niño, durmiendo
(Foto: Cortesía)

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com/Redacción). – Hasta 40 por ciento de la población pediátrica ha reportado casos de insomnio, así lo informó Current Sleep Medicine Reports, revista que analiza los artículos de investigación más importantes publicados recientemente en el campo de la medicina del sueño.

La dificultad para conciliar o mantener el sueño es una de las preocupaciones de salud más comunes en el mundo actual, principalmente por las consecuencias directas en el rendimiento físico y emocional de quien lo experimenta.

De acuerdo a estimaciones de especialistas el 35 y 50 por ciento de los adultos presenta insomnio, sin embargo, este problema va en aumento cada vez más en los niños.

A diferencia de los adultos, quienes presentan insomnio asociado a trastornos de ansiedad y depresión, o por alguna causa médica (enfermedades respiratorias, asma o EPOC, por ejemplo), en niños el fenómeno tiene, principalmente, una causa conductual más que fisiológica.

La raíz de este incremento tiene características conductuales y de malos hábitos. A decir de Yoaly Arana Lechuga, especialista en medicina del sueño, la principal causa del insomnio infantil es la ausencia de una adecuada rutina de sueño. Realizar actividades estimulantes, consumir sustancias bioquímicamente activas como el café, té verde, chocolate con leche, ver televisión, utilizar dispositivos electrónicos como celulares, tabletas o videojuegos antes de dormir, son prácticas inadecuadas que podrían estar condicionando el aumento del insomnio infantil.

“Si el niño mira televisión una hora antes de irse a dormir, el cerebro es estimulado por una luz artificial que sincroniza sus ritmos biológicos. Mientras los niños pasan más tiempo en estos equipos su tiempo de sueño disminuye. Uno de los principales problemas por los que ha aumentado el insomnio infantil es este”, asegura Arana Lechuga.

Las consecuencias

Una de las muchas funciones que tiene el sueño es restaurar el sistema neurológico y reforzar el sistema inmunológico, lo cual quiere decir que si el pequeño no duerme bien, a diferencia del adulto somnoliento, está hiperactivo, puede tener ansiedad y dificultad para socializar. Su comportamiento también podría confundirse con síntomas similares al trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH).

Con información de CONACYT

CA