Los bancos situados en lugares alejados de los centros de población, y por tanto de difícil aprovechamiento, pueden ser reforestados (Foto: Cortesía)

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- La explotación de materiales pétreos es una actividad muy usual que modifica severamente el medio natural, requiere arrasar con el sustrato edáfico (suelo), la vegetación y toda materia orgánica, para luego aprovechar los estratos calizos, que son recursos no renovables, lo cual provoca un gran impacto permanente y deja el suelo expuesto a la acción erosiva de la meteorización.

Se desconoce con certeza la superficie total afectada en el estado por la actividad económica que constituyen los bancos de materiales pétreos, ya que, siendo muy antiguo el aprovechamiento de estos recursos, existen muchos sitios que fueron explotados y que actualmente se encuentran abandonados.

Incluso, se registran áreas que iniciaron su explotación antes de la promulgación de la primera Ley de Protección al Ambiente del Estado de Michoacán, por lo que se consideran exentas de la presentación de una Manifestación de Impacto Ambiental, pero no así del cumplimiento de la renovación de su licencia de aprovechamiento, recordó Ricardo Luna García, titular de la Semaccdet.

Están también los sitios que por ser explotados en forma clandestina son difíciles de detectar, y se registran áreas que cuentan con la autorización que exige la ley para su explotación.

Los fines de restauración que marca la Ley de Protección al Ambiente del Estado de Michoacán pueden ser preferentemente forestales, pero existen casos que puedan ser productivos, sociales, deportivos, recreativos o de esparcimiento.

Otros bancos de materiales cercanos a los centros de población pueden destinarse a actividades deportivas con la construcción de canchas de fútbol, béisbol, básquetbol y otro tipo de instalaciones relacionadas; y también a actividades recreativas y de esparcimiento, tales como parques, áreas eco turísticas, entre otras, mencionó el secretario de Medio Ambiente.

Finalmente, los bancos situados en lugares alejados de los centros de población, y por tanto de difícil aprovechamiento, pueden ser reforestados para evitar que continúe su deterioro a causa de la erosión; además de que ya reforestados contribuyen a la captura de carbono y la regulación del ciclo hídrico y funcionan como barreras ante eventos climáticos extremos, entre otros servicios ambientales.

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