En la contribución anterior se habló de Italia como caso que refleja alarma, por el gran número de fallecimientos que causa la Covid-19, y se explicaron las variables que un estudio expuso como probables factores de la alta mortalidad de la enfermedad en el país de la bota.

En esta entrega se habla de Alemania como caso en el cual se presentan proporcionalmente menos muertes respecto de los casos positivos detectados.

¿Qué hizo o qué hace Alemania para tener hoy una baja tasa de mortalidad por Covid-19 y que quizá puede replicarse como una buena práctica?

Bien, hay que comenzar por decir que los diez países en el mundo que al 25 de marzo de 2020, tienen el mayor número de casos positivos de Covid-19 (positivos, quiere decir que han dado positivo a la prueba) de mayor a menor, son: China (81,661), Italia (74,386), Estados Unidos de América (60,011), España (47,610), Alemania (35,740), Irán (27,017), Francia (22,304), Suiza (10,537), Corea del Sur (9,137), Reino Unido (8,227). Datos tomados de la Universidad Johns Hopkins, la cual lleva una base de datos actualizada.

Al observar los datos, lo primero que salta a la vista es que el número de casos positivos no se encuentra en proporción a su población general, así, por ejemplo, Italia tiene una población de 60,359,546 personas y solo 74,386 casos positivos, esto es, un 0.12% de su población; mientras que China tiene una población de 1,410,210,499 personas y solo han resultado positivos al Covid-19 81,661 personas, esto es, un 0.75%, lo cual es menor a la proporción de Italia, aunque en lo general próxima, pues en ningún caso alcanza el 1% de su población general.

En lo que hace a la proporción de muertos respecto del número de casos positivos de Covid-19 por esos mismos diez países, la cuestión se desordena; así, de menor a mayor en porcentaje, los resultados son: Alemania (0.5%), Estados Unidos de América (1.37%), Corea del Sur (1.38%), Suiza (1.4%), China (4%), Francia (5%), Reino Unido (5.2%), España (7.2%), Irán (7.7%) e Italia (10%).

Esto quiere decir que el país con la tasa más baja de mortalidad por Covid-19 es Alemania y el país con la tasa más elevada es Italia.

Lo que Alemania ha hecho (Fuente BBC), ha sido, en primer orden, que el gobierno «alemán» fijó una postura fuerte frente a la pandemia, desde el inicio; un ejemplo de ello, son las palabras que la gobernante Ángela Merkel dirigió a su país: «Permítanme decirles: la situación es seria. Tienen que tomarla también en serio. Desde la reunificación de Alemania… no, desde la Segunda Guerra Mundial, no se había planteado a nuestro país otro desafío en el que todo dependiera tanto de nuestra actuación solidaria mancomunada”.

Lo dicho por Merkel es relevante porque implica la idea de un esfuerzo conjunto gobierno-sociedad frente al virus y la Covid-19, así como porque refleja la seriedad con la cual el gobierno tomó a la pandemia desde el inicio, y como ejemplo adicional baste decir que Merkel misma se ha hecho la prueba de diagnóstico para Covid-19 en dos ocasiones, resultando negativa.

Otro aspecto que se destaca en el caso de Alemania es que se han aplicado pruebas diagnósticas adecuadas muy amplias no solo a pacientes sintomáticos, sino también a pacientes con síntomas leves o asintomáticos, y que esas pruebas se han realizado de forma temprana, esto es, desde que se tuvo conocimiento de los primeros casos (Italia ha realizado poco más de 150,000 pruebas diagnósticas «desde el inicio de la pandemia a hoy», mientras que en Alemania, el Instituto Robert Koch tiene disponibles 160,000 pruebas de diagnóstico «por semana», lo cual refleja una diferencia abismal); asimismo, se debe tener en cuenta que el sistema sanitario alemán es fuerte y que la mayoría de los afectados han sido jóvenes (45 años de edad en promedio), mientras que los fallecimientos han sucedido en personas de 81 años de edad en su media.

Al parecer, el hecho de que Alemania haya actuado en general y aplicado pruebas diagnósticas de forma temprana, redituó en poder identificar a los pacientes portadores de la Covid-19, que se les aislara-tratara medicamente, que eso contuvo la propagación de la epidemia y redunda en una baja tasa de mortalidad.

Es cierto que a la fecha, eso -en especial la ampliación de las pruebas diagnósticas y el actuar temprano- parece presentar una buena práctica en el caso de Alemania (como también ocurrió con Corea del Sur, con una baja tasa de letalidad por Covid-19), pero hay que tomar en cuenta que la pandemia está en curso.

De hecho, el mismo Instituto teutón Roberto Koch, este 25 de marzo ha difundido que, en realidad, Alemania está en la fase inicial de la pandemia y que si la población de ese país no sigue las recomendaciones, aproximadamente 10 millones de alemanes se enfermarán de Covid-19, esto es, que un 12% de su población total de Alemania tendrá Covid-19.

También es de tomar en cuenta que se ha estimado por otros analistas que, al final, entre el 60 y 70% de la población acabará enferma de Covid-19, lo cual, en otro sentido, no significa, como se ha dicho, decesos necesarios en esa medida, pues lo más probable es que la gran mayoría de la población que tenga Covid-19 la superará sin problemas e incluso, ni siquiera llegará a conocer que tuvo la enfermedad.

Nuevamente, la reflexión para México parece que vuelve a radicar en la conveniencia de ampliar las pruebas de diagnóstico (a condición de que esas pruebas sean fiables y no motivadas por interés político o económico) con especial énfasis en la población de los grupos identificados como más vulnerables al Covid-19, que la prueba se emplee de manera razonable, y que exista una participación activa de precaución y cuidados razonables de la población general.

Más quiero terminar con tres fortalezas de la población mexicana para enfrentar la pandemia, como de varios países latinos de América, una primera es que la población mexicana tiene una media de edad, según el inter-censo del INEGI 2015, de 27 años (nuestra población es joven o de menor edad, pues solo el 20% de la población tiene 60 o más años); el segundo factor probable es que la densidad de la población en el territorio nacional por kilómetro cuadrado no es elevada (61 personas por kilómetro cuadrado), lo cual tiene ciertas ventajas relativas frente a aquellos países con altas tasas de concentración por kilómetro cuadrado, pues esto último se traduce regularmente en cierto tipo de edificaciones (verticales), tipos de colonias (con proximidad o irregulares), espacios públicos (reducidos o menores)…y que lleva a una inter-relación humana diferente; y la tercera fortaleza es el carácter solidario de los mexicanos en situaciones de crisis, cualquiera que sea la crisis.

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