Por: Dalia Martínez/ @daliammd

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- Si Tenancingo, en el estado de Tlaxcala es la capital de la trata de mujeres, Morelia, en el estado de Michoacán, se perfila hoy  como  uno de los principales centros de turismo sexual en el país.

Es comercio sexual no legalizado, pero si controlado, manipulado y solapado por las autoridades locales, que al no estar regulado opera bajo el disfraz de concurridas fiestas  en casas particulares o salones de baile, de ciber-cafés, de antros clandestinos y zonas friendly que día a día ganan adeptos y se vuelven más sofisticados.

Además, se ha detectado que estos mismos centros se han extendido con rapidez a  ciudades como Apatzingán, Lázaro Cárdenas, Uruapan, Sahuayo y Zamora y que comenzaron a proliferar desde hace por lo menos cuatro años, como una red que tiene alcances  visibles hasta el Estado de México, Querétaro  y la Ciudad de México.

reportajeEl pasado jueves 28 de julio a las 21:00 horas, la directora de inspección y vigilancia del ayuntamiento de Morelia, Maricruz Ontiveros Aguilar, encabezó un operativo de  rutina para supervisar un local que aparentemente había violado su permiso de comercialización, en la calle de Andrés Quintana Roo #381, en pleno corazón de la turística ciudad de Morelia, a dos cuadras de la Catedral Metropolitana y a pocos metros de donde la gendarmería tiene una base de vigilancia.

Los vecinos del número 381 tenían meses quejándose de que en ese sitio, donde a simple vista funcionaba un ciber-café, llamado “CiberZone”, se oían todo el tiempo y a todas horas, ruidos “extraños”.

Reportaron gritos, risas, llantos, música alta, pleitos callejeros y una constante entrada y salida de personas, principalmente de hombres de todas las edades.

Ontiveros Aguilar llegó a las 21:00 horas, y no vio más que ocho computadoras y algunas hojas de papel pegadas en una pared que anunciaban ofertas al 2×1 en bebidas alcohólicas y  promociones de algo que no entendió, pero se identificaba como “sin código”, “martes en pelotas” “tardecita en calzones” y otras atracciones con diferentes horarios y días de la semana.

Para cuando estaba en marcha la inspección, ya estaban encendidas también las luces neón que se filtraban por debajo de una puerta  y que separaban al ciber de un antro, con delgadas paredes de tablaroca y densas cortinas rojas.

Los encargados del ciber-café llamado “CiberZone” no pudieron impedir la entrada de los inspectores y se hicieron a  un lado cuando uno de ellos abrió lo que supuso era un baño.

Los ojos de los inspectores quedaron sin párpados cuando descubrieron del otro lado, un salón a media luz en donde se encontraban más de 100 personas que deambulaban desnudas, con vasos  y botellas de cristal en la mano.

Más de la mitad del grupo, eran jovencitos de entre 13 y 17 años

Los clientes, de lo que supieron más tarde era un bar gay clandestino, se dieron cuentan de  que los intrusos no eran parroquianos, sino hombres de traje que habían descubierto la fiesta.

Las mujeres y principalmente hombres que estaban en el lugar, corrieron a buscar sus ropas.

En otros cuartos al que llaman cabinas, había quien todavía estaba ocupado en el coito o entretenidos en la masturbación que hacían mientras veían en un televisor películas XXX, mientras del otro lado un cliente los observaba  a través de un  “glory hole”, que es un agujero para realizar prácticas sexuales, muy popular en los prostíbulos de Amsterdam y  países europeos.

reportaje2
Foto: Especial

Por dentro, el bar-gay clandestino “The Cave” tiene una surtida barra de licores, regaderas, camas, pantallas planas, películas, material pornográfico, atuendos y juguetes sexuales.

Su anuncio vigente en internet es amplio y explícito: “Cabinas de video. El primer lugar en su tipo en Michoacán. El ingreso es bastante discreto y no tiene letreros ni anuncios, por lo que hay que ubicar bien el lugar”.

reportaje9
Foto: Especial

Se entra a través de un mostrador que exhibe ropa interior para hombres. Ya adentro hay media luz y unas 12 cabinas individuales, con su propia tv, proyectando videos gay xxx, hay “glory Hole” y cortinas, cuenta con excelente atención y se puede encontrar todo tipo de gente. Ofrece constantes promociones y organiza eventos como el “bukkake”, que reúne un número limitado de personas previa convocatoria , aunque llegado el momento se puede integrar quien ingrese al lugar mientras este ocurre.

Al darse cuenta de lo que había descubierto la directora de inspección Maricruz Ontiveros, solo atinó a marcar el teléfono de la comisaria de la policía de Michoacán, Unidad Morelia, Isabel Maldonado Sánchez, para pedirle apoyo de patrullas y gendarmes, intuyendo que habría en la escena la comisión de por lo menos un delito.

Para cuando contestó Maldonado Sánchez, le dijo a la funcionaria que le enviaría un par de patrullas con elementos pero los policías tardaron en llegar más de media hora porque  andaban en otro operativo, explicaron.

También la inspectora municipal llamó a la Procuraduría General de Justicia en el estado (PGJE), pero los ministeriales atendieron su llamado  hasta después de  hora y media, cuando todo había acabado.

La confusión del momento sirvió para que la mayor parte de las personas  que estaban en el bar “The Cave” salieran huyendo del lugar y se perdieran en la noche de las calles adormecidas del centro.

Para sorpresa de muchos, solo se quedaron a esperar a la policía un par de hombres de nacionalidad extranjera que dieron por sentado que irían a prisión y serían deportados, como habría ocurrido en sus países de origen al pillarlos teniendo relaciones sexuales con menores de edad.

Nada de eso ocurrió

A las 11 de la noche que llegaron los ministeriales, ya casi no había nadie en el lugar, salvo los encargados del ciber que no cesaban de hacer llamadas por celular y de discutir con alguna persona del otro lado de la línea.

Dejaron ir a los extranjeros

A la fecha, la autoridad municipal no ha podido establecer cuántos ciber cafés de este carácter operan en la ciudad, legal o ilegalmente, y tampoco cuentan con el personal suficiente para realizar las labores de vigilancia.

Maricruz Ontiveros, refirió que desde la entrada del gobierno del alcalde independiente, Alfonso Martínez Alcázar, no se ha expedido un solo permiso para giro de “rojo” o “negro”, destinados para la venta de bebidas alcohólicas que generalmente utilizan bares  y cantinas, donde se permite y es tolerada la prostitución entre adultos.

Después de la clausura del lugar, en internet el bar “The Cave”, lanzó una convocatoria de un evento el 16 de agosto de este año.

Los implicados  

La noche del 28 de julio de este año, la policía municipal detuvo y puso a disposición del ministerio público de la Procuraduría General del Estado (PGJE), a Guillermo Pérez de Larriva, Carlos Alfredo Martínez y Sergio Ramos.

Los dos primeros eran empleados del bar, mientras que este último resultó ser el administrador principal del prostíbulo clandestino, pero no el dueño del permiso comercial, ni del edificio donde operaba.

En las primeras declaraciones e investigaciones  de la PGJE,  se supo que el permiso comercial del ciber- café, estaba catalogado  en realidad como comercio de giro  “blanco”, destinado a la venta de ropa para caballero.

reportaje3
Foto: Especial

El permiso sin embargo se encuentra a nombre de Andrea Acosta Moreno, una joven de no más de 25 años de edad, que cuando fue llamada a declarar se puso histérica y  no paraba de gritarle a Sergio Ramos que le iba a pesar si su nombre salía manchado en esta embarazosa situación.

Según consta en el expediente del caso, también fue llamada a testificar una mujer de  65 años  de nombre Tatiana Reyes Vera, quien dijo ser la encargada del edificio donde operaba el ciber-café y bar clandestino, pero aseguró que su función solo era la de recoger la renta.

También señaló que vivía en el lugar (Andrés Quintana Roo #381) desde hace 10 años   y que a pesar de ello, nunca se enteró  de las actividades ilícitas que se registraban ahí a diario,  ni de las fiestas que acababan hasta el día siguiente.

reportaje7

En ese sentido, la mujer dijo que a las personas a las que les arrendaba el lugar (Sergio Ramos y Andrea Acosta Moreno) desde el año 2011, nunca había tenido problemas y que era tal la confianza que habían logrado establecer, que a la fecha no había contrato firmado de por medio, y que el único documento formal y legal que hubo en el 2011,  estaba extraviado.

También dijo con desparpajo no estar preocupada por la situación, porque eran muchos los conocidos que tenía en la PGJE, que en otras ocasiones siempre le habían ayudado.
Por su parte, Sergio Ramos en su declaración señaló que no era originario del estado de Michoacán, pero que vivía tres de los siete días de la semana en la ciudad de Querétaro, y presentó una credencial de elector con domicilio de la Ciudad de México.

Sergio Ramos contrató también un abogado que logró que no pisará la cárcel y que no fuera detenido, ni ese 28 de junio ni en los días subsecuentes.

Su abogado, hace esfuerzos extraordinarios para que el caso se pierda en la burocracia y la corrupción de las oficinas.

Una fuente de la PGJE que pidió omitir su nombre, relató que Sergio Ramos ha recurrido a las  amenazas y la extorsión con abogados y ministeriales,  poniéndoles en la mesa dinero y una pistola.

Varios de ellos acusaron que han recibido avisos de muerte para ellos y sus familias de un teléfono celular identificado con el número 0 44 44 33 86 33 11 desde el que una mujer,  que se presenta como “tía” de Sergio Ramos, asegura tener un mando de jerarquía dentro de la PGJE y obedecer a las órdenes del comandante  Rogelio Arredondo Guillen, actual director de investigación y análisis de la PGJE  para detener el caso.

Arredondo Guillen, es un mando policial que llegó a Michoacán por el actual procurador de justicia, José Martín Godoy Castro, a pesar de traer consigo señalamientos serios de  nexos con el crimen organizado y de haber enfrentado un proceso legal en Tijuana, por encubrimiento de tratantes de personas.

Derechos Humanos

El día que fue reventado el bar clandestino “The Cave”, también fue localizado otro establecimiento similar en la calle de Pino Suárez 38, en el mismo centro de la ciudad de Morelia y con la misma fachada de ciber-café “CiberZone”.

Inspectores y policías llegaron igualmente tarde, porque el lugar fue desalojado oportunamente y la autoridad solo atestiguó y revisó las cabinas, el mismo material pornográfico, las pantallas de tv y el bar.

No había ni un alma; nadie fue detenido, ni tampoco una sola persona fue atendida por la comisión de víctimas del delito. Las denuncias, por supuesto, son inexistentes.

Los vecinos señalan que al igual que en Quintana Roo 381, se ve a hombres, mujeres, y adolescentes salir de este lugar todo el tiempo, a diferentes horas del día y a veces en estado de ebriedad o con signos evidentes de drogadicción.

La Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH), que encabeza Víctor Manuel Serrato Lozano, tomó el caso por oficio a principios de agosto, tras las publicaciones del hecho en medios locales en la sección de nota roja, según dijo.

Sin embargo reconoció que el problema en Michoacán es “sumamente delicado”, pero reconoció que no existen cifras a falta de confianza en las instituciones policiacas para denunciar.

En el año 2014  Michoacán recibió solo una denuncia por trata de personas, al igual que en el 2015. En lo que va del 2016 se han recibido solo ocho casos en la PGJE. Ninguno de ellos ha prosperado.

Desde el año 2013, se implementó en la ley estatal una mayor severidad para el castigo de este rubro y se creó una comisión para prevención y atención a víctimas.

La CEDH, solicitó a mediados del mes de agosto un informe detallado al Ayuntamiento de Morelia  sobre lo acontecido en el bar “The Cave” la noche del 28 de junio.
A la fecha no ha recibido respuesta.

El presidente de la asociación civil Eclosión “La llave de la Esperanza”, Felipe Tzirate Muro, asegura que la trata de personas en Morelia con fines de explotación sexual “se ha vuelto cosa común y de fácil acceso”, por lo que es ahora sumamente atrayente y peligrosos,  para menores de edad.

reportaje5Existen enganchadores que acuden a fiestas convocadas vía redes sociales, donde se cobran covers” que van de los 40 a los 80 pesos, dirigidas a jóvenes de entre 12 y  17 años, pero también las hay para personas mayores de edad.

Son  fiestas que se realizan en casas particulares a través de amigos, donde la droga y los proxenetas son cosa normal.

Ahí se detectan a posibles víctimas que posteriormente o en mismo lugar enganchan o secuestran.

Michoacán ocupa el segundo lugar a nivel nacional de personas víctimas de trata de acuerdo con la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), a pesar de la cifra negra que permanece oculta y silenciada.

reportaje4