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Por Mayra Daniel

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- Un alimento fortificado es un producto que ha sido modificado a través de distintos procesos para recibir suplementos como proteínas, aminoácidos, vitaminas, minerales o ácidos grasos en cantidades superiores a las de su contenido natural. Para muchas empresas, el anunciar el alimento como «fortificado» es un diferencial que busca crear una sensación de ser «mejor» o «más saludable» que otros alimentos.

Respecto a la desconfianza que generan estos alimentos, debemos apuntar que es seguro consumirlos, debido a que cuentan con vitaminas, minerales, omegas y otros nutrientes, que buscan combatir las deficiencias de alimentación de la dieta de los mexicanos; es importante considerar que los alimentos fortificados pasan por procesos organolépticos que garantizan que los diversos tratamientos que se les dan no modifican de manera significativa su sabor natural.

De acuerdo a las últimas encuestas de Salud y Nutrición (2006), hasta dicho año se habían detectado deficiencias importantes de hierro, zinc, vitamina A, vitamina D y B12; este tipo de carencias pueden afectar la salud principalmente de niños, mujeres y adultos mayores. También se detectó que en el país se tiene una baja ingesta de Omega 3, de hecho, de acuerdo con estos estudios, México está un 25% por debajo de lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud; el Omega 3 está presente en alimentos como el pescado, que no siempre aparece en la dieta de los mexicanos.

También es necesario resaltar que los alimentos fortificados deben ofrecer la información nutricional completa en sus envases; lo que permite que el consumidor pueda tomar la mejor opción para su salud, su paladar y su bolsillo.