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Durante el primer cuatrimestre de 2017, el más reciente evento de polvaredas (Foto: Cortesía)

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- Entre enero y abril de 2017, las tolvaneras registradas en una zona del lago de Cuitzeo afectaron a cientos de ciudadanos de Huandacareo y Cuitzeo, principalmente. Un fenómeno que se presenta en ciclos cuando un área de ese cuerpo de agua sufre desecación. El costo económico fue de cerca de 7 millones de pesos, sólo en tres comunidades.

Un trabajo de tesis de Rafael Trueba Regalado para obtener en 2019 el Doctorado en Ciencias del Desarrollo Regional por el Instituto de Investigaciones Económicas y Empresariales (ININEE) de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), revela que habitantes de Capacho, perteneciente al municipio de Huandacareo, así como de Jéruco y Doctor Miguel Silva, de la municipalidad de Cuitzeo, presentaron daños a su salud por el paso de esos remolinos generados en el lado oeste del citado lago. Esas comunidades son las que mayor perjuicio tienen, por su cercanía a la zona del conflicto.

Dicho fenómeno se registra cuando esa parte del lago se seca, particularmente durante el primer cuatrimestre del año. El anterior ciclo se dio desde 2014 al 2017, año que fue el de más tolvaneras, y que podría generarse nuevamente a partir del 2021, de acuerdo a la previsión del profesor-investigador del ININEE, Carlos Francisco Ortiz Paniagua.

Director de la citada tesis, explicó que 2018 fue un año con el fenómeno meteorológico Niña, por eso hubo mucha lluvia. Igual en 2019, aunque no tan intenso el nivel de precipitación, lo cual favoreció que no se secara el lago de Cuitzeo.

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Este inicio de año, el lago de Cuitzeo todavía presenta un espejo de agua (Foto: Cortesía)

Sin embargo, subrayó, en el presente existe un 65 por ciento de probabilidad que sea un año de Niño; es decir, con menos lluvia a los dos anteriores, y empezaría a disminuir el nivel del lago.

“En este inicio del 2020 todavía tenemos un espejo de agua, y como estamos viendo puede ser un año caliente, un año que va a traer algo de viento, esto deseca muy rápido los niveles del lago; combinado con que va a ser un año con menos agua que otros, prevemos que en 2021 ya vamos a empezar a ver el problema de las tolvaneras, y si esto sigue más intensamente, para el 2022 vamos a repetir los episodios de las tolvaneras, y es crítico para la gente que vive en esa área”, señaló.

Daños respiratorios y oftalmológicos, los más frecuentes

El lago de Cuitzeo es el segundo más grande de México, y de los más antiguos del mundo, ya que data de entre 4 y 6 millones de años. Recibe agua de tres ríos principales: el Grande de Morelia, el Queréndaro y el Zinapécuaro. Su profundidad promedio es de un metro. Es de una cuenca endorreica, que no tiene salida pluvial ni de ningún otro tipo al océano.

En la tesis de Rafael Trueba se encuestaron a 272 personas que radican en Capacho, Jéruco y Doctor Miguel Silva (215 hombres, 57 mujeres), quienes recuerdan las tolvaneras desde la década de 1960, aunque con mayor intensidad a partir del año 2000, a decir de cerca de la mitad de entrevistados.

Del universo de consultados, el 80 por ciento presentó malestares en su salud durante el cuatrimestre que ocurren las tolvaneras (enero a abril). Durante ese periodo, recordó Ortiz Paniagua, deben estar en sus casas abajo de las mesas, previamente forradas con hule, y hacer lo mismo con puertas y ventanas. “Aun así entra el polvo e incluso luego tienen que sacarlo como tierra, con pala”, subrayó en entrevista.

Respecto al número de personas que se enferman con mayor frecuencia durante esos remolinos, por hogar, en el 45.1 por ciento entre dos y tres. Se eleva al 67.2 por ciento de viviendas si se incluye un integrante (12.05 por ciento), y con cuatro (10 por ciento). Mientras en cerca del 11 por ciento los afectados fueron cinco o más miembros.

Las enfermedades con mayor incidencia, indica el estudio, son las respiratorias, con el 28 por ciento de las viviendas con un caso, y dos en el 30 por ciento de los domicilios. De igual manera las oftalmológicas, que registran un paciente en el 14 por ciento de las casas, y dos en el 9 por ciento.

También se registran males estomacales, alergias en la piel y dolores de cabeza, achacadas a las polvaredas, pues sólo las presentan durante los meses que hay ese fenómeno en el vaso oeste del lago de Cuitzeo.

Durante el trabajo de campo se encontraron con un caso raro. A una señora le salieron protuberancias en su frente, y esos “chipotes” se le infectaron precisamente en el lapso de los remolinos, y permanecieron en su cara, explicó el investigador nicolaita.

Dinero que no debieron erogar

Refirió que los habitantes de las comunidades del estudio laboran principalmente en artesanías, la construcción, un poco en el sector primario (agricultura, ganadería, pesca), algunos más salen a Cuitzeo y a Morelia, y unos se dedican al comercio en la misma zona.

Una familia de cuatro personas en promedio, añadió, gana alrededor de 4 mil pesos al mes, y destinan más o menos mil 500 pesos para atender la contingencia. Es decir, cerca del 40 por ciento de sus ingresos, aunque el promedio en las tres comunidades es como entre el 15 y 20 por ciento.

El 75 por ciento de los entrevistados recurrió a consulta médica. De una a dos veces, casi la mitad (el 47 por ciento). A su vez, el 16 por ciento acudió en el rango de tres a cinco, y apenas el 3 por ciento, de 4 a 15 visitas a un doctor, en la temporada de tolvaneras.

El gasto promedio por cuatrimestre en los hogares con enfermos durante los remolinos fue de 719 pesos por concepto de consulta con un galeno. De 793 pesos en la compra de medicinas, y de 150 pesos en la adquisición de cubrebocas. Un total de mil 662 pesos por casa, o 415 pesos por mes.

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(Foto: Cortesía)

Se suma el factor de la ausencia laboral debido a las tolvaneras y a las enfermedades, ya que el 43 por ciento ha dejado de ir a trabajar en algún momento dentro del lapso de enero a abril. “Se pierden en promedio por cuatrimestre, 20 días de trabajo”, señala el citado estudio, aunque en ocasiones extremas se eleva hasta 72 días, según algunos comentarios de los pobladores.

Y el promedio de paga por empleado en las referidas localidades es de 75.65 pesos por día, ante lo cual el costo mensual por pérdida de días laborales ascendió a un millón 356 mil 026 pesos. En los cuatro meses de afectación llegó a los 5 millones 424 mil 104 pesos.

Si se añade el costo total de gastos por las tolvaneras, tanto las de atención a la salud, como los días que no pudieron trabajar, es de un millón 727 mil 970 pesos por mes, mientras durante el cuatrimestre de afectación se eleva a 6 millones 911 mil 880 pesos, a precios del año 2018.

“Si multiplicamos lo que la gente gasta en cubrebocas, medicinas y lo multiplicamos por los días que dejan de trabajar, porque esos días no se les paga, porque están enfermos o no pueden ir a trabajar por las tolvaneras, estamos hablando de cerca de 7 millones de pesos en esos cuatro meses en las tres localidades: Doctor Miguel Silva, Jéruco y Capacho, a precios del 2018; si queremos convertirlos a precios del 2020, hay que sumarle la inflación, y andaría llegando a 7 millones y medio de pesos. Y es algo significativo porque no es algo que debieran desembolsar ellos, porque el deterioro del lago y las tolvaneras, es una externalidad provocada”, enfatizó Carlos Francisco Ortiz.

Algunas causas para las tolvaneras

Uno de las causas para las tolvaneras en el lago de Cuitzeo en épocas recientes es la construcción de la autopista Morelia-Salamanca, inaugurada en 2008 por el entonces presidente Felipe Calderón Hinojosa, y que en el tramo correspondiente “se hizo con la peor tecnología en el caso de una carretera sobre un lago: ponerle pedraplén, y eso impide el paso del agua”, externó el entrevistado.

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Construcción con pedraplén en la zona del lago para la autopista Morelia-Salamanca, impide circulación del agua (autopista) (Foto: www.camssa.com.mx)

Mientras “en casi en todo el mundo lo que se hace en esos casos, son puentes, que no tienen ningún problema para que el agua circule, y para que pasen por ahí los vehículos; es el ideal para este tipo de lagos. Se hizo a lo barato y las consecuencias ahí están”, subrayó.

Otra es el mismo deterioro de la cuenca, al mandarle menos agua al lago en los últimos años, aparte de estar más contaminada “y los contaminantes se asientan en el fondo del lago, en lo que son los sustratos, y cuando se secan se convierten en polvo y ese polvo se volatiliza cuando vienen las tolvaneras, en el aire, y es lo que luego respiran las personas, se comen y luego les afecta en su salud”.

Páneles solares, una de las soluciones

Como alternativas para evitar ese problema, Ortiz Paniagua enlistó la restauración y reforestación “en otras zonas de la cuenca para ir nutriendo que llegue más agua al lago. Otra, la rehabilitación de las plantas de tratamiento para estar abasteciendo de más agua y de mejor calidad dentro del lago”.

Asimismo, abrir las compuertas, lo cual representa un posible conflicto social y ecológico “distributivo”, pues unos pescadores no dejan pasar el agua ante el temor de que se vaya a terminar, y algunos están a favor, apuntó.

También instalar a cierta altura, páneles solares en la parte del lago donde se originan las tolvaneras, “para evitar se seque el agua que ya está y con ello además generar energía eléctrica, y así podemos echar a andar alguna planta de tratamiento, que es el principal problema por el cual no funcionan las plantas de tratamiento”.

Señaló que este problema requiere la solución entre todos: autoridades, investigadores y sociedad, para avanzar “hacia un decreto de ley para la restauración del lago; ir caminando hacia una iniciativa que nos lleve a que hagamos acciones en conjunto para recuperar el agua del lago, que es uno de los más antiguos del mundo, y el segundo más grande de México, debería tenernos muy preocupados, sin embargo, a veces no valoramos este tipo de cosas”.

Por: Redacción/CA