Las “conferencias mañaneras” fueron el contexto de una mini deliberación, ocurrida el 12 de abril entre el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y Jorge Ramos (JR) periodista y escritor que tiene la doble nacionalidad mexicana y estadounidense americana.

Las “conferencias mañaneras” hasta antes del mini debate señalado, habían transcurrido fácilmente con preguntas que los representantes de los medios de comunicación hacían al Presidente y que este respondía, sin que existiera, para ser sincero, un debate, ni una interacción argumentativa.

Por esa razón, me parece especialmente útil mostrar una valoración sobre algunos aspectos relevantes en torno a ese mini debate ocurrido, con el ánimo de aportar algo que ayude a la reflexión sobre ello.

Con relación a las personas que participaron en la deliberación (AMLO y JR) hay que destacar que ambos son personas polémicas a las que igual se les concede credibilidad por unos que se les niega por otros.

Pero, el hecho de que a los dos se les reconozca por unos y se les niegue credibilidad por otros, solo muestra una convergencia tangencial y no significa que sean iguales, pues AMLO es Presidente de la República, con una historia acreditada en la arena política de centro izquierda; mientras que JR, es periodista regular en empresas privadas, se entiende residente en los Estados Unidos de América y ha sido un recurrente critico del populismo en el cual parece clasificar a AMLO.

Es también digno de resaltar que en las “conferencias mañaneras” han brillado por su ausencia periodistas del estatus profesional/mediático equiparable al de JR, con lo cual se significa que la presencia de JR fue algo raro, atípico, pero no por eso impensado por alguien o por algunos. ¿Se animarán las figuras del periodismo a “madrugar”?

Las condiciones de tiempo y lugar del mini debate en la “conferencia mañanera” no fueron diferentes a las de las conferencias previas (fue a la hora y en el lugar usual)
Incluso, se puede decir que los temas objeto del mini debate no fueron exóticos, pues de una o de otra manera, o temas similares, han sido objeto de preguntas y respuestas en “conferencias mañaneras” previas.

Las diferencias que se presentaron en el mini debate, más bien se dieron en el tema de la comunicación, el paralenguaje, la kinésica, la proxémica y la cronémica.

Por qué, porque JR, a diferencia de los representantes de los medios de comunicación que han participado en las “conferencias mañaneras” anteriores, usó un tono de voz intenso y a veces hasta agudo, de volumen de regular a fuerte, con un ritmo rápido, casi sin pausas cuando hacía uso de la palabra, usó constantemente las manos para enfatizar sus desacuerdos, con expresiones gestuales eventuales de incredulidad frente a lo dicho por AMLO, la distancia la redujo a un espacio mínimo con AMLO y empleó más tiempo del que eventualmente usa otro representante de medios, así como interrumpió de forma no tan infrecuente al Presidente cuando respondía alguna de las preguntas que le formuló.

Las características de esa forma de participar en el mini debate por JR, más allá de que se traten de un “estilo” no propician una deliberación que se sitúe en un contexto de moderación, sino de impetuosidad por decir lo menos.

Sin embargo, AMLO mantuvo un tono y volumen de voz, pausas y un ritmo al hablar moderado, con un uso de manos y brazos no extremos y pocas variaciones gestuales, admitiendo que JR se acercara y tendiéndole la mano y el brazo en señal de aceptación para ello, tolerando un uso de tiempo mayor y retomando la palabra luego de ser interrumpido por JR.

Eso puede mostrar en JR una actitud impulsiva y hasta cierto punto inmoderada y por el contrario más reflexiva y moderada por el Presidente.

En cuanto a los instrumentos que ambos, AMLO y JR, usaron como herramientas de apoyo en sus intervenciones (AMLO usó las gráficas de datos promedio de homicidios dolosos cometidos en el país en ciertos parámetros temporales, proyectadas en pantalla; mientras que JR empleó las impresiones de las tablas de frecuencias absolutas de homicidios cometidos con dolo en los últimos meses) es oportuno decir que este fue uno de los puntos y fuente de desencuentro entre los dos, quizá porque desde la estadística descriptiva, no es lo mismo usar valores promedio como AMLO, que el valor de frecuencias absolutas que invocó JR, y quizá ninguno de los participes se ocupó de aclararlo suficientemente y de reforzar sus argumentos sobre esa base para justificar sus posturas.

No se puede juzgar que JR ofreciera razones sólidas para considerar como un argumento fuerte y preponderante sus estadísticas para afirmar que la inseguridad no mejora en el país o que AMLO hiciera lo propio; pero quizá aquí el Presidente si mostró por algún momento un sesgo, porque en dos o tres ocasiones invitó a JR a que “lo platicaran” dejando de lado su argumento de valores promedio de homicidios cometidos con dolo en México, sembrando un tanto de duda, cuando lo más oportuno, me parece, habría sido insistir en sus datos y que esos datos abarcaban los datos aducidos por JR, pero en la arena de los argumentos de cantidad, esto no es tan fácil.

Naturalmente, quien lea esta columna, tendrá su propio parecer en torno a la inseguridad en el país (como en todo) pero es de aclarar que lo dicho se refiere en estricto sentido al mini debate, en su aspecto argumentativo.

En el otro tema, JR se aventuró a mostrar la discrepancia del discurso del AMLO, como candidato y como Presidente, en el punto de la actitud ante la beligerancia del Presidente del vecino país del norte frente a México y los mexicanos, la cual en campaña fue más contestataria y en el ejercicio de gobierno mucho más moderada y que a decir de JR es hasta silente, y para ello citó obras del propio AMLO.

Aunque el Presidente, en términos generales aceptó que ahora mantiene una actitud reservada frente al Presidente de los Estados Unidos de América, cabe preguntarse ¿Cuál sería el beneficio para el país de una actitud impetuosa o pendenciera del Presidente ante su homologo estadounidense?

A mi entender, no habría ventaja alguna, primero, porque el vecino país del norte tiene una posición dominante frente al nuestro y porque, al menos al día de hoy, los hechos del otro Presidente han sido no graves o han consistido en meras amenazas sinuosas (vale recordar que amenazó con cerrar su frontera con nuestro país de un día para otro y que también de un día para otro, dijo que sería mejor que el cierre ocurriera quizá en un año) con lo cual cabe bien aplicar el viejo refrán de “A palabras necias oídos sordos” siendo esta al parecer la mejor postura en el actual contexto.

El mini debate, por otra parte, me parece que bien visto, deja buenas externalidades, una primera y fundamental es que el Presidente toleró y mantuvo en buenos términos el debate, lo cual muestra para propios y extraños una actitud más razonable y democrática que la de Nicolás Maduro y la del presidente norteamericano que mandaron detener temporalmente, el primero, y expulsar al propio JR, el segundo, cuando consideraron que las preguntas de JR eran “impropias”.

Otra externalidad es que el propio Presidente debe exigir de su cuerpo de asesoría un mejor desempeño y optimizar para que pueda argumentar mejor con números, pues en aspectos diversos lo hace de buena manera.

Asimismo, sin que los otros representantes de medios asuman una actitud tan candente como JR, saben que el Presidente admite una interacción argumentativa, en especial si se da en una forma idónea y respetuosa, esto es, en términos moderados.

Finalmente, me parece que el mini debate, bueno en sí, también es bueno para la vida democrática del país, y no hay que magnificarlo, en ningún sentido (ni bueno, ni malo) pues solo es parte de una vida democrática normal.

Es previsible que el mini debate que sucedió, era impensable en los regímenes presidenciales previos, pero se presentó y el país continúa con su vida, incluso con la promesa del Presidente de corregir aquellos datos que estén mal, lo cual es bueno y humilde, y esto, en todo caso es preferible a lo que sucedía en los gobiernos previos.

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