Actualmente en Michoacán se trabaja sin público y abrirán cuando el Gobierno federal lo determine (Foto: inah.gob.mx)

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- El investigador José Luis Punzo Díaz, adscrito al centro del Instituto Nacional de Antropología e Historia en Michoacán, reconoció el esfuerzo que hace cotidianamente el personal que resguarda las seis zonas arqueológicas de Michoacán, quienes “todos los días dan mantenimiento a los sitios a pesar de que se han hecho recortes importantes al presupuesto”.

Luego de las reflexiones de Diego Prieto Hernández, director general del INAH, sobre la difícil situación presupuestal en la que se encuentra el Instituto, el investigador recordó que a pesar de ello no han descuidado las zonas arqueológicas.

Actualmente en Michoacán se trabaja sin público y abrirán cuando el Gobierno federal lo determine pues hubo un cierre por la contingencia sanitaria desde el pasado 23 de marzo.

Al destacar que en general el mantenimiento está en óptimas condiciones recordó que las zonas que están a resguardo del INAH, son: San Felipe de los Alzati, en Zitácuaro; La Nopalera en Huandacareo; Tres Cerritos en Cuitzeo, Tzintzuntzan, e Ihuatzio (en el municipio de Tzintzuntzan) y Tingambato.

“Todas tienen diferente volumen de visitas y tamaño, el sitio más grande es Tzintzuntzan y cuenta con todos los servicios, con museo de sitio, cedularios muy actualizados, está muy bien atendido, se hacen tareas de conservación e interpretación”.

De acuerdo al Sistema de Información Cultural (SIC), “Tzintzuntzan fue la última gran capital del imperio Purépecha está ubicada en el corazón de la cuenca del lago de Pátzcuaro, desde ahí se controlaban la vida política, económica y religiosa”.

(Foto: inah.gob.mx)

La ciudad prehispánica de Tzintzuntzan, fue una de las poblaciones más grandes e importantes a la llegada de los españoles en el siglo XVI, fue la capital del Señorío Tarasco, lugar desde donde se tomaban las más importantes decisiones políticas, económicas y religiosas de un amplio territorio; fue una ciudad que contenía los espacios rituales más importantes, plazas y yácatas (basamentos piramidales), además de ser residencia real del Irecha o Cazonci”, se lee en el SIC.

El segundo sitio en volumen en visita es Tingambato, explicó Punzo Díaz que está entre Pátzcuaro y Uruapan, hay un pequeño museo de sitio y un programa de servicios educativos y cedularios interpretativos.

El SIC explica que la arquitectura de Tingambato presenta planta mixta tipo yácata o bien planta cuadrangular y cuerpos escalonados con muros en talud, típico de la zona arqueológica de Teotihuacan en el estado de México. El sitio fue abandonado definitivamente, pudo ser a causa de un gran incendio. Fue habitado entre el año 200 al 900.

(Foto: inah.gob.mx)

Sobre Ihuatzio, el SIC explica que Jiuatzio en lengua purépecha significa “en la casa del coyote”, “la primera ocupación del sitio correspondió a grupos de habla náhuatl y con influencia tolteca. Desde el arribo masivo de los grupos purhépecha a la cuenca del lago de Pátzcuaro, éstos adquirieron poder y dominaron la región hasta consolidar un estado fuerte, fue la primera sede del imperio purhépecha y fue habitado entre el año 700 al 1521 d.C.

(Foto: inah.gob.mx)

De acuerdo al SIC, en Tres Cerritos en Cuitzeo, existieron dos importantes períodos de ocupación. Primero fue un importante centro ceremonial, llevaba varios años de abandono. Fue habitado entre los años 900 al 1200 D.C. Se encuentra a 30 kilómetros de la ciudad de Morelia. Cuenta con una unidad de servicio y visitas guiadas.

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En Huandacareo, La Nopalera se hizo una pequeña sala administrativa, museo se sitio, hay personal de seguridad y se brinda mantenimiento. Es un sitio del Posclásico Tardío; este asentamiento no albergaba a una población numerosa, sino que se trataba de un lugar de índole pública para la administración del imperio, era un punto importante en la organización político territorial del imperio Purépecha. Fue habitada de 1300 a la conquista española en 1536 en el Posclásico Tardío.

(Foto: Sistema de Información Cultural)

En San Felipe de los Alzati, Zitácuaro, según los estudios arqueológicos realizados en el sitio, se le ubica para el periodo Posclásico tardío, su función primordial sería la defensa territorial. Podría ser un sitio desde donde se tuviera el control de paso para grupos de mercaderes y garantizar el comercio de productos del centro de México hacia Occidente y viceversa.

(Foto: inah.gob.mx)

Se clasifica como un lugar de gran jerarquía, en la que tal vez se hayan asentado alguno otomí. Su ubicación cronológica principal en el Posclásico tardío, del año 1200 a 1500 d.C.

Por: Fátima Miranda/E