Ciudad de México (MiMorelia.com).- No hace falta cultivar semillas de marihuana o haber consumido esta sustancia para tener una opinión sobre este controvertido tema. De hecho, si todos los que opinamos hubiéramos consumido o pensáramos hacerlo seguramente muchas polémicas acabarían.

Pero el cannabis ocupa un lugar complicado entre las drogas llamadas “blandas” que además no tiende precisamente a simplificarse cuando en la ecuación entran etiquetas como cannabis medicinal o pretendemos “bucear” en su —a veces incomprensible— legislación. Y es que las leyes prosperan, se enquistan, revolucionan o inquietan, pero si en algo coinciden todos los países o ayuntamientos es en la falta de homogeneidad.

Y sin embargo, en un mundo cada vez más globalizado, esa individualidad es prácticamente inviable. El último ejemplo de estas complicaciones legislativas lo encontramos en el País Vasco. Allí, gobiernos central y vasco no han conseguido ponerse de acuerdo con lo referente a la “Ley de Adicciones”, que pretende reducir la oferta de drogas y prevenir las adicciones.

Pero la piedra de toque ha sido la regulación jurídica de los clubes de cannabis. Este ha sido el verdadero escollo en el que se han atascado las negociaciones. Más allá de las consideraciones alrededor de la marihuana, el asunto es de quién es el responsable final de estas cuestiones: el estado sostiene que es él y que en último término los clubes de cannabis “legalizan o destipifican conductas que están recogidas en el Código Penal como delitos contra la salud pública”.

Además, el estado sostiene que en cualquier caso estos clubes, para atender a la demanda de los consumidores, deberían o cultivar la planta o comprarla por cauces no legales y almacenarla, lo que en cualquier caso constituiría un delito. Por su parte, el gobierno vasco ha recordado que inicialmente esta ley fue aprobada por una amplia mayoría del Parlamento Vasco que incluía también a los populares, y que esperaba un esfuerzo mayor del gobierno estatal a la hora de lograr el acuerdo.

De esta manera, será el Constitucional el que decida quién tiene potestad para legislar sobre este tema. Mientras, los clubes de cannabis seguirán existiendo envueltos en una niebla no sólo formada por el humo de los porros sus consumidores, sino principalmente por culpa de la maraña de leyes y falta de seguridad.