Lo más complejo es lidiar con los padres de familia que delegan toda la responsabilidad de educar en los maestros (Foto: Sep.gob)

Por: Eduardo Pérez Arroyo

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- Historias de maestros, los mismos que se encargan de educar a las nuevas generaciones y quizá tienen el trabajo más importante del mundo, hay miles. Haciendo frente a dificultades económicas, logísticas, materiales y humanas, ellos siguen ahí.

En el Día del Maestro, Publimetro recolectó tres vivencias que grafican cómo se vive la enseñanza en Michoacán.

“Es tonto”

Juan Carlos, maestro de la Federal #2 de Lázaro Cárdenas, asegura que lo más complejo es lidiar con los padres de familia que delegan toda la responsabilidad de educar en los maestros.

“Muchos padres no ponen límites a sus hijos, porque esperan que lo hagamos nosotros. Para peor, se ponen exigentes. Una vez, la madre de un alumno me reclamó porque su hijo no venía a clases. Ella no sabía dónde estaba su hijo, pero me dijo que era mi deber saberlo y que incluso yo debía buscarlo y traerlo a clases…”

Juan Carlos cuenta otra historia, mucho más extrema, que para él demuestra los problemas que ocasiona la falta de compromiso de los padres.

“Es complicado cuando me tocan alumnos con alguna deficiencia o discapacidad. En teoría, primero debemos identificarlos para generar acciones específicas para ellos; sin embargo, muchos padres no aceptan que sus hijos tienen características distintas, y hasta se indignan cuando les das tratamiento especial…”

“Tuvimos el caso de un niño sordo. Evidentemente, no podía aprender al ritmo de los demás porque no escuchaba. Pero sus padres no querían asumir que era sordo por temor al escarnio público. Su papá me dijo: ‘no es sordo, maestro, nomás es tonto’. Preferían asumir un retraso mental inexistente antes que abordar algo mucho más simple como una sordera…”

“Maestra, adóptame”

Eugenia, que pide el anonimato, vivió una experiencia que, según cuenta, la afectó al grado de hacerla replantear su oficio.

“Sucedió hace casi 10 años, en una escuela pública de Morelia. Una alumna, una pequeña que apenas tenía 7 años, me pidió que la adoptara…”

“Le pregunté por qué me decía eso. Su respuesta fue: «mi papá nunca está en casa, y mi mamá se la pasa tomando y me pega a mí y a mis hermanos». No podía creer lo que me decía. La pequeña remató diciéndome: «mis hermanitos también le pidieron a sus maestros que los adoptaran. Es que ya no queremos vivir con ella…»

Cuando se lo dijo a sus colegas, asegura, fue peor.
“Resultó que el hecho no era tan extraño como parecía. Dos maestras me contaron que a ellas les había pasado lo mismo…”

El diablo está en el patio

Sucedió en una guardería de niños que ya no existe, en Atapaneo. Patricia, maestra de preescolar, fue testigo directo de la influencia de las creencias locales.

“Un día, los niños, espantados, entraron a la sala de clases. ‘Maestra, vimos al diablo’, me decían. Yo los calmé. Salí al patio y no pude contener la risa: sólo era un remolino de viento, de esos que a veces aparecen en los patios, que arrastraba papeles y hojas y levantaba polvo. Pero para los niños era el diablo.

‘Niños, eso no es el diablo’, les dije. ‘Eso es un remolino de viento que se produce por tal motivo y mueve las cosas…’ Para que se convencieran por sí mismos, les asigné un ejercicio: que preguntaran en sus casas para que sus propios padres les explicaran de qué se trataba en realidad”.

“A la mañana siguiente les consulté. ‘Niños, ¿preguntaron a sus padres?’ ‘Sí, maestra’. ‘¿Y qué les dijeron?’ ‘Que sí, maestra, que era el diablo…’”.

El origen del festejo

El Día del Maestro nació con la Constitución de Querétaro, de 1917, que ensalzaba la educación pública. El 27 de septiembre, a sólo siete meses de promulgada, el diputado por Coahuila Enrique Viesca Lobatón y el teniente coronel Benito Ramírez García, legislador de Veracruz, expusieron ante el Congreso la idea de honrar al magisterio.

La fecha propuesta fue el 15 de mayo, día en que el ejército republicano del general Mariano Escobedo tomó Querétaro y capturó al emperador Maximiliano de Habsburgo. A partir del 15 de mayo de 1918 el homenaje a los educadores fue celebrado oficialmente en el país.

CA