Foto: ACG

Por: Antonio Aguilera

Nueva Jerusalén, Mpio de Turicato, Mich.- La crisis -que suele ser cíclica- en esta comunidad, se deriva de la disputa por el control político y social del pueblo, pero siempre se parte de las visiones encontrada respecto a la función social de la educación.

La quema de escuelas públicas -como sucedió en el 2012- en una comunidad aislada de Michoacán por parte de una secta católica, y los resquemores del Gobierno estatal para entrarle de lleno a la defensa del derecho a la educación, es el reflejo de problemas aún más grandes en esta difusa línea que divide lo religioso de lo político. Lo que está en juego en Nueva Jerusalén es el principio constitucional de la educación laica.

La historia es ya conocida: La Nueva Jerusalén fue fundada en 1973 por Papá Nabor, un exsacerdote católico, después de que una monja alegara que había recibido un mensaje de la Virgen del Rosario para crear esta comunidad, donde el grupo religioso que la gobierna no permite que se vea televisión, se lean periódicos, se juegue futbol, se instale un dispensario médico, y lo peor, que se impartaenseñanza pública.

Pese a que un grupo disidente de aproximadamente mil personas –que se denominan laicas- quiere enviar a sus hijos a la enseñanza pública, las amenazas y actos violentos del grupo principal, ahora encabezado por Martín de Tours, mantienen a los niños sin clases. Éste “no es un caso aislado” en la difícil relación entre el Estado laico y las distintas iglesias, insisten los investigadores del Centro de Estudios Ecuménicos, Jael de la Luz García y José Guadalupe Sánchez.

En el año 2012, tras una visión más de Virgen del Rosario a través de la vidente Rosa Gómez Gómez, ordenó a los “vivientes” la destrucción de la escuela Primaria Vicente Guerrero. El autor material de ese delito fue Cruz Cárdenas, devoto de la Virgen del Rosario, y uno de los “vivientes” más radicales y violentos, que viene amedrentando al grupo disidente.

Tras la destrucción de la escuela, Cruz Cárdenas pasó algunas semanas en prisión, sin embargo el anterior Gobierno Estatal emanado del PRI, lo liberó después de que el entonces secretario de Gobierno, Jesús Reyna, pactara con el heredero de Papá Nabor, Martín de Tours, la construcción de nuevas aulas escolares, a fin de que la administración que encabezaba Fausto Vallejo Figueroa otorgara el perdón legal a 72 personas a quienes se les seguía proceso jurídico por la demolición de las aulas.

En esos días, el propio representante jurídico de la Nueva Jerusalén, Juan Carlos Tellez, reconoció que con la construcción de las nuevas aulas, que están lejos del perímetro de la comunidad, el gobierno priísta de Vallejo Figueroa asumió el compromiso de perdonar a los destructores de las escuelas originales, así como la liberación de Cruz Cárdenas.

La decisión resultaba obvia, toda vez que en la Nueva Jerusalén quizás esté prohibida la educación pública laica o los medicamentos, pero lo que si tiene las puertas abiertas es la ideología y los liderazgos del PRI. Por décadas, este partido político mantiene un férreo control en esta comunidad, en donde los presuntos designios de la Virgen someten a sus habitantes a una especie de esclavitud electoral, para que siempre voten en favor de ese partido.

Educación privada como ¿solución?

Tras el inicio del ciclo escolar el lunes pasado en la comunidad, una vez más los “vivientes” volvieron a cerrar las escuelas e impidieron el paso a cerca de 300 niños, quienes habitualmente recibían clases en las aulas se construyeron en el 2013.

Desde hace dos meses, por lo menos, la administración de Silvano Aureoles, estableció mesas de diálogo con los tres niveles de gobierno, a fin de que las clases iniciaran sin contratiempos. Pese a los “buenos oficios” gubernamentales, pudo más la orden divina de loa Virgen del Rosario, la cual lanzo un anatema contra la educación y ordenó expulsar la enseñanza de la Ermita.

No obstante que existían acuerdos, las clases no iniciaron. El grupo disidente,que encabeza Óscar Montero, dijo que esperaban “una actuación mucho más firme por parte del gobierno del estado en relación a esta gente que agredió y que sigue violentando el derecho de los niños”.

Los padres laicos piden garantías de seguridad para ellos y sus hijos, el reinicio de las clases, además rechazan mandar a sus hijos a estudiar a la vecina comunidad La Injertada.

La solución que propone el Gobierno estatal es entregar una clave de escuela privada, a fin de que los liderazgos de la Ermita tengan libertad para instaurara educación religiosa, sin embargo, dicha propuesta es rechaza por los enviados de Martín de Tours.

Los investigadores del Centro de Estudios Ecuménicos calcula que aproximadamente mil disidentes comparten las creencias de la comunidad pero piden más apertura hacia el mundo exterior. Jael de la Luz García explica que la gran mayoría son jóvenes que nacieron en Nueva Jerusalén y que emigraron por un tiempo para trabajar. Después de tener contactos con la modernidad buscan introducir cambios en la comunidad, sin querer romper con su identidad religiosa. La construcción de dos escuelas -en 2006- por el gobierno de Lázaro Cárdenas Batel significó un avance mayor para ellos.

De la Luz señala que “lo que hoy está sucediendo es una lucha de poder y de tensión que existe casi desde los orígenes de la comunidad”; en los años ochenta, una primera disidencia llevó a la exclusión de cuatro mil personas, más de la mitad de la población de la comunidad en ese entonces.

Educación No, pero PRI Sí

La situación actual ha derivado en un conflicto mucho mayor que abarca no sólo el aspecto educativo sino también el político, porque se sabe que los dirigentes de la secta promueven en las elecciones el voto por el Partido Revolucionario Institucional (PRI).

El Centro de Estudios Ecuménicos detalla que “en 1973 el fundador, Papa Nabor, no tuvo en la mente crear un espacio del PRI, sino un grupo místico apartado de la modernidad y de los cambios introducidos por el Concilio Vaticano II, piedra angular de la renovación de la Iglesia Católica. Es con la llegada del vidente Agapito, en 1991, que se vivió una transición a algo más politizado, con vínculos directos con el PRI”.

En entrevista, el teólogo José Guadalupe Sánchez destacaque en las visiones de los sucesivos dirigentes de Nueva Jerusalén aparece también el expresidente Lázaro Cárdenas, uno de los fundadores del PRI: “Es una táctica política interesante porque se puede entender como una arma simbólica para seguir generando el control y la regulación de la propia comunidad”.

Los investigadores del Centro de Estudios Ecuménicos concuerdan en que los vínculos con el PRI explican en gran parte la autonomía por la que los dirigentes pudieron imponer sus drásticas reglas de vida, así como la total impunidad de la que gozaron ante las acusaciones de delitos como acopio de armas, tráfico de drogas, secuestro y violaciones, perpetrados por Agapito Gómez Aguilar, considerado mano derecha del fundador, Papá Nabor. Estas denuncias fueron hechas en 2005 por Bartolo Eugenio de la Cruz, quien fue asesinado pocos días después.

Jael de La Luz García señala que “la situación sí es política y religiosa, pero sobre todo tiene que ver con una situación histórica y necesita un debate sobre el estado laico. Desde las guerras cristeras, en los años veinte, hay una especie de tregua entre el poder religioso y el poder político debido a la separación muy difusa en los dos.

En esto contexto de negación a la modernidad y a la implantación de un Estado laico -que los gobiernos revolucionarios quisieron imponer abrupta y violentamente a la Iglesia-, hubo sectores descontentos que se llaman católicos tradicionales porque no aceptan estos cambios y establecen normas propias y costumbres rígidas”.

Para la investigadora, las relaciones entre el grupo fundamentalista y la Iglesia Católica son reveladoras: “La Iglesia se deslinda de Nueva Jerusalén, pero no es casual que cuando murió el Padre Nabor -en el 2008- recibió el perdón de la Iglesia Católica. Se puede preguntar hasta qué punto la Iglesia Católica emplea a estos grupos como paraeclesiásticos de corte paramilitar, porque es una estrategia que aplica con todos los grupos tradicionalistas”.

El teólogo Sánchez agrega: “Lo reiterativo es la impunidad con la que este grupo religioso se ha movido, aprovechándose de la debilidad de la legislación mexicana en materia de separación de Iglesia y Estado, que le permite hacer alianzas concretas con sectores políticos para proceder de manera delincuencial sin recibir algún castigo”.

Para el teólogo, “el proceso de construcción de una autonomía nacional no confesional trató de establecer el origen de la legitimidad del poder no como emanado de una doctrina religiosa o de un principio de esta índole, sino de la voluntad popular.

La laicidad no sólo es la separación del Estado y de la Iglesia; lo fundamental es la igualdad de todos ante la ley y que no haya prerrogativas de ningún tipo que permitan este tipo de abusos”.

Es esta legitimidad la que, de acuerdo con ambos académicos, debe ser protegida a través de la proclamación firme del carácter laico del Estado y una nueva legislación más precisa, que ya no permita el uso de la ley de organizaciones religiosas como escudo ante la acción del Estado.