Entre los mitos que circulan en el ámbito empresarial hay uno en especial que impide que miles de negocios crezcan: los beneficios de la informalidad.

Existen ideas sobre la formalización empresarial que al día de hoy resultan obsoletas. Creer que al regularizarse y pagar las contribuciones correspondientes los negocios pierden más de lo que ganan es una idea añeja que debemos repensar y replantearnos al poner en la balanza los beneficios y ventajas de la formalidad.

La formalidad es uno de los puntos clave para contar con empresas cada vez más competitivas que generen más empleos mejor remunerados.

Claro está que las políticas para la formalización de las micro, pequeñas y medianas empresas no deben limitarse a promover el registro de estas entidades productivas, sino incorporar la formalización laboral.

Contar con una empresa formal y legal refleja identidad y la seriedad necesaria para transmitir confianza al exterior, lo que se traduce en mayores oportunidades de crecimiento.

Una de las ventajas, quizá la más importante para constituir un negocio formal, es el acceso a créditos; algunas instituciones bancarias ofrecen líneas de crédito más baratas, porque el sistema financiero tiene opciones especiales para las mipymes.

En la Secretaría de Desarrollo Económico (Sedeco) contamos con varios programas de apoyo a las mipymes, y Sí Financia cuenta con líneas de crédito focalizadas, desde luego, a empresas legalmente constituidas y regularizadas; ése es el primer requisito a cumplir.

Una estrategia efectiva para la formalización de las micro y pequeñas empresas debe combinar medidas para reducir la carga regulatoria, incentivos para la formalización y mejorías en la fiscalización. Se requieren esquemas integrales con políticas en los ámbitos administrativo, tributario, laboral, de seguridad social y fomento productivo.

El gobierno federal también ofrece esquemas para formalizarse y registrarse ante el SAT sin pagar impuestos durante el primer año, y con importantes descuentos durante nueve años más.

Además, con opción de inscribirse a los servicios médicos y de seguridad social del IMSS, créditos hipotecarios del Infonavit, solicitar créditos para el negocio con Nacional Financiera, tener acceso a préstamos de Infonacot y contar con apoyos para crecer como emprendedor a través del Instituto Nacional del Emprendedor.

Además de los argumentos antes mencionados, te comparto los cinco principales beneficios de ser formal:

1.- Acceso a los programas de apoyo a la micro y pequeña empresa promovidos y ejecutados por los tres órdenes de gobierno.
2.- Oportunidad de solicitar créditos ante el sistema financiero formal.
3.- Mayor facilidad para concretar contratos con empresas formales y negociar con inversionistas privados. Participar en licitaciones locales, regionales, nacionales e internacionales.
4.- Tu empresa podrá fabricar y comercializar productos propios. Podrás exportar o participar de una cadena de exportación.
5.- Contar con comprobantes de pago para que tus clientes puedan verificar su compra, y acceder a la vía judicial si tienes dificultades con clientes o proveedores.
¿Sabías que una tiendita de abarrotes con ingresos de hasta 2 millones de pesos puede integrarse al Régimen de Incorporación Fiscal (RIF) y obtener descuentos de hasta un 90% en el ISR, dependiendo del tiempo que tenga perteneciendo al régimen?
Este ejemplo nos sirve para poner en una balanza qué conviene más, si pagar un costo mínimo y ser formal o limitar el crecimiento de nuestra empresa y oportunidades de acceso a programas y financiamiento.
Lo más importante: en la Sedeco te apoyamos en tu transición hacia la formalidad. Acércate a nosotros y juntos encontraremos el régimen que más te convenga.

Jesús Melgoza Velázquez
Secretario de Desarrollo Económico de Michoacán
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