atencion medica trastorno bipolar
Si bien el trastorno bipolar puede aparecer a cualquier edad, generalmente se diagnostica en la adolescencia o poco después de los 20 años (Foto Cortesía)

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- El trastorno bipolar es una afección de por vida, que con un tratamiento y diagnóstico oportuno puede ser controlado y garantizar una buena calidad de vida al paciente, por ello la Secretaría de Salud de Michoacán (SSM), exhortó a los michoacanos a cuidar su salud mental.

Actualmente el Hospital Psiquiátrico “Dr. José Torres Orozco” brinda 420 consultas por mes y de 10 a 20 hospitalizaciones por este padecimiento mental que causa cambios extremos en el estado de ánimo, que comprenden altos emocionales (manía o hipomanía) y bajos emocionales (depresión).

Cuando hay depresión se puede sentir tristeza o desesperanza y perder el interés o el placer en la mayoría de las actividades. Cuando el estado de ánimo cambia a manía o hipomanía (menos extrema que la manía), es posible que la persona se sienta eufórica, lleno de energía o inusualmente irritable. Estos cambios en el estado de ánimo pueden afectar el sueño, la energía, el nivel de actividad, el juicio, el comportamiento y la capacidad de pensar con claridad.

Si bien el trastorno bipolar puede aparecer a cualquier edad, generalmente se diagnostica en la adolescencia o poco después de los 20 años. Los síntomas pueden variar de una persona a otra y pueden cambiar con el paso del tiempo.

La manía y la hipomanía son dos tipos diferentes de episodios, pero tienen los mismos síntomas. La manía es más grave que la hipomanía y causa problemas más notorios en el trabajo, la escuela y las actividades sociales, así como dificultades en las relaciones. Además, la manía puede provocar una desconexión de la realidad (psicosis) y requerir hospitalización.

Tanto los episodios maníacos como los hipomaníacos comprenden tres o más de los siguientes síntomas:

  • episodios anormales de optimismo
  • nerviosismo o tensión
  • aumento de actividad
  • energía o agitación
  • sensación exagerada de bienestar
  • confianza en sí mismo (euforia)
  • menor necesidad de dormir
  • locuacidad inusual
  • frenesí de ideas
  • distracción
  • tomar malas decisiones (hacer compras compulsivas)
  • prácticas sexuales riesgosas
  • hacer inversiones absurdas
  • estado anímico depresivo: sentirse triste, vacío, desesperanzado o tener ganas de llorar (en niños y adolescentes, el estado anímico depresivo puede manifestarse como irritabilidad)
  • marcada pérdida del interés o de la capacidad para sentir placer en todas —o en casi todas— las actividades
  • insomnio o dormir demasiado
  • agitación o comportamiento más lento
  • fatiga o pérdida de la energía
  • sentimientos de inutilidad
  • culpa excesiva o inadecuada
  • disminución de la capacidad para pensar o para concentrarse
  • indecisión
  • pensar en el suicidio, planificarlo o intentarlo

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