Estimados amigos de MiMorelia.com, permítanme enviarles un cordial saludo. Espero que en el pasado Buen Fin les hayan sido de utilidad las sugerencias y recomendaciones que tanto un servidor como las instituciones enfocadas en la protección al consumidor y de los servicios financieros realizamos.

Como saben, este fin de semana se llevará a cabo una continuación en esa misma dinámica mercantil, caracterizada por la reducción de precios de mercancías en diversas tiendas y plataformas en línea, con la diferencia de que en esta ocasión sólo abarca establecimientos y comercios electrónicos relacionados con Estados Unidos.

El Buen Fin surge como una adaptación mexicana del “Viernes Negro” (Black Friday, su nombre en inglés), el cual es este viernes 29 de noviembre, un día después de Acción de Gracias, que es el último jueves del mes.

Este día de ofertas, aun cuando tiene su origen y aplicación en Estados Unidos, no es del todo ajeno a nosotros, debido a la globalización actual que conecta a través de la Internet a la gran mayoría de grandes comercios y marcas, albergando así a éstas en plataformas como Amazon, Ebay, Mercado Libre, AliExpress, Privalia, Shein, entre otros.

Y es aquí cuando esta inercia de ofertas nos alcanza a través del llamado Ciberlunes (Cyber Monday, en inglés), el cual se basa en el mismo modelo de ofertas, pero aplicadas exclusivamente al comercio electrónico (e-commerce), mismo que funciona para muchas mercancías comerciadas en México, ya sea de origen local o internacional, tales como celulares, computadoras, minicomponentes, ropa, calzado, línea blanca, etcétera. El Ciberlunes se celebrará el 2 de diciembre.

Como podrán ver, este fin de semana y el lunes próximo representan otra oportunidad de adquirir algo que ya tenían en mente conseguir. Sin embargo, también es un escenario que puede poner a prueba la disciplina y programación de las finanzas personales y familiares.

Si eres de las personas que aprovecharon y encontraron lo que necesitaron a buen precio en el Buen Fin, mi consejo sería tomar con calma este evento próximo de ofertas debido a la programación de gastos contraída por la decisión de hacerse de mercancía a mejores precios y meses sin intereses el pasado fin de semana.

Esto es muy importante porque, a final de cuentas, el historial crediticio se ve beneficiado a medida que se cumplen las obligaciones contraídas a través de los diversos instrumentos bancarios, como son tarjetas de crédito y débito, lo cual podría verse afectado si se asumen en demasía otros compromisos a través del consumo mal planeado.

Hay que recordar que nunca hay que gastar más de lo que tenemos de ingresos a la hora de lidiar con líneas de crédito y compras destinadas a meses, en especial las que son a plazo o interés fijo.

Una recomendación de mi parte sería para las personas que cuentan con familia o amigos en el país del norte, se comuniquen con anticipación para consultar con ellos acerca de los costos de aquellos artículos que puedan ustedes necesitar.

Otra de las recomendaciones es la elaboración de un presupuesto enfocado, de preferencia, en la adquisición de bienes duraderos y tener mucho cuidado con las rebajas demasiado buenas, ya que podría tratarse de algún tipo de fraude; es necesario tener muy presente la reputación y comentarios sobre las tiendas en los diversos sitios web, así como la calificación en entrega y calidad en los servicios.

Finalmente, no está de más recordarles que, al igual que con el Buen Fin, es de extrema importancia la revisión del link o enlace de la página a consultar esos dos días, ya que los protocolos de Internet en seguridad para el comercio sugieren que la URL o dirección web tenga estas primeras cinco letras: HTTPS y que, además, muestren un símbolo pequeño de un candado en la parte superior izquierda de la barra de direcciones en el navegador.

Aunado a esto, es importante revisar que estas tiendas tengan ya presencia en México y así las ofertas puedan realizarse en pesos y no en dólares.

Sin duda, este tipo de eventos representan buenas oportunidades para comprar determinados productos; sin embargo, no se debe caer en la trampa del consumismo y perder la brújula de nuestras finanzas personales o familiares, que al final del día son lo más importante en toda planeación, y no comprometer nuestro bienestar personal, familiar o económico.