La semana pasada publiqué en mi columna herramientas muy fáciles e importantes para empezar a limpiar nuestros espacios y liberarnos de productos y químicos que pueden ser causantes de cáncer, y que en muchos casos son los detonantes de esta enfermedad, pero desgraciadamente aún existen muchos intereses económicos de por medio en la industria farmacéutica, alimenticia y en el gobierno para que no hagas conciencia de qué cantidad de cosas que sueles tener en casa, oficina, etcétera, pueden demeritar nuestra salud.

También comenté en la columna sobre el tema de prevención del cáncer que muchos estamos acostumbrados a ser bombardeados con campañas gubernamentales sobre la detección temprana de esta enfermedad, pero poco o nulo tiempo le dedican a enseñarnos sobre herramientas y estilo de vida para prevenirlo. Es real y bien sabido que no se sabe exactamente el origen de esta enfermedad, pero cada vez hay más pruebas médicas en donde se comprueba que en los tumores cancerígenos se han encontrado restos de sustancias tóxicas que obtenemos a través de productos comerciales de uso frecuente.

No es de sabios entender que entre más crece la industria que nos simplifica la vida más crece el porcentaje de enfermos de cáncer anualmente. Productos como la comida rápida, materiales desechables, desodorantes que duren más horas, maquillajes que no se corran, aromas que vistan y limpien nuestra casa, son los culpables de este incremento.

Algunas de las cosas en las que comenté que debemos poner atención para tener nuestra salud en nuestras manos fueron: eliminar sartenes de teflón, estar atentos a los ingredientes de nuestra pasta de dientes, eliminar aromatizantes químicos, eliminar los contenedores de plástico para agua y comida, revisar los productos de limpieza que usamos en casa.

No se trata de asustarse, se trata de aplicarse para redireccionar nuestras compras por cosas más saludables y, además, te aseguro que te ahorras unos pesos y te das cuenta de que hay cosas que realmente no eran necesarias para vivir muy bien.

Aquí te comparto la lista de cosas que faltaba para empezar:

7.- Productos para el cabello: específicamente los que utilizamos para tratar la caspa, pero muchos shampoos en el mercado contienen methylchoroisothiazolinone, sulfato de amoniaco y 1,4-dióxidos, parabenos y otros. La Organización Mundial de la Salud acepta el riesgo que conllevan estos químicos al ser utilizados con frecuencia.
8.- Bolitas blancas para la humedad: muchos solemos usarlas en nuestros closets, principalmente para proteger nuestra ropa de la humedad, pero lo que no sabíamos es que contienen un ingrediente muy tóxico llamado naftaleno, y respirarlo, ingerirlo o tocarlo está relacionado con daño hepático y de riñones; puede causar anemia ya que destruye las células rojas del cuerpo, y en pruebas con animales se ha demostrado que ha causado cáncer.
9.- Jabón antibacterial: en todos lados nos lo ofrecen: en el hospital, en la escuela, restaurantes, y la mayoría de las mamás solemos cargar uno en la bolsa. Los antibacteriales tienen una sustancia química llamada triclosan que, según la FDA, causa desajustes hormonales, daña nuestra flora intestinal y, además, puede causar infertilidad, pubertad adelantada y cáncer.
10.- Tratamientos antipulgas: muchos tenemos mascotas en casa, y a nadie le gustan las pulgas; sin embargo, los tratamientos antipulgas no sólo afectan a nuestra mascota, por contener una sustancia llamada fipronil; se convierte en tóxico para los humanos también, que además de causar síntomas como vómito, irritación de piel, debilidad, dolores de cabeza, es considerado un posible carcinógeno. Busca productos que no contengan este químico para acabar con las pulgas.
11.- Talco desodorante: docenas de estudios arrojan datos sobre lo dañino que puede llegar a ser utilizar talco, de bebé o cualquier otro, incluso existen millones de demandas a marcas conocidas de talcos por la creencia de la relación entre el uso del talco y el cáncer de ovario. Por lo que podemos concluir que no es necesario su uso en bebés ni en adultos.

Si quieres saber más información y leer la parte uno de la columna, puedes mandarme un correo a esquivelmariaisabel@yahoo.com o leerla en mi página de Facebook: Trofología y Alimentación Consciente.