con Dios, que platiquemos con él sobre nuestras situaciones, sobre todo aquello que más nos angustia, y que hagamos con él el compromiso de acompañar y de servir a nuestros hermanos.

De una manera muy especial pensemos en aquellos que sin víctimas de la violencia, en aquellos que se encuentran en circunstancias de adversidad y desamparo, en los migrantes, en los enfermos, en quienes necesitan de nuestra mano cercana y amiga para salir de una situación de emergencia que pudiera presentárseles.

Que realmente esta Cuaresma nos ayude a entrar en un proceso de conversión y a tener actitudes y expresiones profundas de penitencia que transforman nuestro corazón, nos acerquen a Dios, y podamos ofrecer nuestra caridad a nuestros hermanos.

Les hago llegar con mucho gusto mi bendición: El señor esté con ustedes, la bendición de Dios omnipotente, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y permanezca para siempre, amén.