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Sentir afecto por una mascota puede influir de manera positiva, coinciden especialistas (Foto: Josimar Lara)

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- El amor que una persona puede llegar a tener por las mascotas es bueno, siempre y cuando se mantenga un equilibrio emocional y no afecte en otros rubros, como el económico o las relaciones sociales, coinciden psicólogas.

En entrevista con MiMorelia.com, la psicóloga y psicoterapeuta Olga Calderón Hernández, y la maestra en psicología Laura Amador Zavala, explicaron que llegar a sentir afecto por una mascota puede influir de buena manera; por ejemplo, en el caso de los niños, para que aprendan de la importancia de cuidar a otro ser vivo.

“Es positivo cuando la mascota es compañía, cuando puedes hacerte cargo de alguien más que no eres tú, porque las mascotas necesitan limpieza, cuidados, atención y veterinario. Por ejemplo, en los niños, cuando llevas una mascota a la casa y les empiezas a enseñar que hay otro ser que necesita de ellos, es una manera muy saludable de salirnos de nuestro narcisismo”, comenta Olga Calderón, quien cuenta con una maestría de psicoterapia de infancia y adolescencia.

En otros casos, el tener un perro, un gato o cualquier mascota, ayuda a canalizar las emociones que una persona tuvo a lo largo del día, ya sea en su trabajo o en la escuela, como el estrés o la tristeza, señala Laura Amador Zavala, especialista en psicología clínica en la salud.

“Por ejemplo, muchas personas, cuando se sienten tristes, enojadas o estresadas, vemos a la mascota que está contenta, se ponen a jugar y esa dinámica con otro ser vivo nos permite relajarnos y nos demuestra el afecto que tiene la mascota hacia nosotros”, expuso.

El amor o cariño que se puede sentir por una mascota es tan positivo que en algunas ocasiones para poder tratar ciertos padecimientos, se recomienda tener terapias en las que se involucran animales, como la equinoterapia, o ayuda a que en las diferentes etapas de la vida de una persona se pueda superar una situación específica.

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“No hay una edad para tener una mascota. Por ejemplo, en los adultos mayores tener una mascota es maravilloso; porque te permite tener este cuidado y tiene que ver con esta parte del afecto que se recibe; dicen que una mascota es un amigo”, resalta Laura Amador.

Pero el exceso, o no mantener un equilibrio del afecto que se puede tener hacia la mascota, no es tan saludable para una persona cuando se rebasa esta línea y comienzas a «humanizar» al animal, señala la psicóloga Olga.

“Donde ya no es sano para la salud emocional es cuando esa persona deposita cariño o atención de manera excesiva en la mascota y se pierde de situaciones sociales con los demás seres humanos, como llamarlo hijo o ‘perrhijo’; le está asignando un lugar humano al que sigue siendo un animal. O ya traes el perrito para todas partes, vas a hacer las compras, pones al gatito o al animal de manera sustitutiva en lo afectivo, social o humana”, detalla.

En ese sentido, Laura Amador comenta que aunque una persona tenga la posibilidad económica de mantener un animal, tampoco es sano que exceda sus gastos al grado de comprar artículos o pagar otros servicios exclusivos para la mascota, en lugar de comprar cosas de uso personal.

(Foto: Cortesía)

Aunque se tendría que revisar cada caso en específico, Olga Calderón considera que en muchos casos el hecho de que, incluso, algunas parejas decidan tener más mascotas que hijos es por el miedo a la responsabilidad.

“A veces esconde el miedo al compromiso, porque es más fácil educar a una mascota que a un hijo. Por ejemplo, un perro o un gato, en poco tiempo ya puede andar de manera autónoma e independiente; en cambio un bebé humano implica muchas cuestiones, sobre todo esfuerzo; muchas veces se puede estar escondiendo el miedo al compromiso de una pareja”, expone la psicóloga, y añade que esto también se puede atribuir a una decisión responsable de ambos y pueden tocar fibras de generosidad; “pero la línea es muy delgada, por eso hay que revisar por qué estoy tomando la decisión de adoptar una mascota en lugar de tener un hijo”.

En este tipo de casos, Laura Amador considera que las parejas actualmente prefieren adoptar una mascota por la crisis que se vive en el país en varios rubros o por el estilo de vida misma que tienen; “en la que ambos estudian o trabajan, tienen una vida social plena e independiente, afectiva y económicamente libre; el tener un hijo implica otros elementos; es cuando deciden tener un perro o un gato”.

Por ello, ambas especialistas subrayaron que el amor a las mascotas debe ser equilibrado, pero sobre todo es importante conocer el amor que se tienen las personas a sí mismas para poder empatizar con otro ser vivo u otra persona.

Laura Amador apuntó que no se puede juzgar a la gente por gastar dinero en las mascotas, «porque es como criticar a alguien que se compra muchos zapatos, cuando uno no aporta recursos para ello. Lo grave es cuando ya dejas de comer por darle mejor comida al perro, por ejemplo».

Por: Josimar Lara/R