Los virus, antes de dirigirse a una población de células humanas o animales, tienen que “entrar” en el cuerpo humano o animal que les ha de “hospedar”, y esto, la forma de entrar no es igual para todos los virus.

Pero, sin hacer referencia a un tipo específico de virus, se pueden identificar como formas más comunes, en las cuales los virus entran a los organismos humanos o animales que los hospedan:

* Por el aparato respiratorio.
* Por el aparato digestivo.
* Por el aparato genital.
* Por la conjuntiva.

Eso quiere decir que los virus pueden entrar por la nariz, la boca, los órganos genitales o los ojos; aunque también es posible, pero menos frecuente que ingresen al cuerpo a través de la piel, transfusiones, trasplantes e intervenciones médicas.

En el caso del virus SARS Cov-2 (que da lugar a la enfermedad Covid-19) así nombrado por el Comité Internacional de Taxonomía de Virus, se han identificado como formas de entrada al cuerpo animal o humano que lo hospeda: los aparatos respiratorio y digestivo, así como por la conjuntiva, lo cual quiere decir que entra por la nariz, boca y los ojos.

Eso se explica porque el SARS Cov-2 se encuentra en la saliva y se expulsa en forma de partículas o gotitas, visibles o no, al toser o simplemente al hablar.

Al toser de forma normal, las gotas más grandes se depositan rápidamente a una distancia de entre 1 y 2 metros; pero las gotas más pequeñas, incluso, como si fuera vapor, pueden durar suspendidas de segundos a minutos y caer en cualquier superficie a una distancia de entre 6 a 8 metros en una habitación.

De modo que esas gotas o partículas pueden caer de forma directa en la boca, los ojos y la nariz; pero también pueden aterrizar en cualquier objeto, cualquiera, por lo cual, si alguien entra en contacto con esas gotas o partículas depositadas en los objetos que también pueden permanecer activas por días y son llevadas de una o de otra forma a los ojos, boca o nariz, el virus habrá logrado su “entrada” al cuerpo humano o animal que le servirá de huésped para replicarse.

Cabe aclarar que las gotas que contienen al virus SARS Cov-2 tienen un tamaño de 5 micrometros y que el virus tiene a su vez un diámetro submicroscópico, pues mide al rededor de 125 nanómetros (un millón de veces más chico que un balón de fútbol), siendo el virus, más pequeño que una bacteria.

Como ya se sabe, cuando el virus se replica en el cuerpo humano o animal, causa la enfermedad Covid-19, la cual puede ser desde asintomática y pasar desapercibida incluso para el enfermo, hasta llegar a provocar un desenlace fatal.

También se sabe que la enfermedad Covid-19 es más probable que tenga un desenlace funerario mientras la edad o comorbilidad de la persona enferma sean mayores y viceversa; pero sin que esa aserción sea absoluta, pues lo mismo puede morir un enfermo joven y sano, que sobrevivir una persona de más de 80 años y con comorbilidad.

Por la razón anterior, es que usar un cubrebocas “adecuado” (cubriendo desde el mentón hasta la nariz) y lentes o careta “adecuados” que cubran los ojos, disminuiría la probabilidad de contagio con el virus y eventualmente los decesos.

En el caso de los enfermos, sintómaticos o asintomáticos de Covid-19, parece que sería suficiente como medida preventiva el cubrebocas adecuado (además de la distancia, lavado de manos…), y en el caso de personas no infectadas que entren en contacto con otras personas, de las cuales no se sabe si son enfermos o son definitivamente enfermos de Covid-19, es preferible usar cubrebocas adecuado y lentes o careta adecuados, teniendo los cuidados correctos al emplear unas y otras cosas, al ponerlos, usarlos, retirarlos y desecharlos.

Así, no parece correcto decir que los cubrebocas son inútiles, porque uno se puede contagiar si una gotícula de una persona enferma de Covid-19 cae en tus ojos, sino que más bien la idea es que una protección deseable es que se use cubrebocas y lentes o careta, todo adecuado, cuando se entre en contacto con personas que no se sabe si son enfermas o realmente están enfermas de Covid-19.

Y eso es el problema, esto es, el conseguir cubrebocas, lentes o careta adecuados, porque los cubrebocas que tienen una eficacia casí del 100% y filtran al virus SARS Cov-2, son los conocidos como N95 o FFP2, porque el tejido con el cual están hechos solo presentan aberturas de tejido de 3 micrómetros (las gotas regulares en las que se transporta el virus, son de 5 micrómetros) 300 nanómetros, lo cual deja espacio para que de forma ya menos probable una partícula que mida menos de 300 nanómetros atraviese el cubrebocas, pero eso ocurriría al parecer solo en el 5% de los casos, así que la protección es elevada, y por esa razón, es que esos cubrebocas son los que usan o deberían usar si o si, los médicos en áreas de alto riesgo.

Las mascarillas quirúrgicas son eficaces en el 78% de los casos (su tejido presenta espacios de 5 micrómetros), así que la probabilidad de contagio es ostensiblemente mayor que si se usa un cubrebocas N95 o FFP2.

Las mascarillas médicas desechables, realmente no protejen de forma amplia y las de tela, depende de qué tan cerrado sea el tejido de la tela (una forma fácil de identificar una buena tela para cubrebocas, es aquella que permita el menos paso de la luz del sol, poniendo la tela a contra luz).

Algo similar a lo dicho sobre los cubrebocas, ocurre con los lentes o caretas, pero hay que procurar que se cierre el espacio al rededor de los ojos.

Claro que el uso de cubrebocas (mascarillas en otra forma), lentes o caretas, aún siendo adecuados, no garantizan al 100% que no se de entrada al virus, pero el sentido común indica que si se tiene la posibilidad, se usen los cubrebocas y lentes o careta, lo más adecuados posible, para tener al menos una mínima protección. Tener una protección de 10% es mejor que una protección de 0%, por decirlo de una manera coloquial.

Pensar de una forma diversa, esto es, que al que le ha de tocar le tocará y al que no le ha de tocar estará siempre a salvo del virus y la enfermedad, es irresponsable consigo mismo y con los demás.

Máxime, porque por anticipado no se sabe cuál persona será asintomática, de síntomas leves o tendrá un resultado fatal ante el SARS Cov-2 y la enfermedad Covid-19.

Solo resta aclarar que a la fecha no se ha podido acreditar que el SARS Cov-2 se transmita de forma genital (los fluidos de los órganos genitales, en un primer momento no presentan el SARS Cov-2) así que sostener relaciones sexuales no parece una de las formas en que el virus pueda propagarse (naturalmente un beso boca a boca, si es una forma de transmisión) pero se recomienda cautela, porque por ahora, mucho hay de incertidumbre.

Lo dicho en esta columna se escribe a partir de la consulta de diversas revistas científicas médicas como The new england journal of medicine, Journal of the American Medical Association, los libros: Shors, Tori, Virus, estudio molecular con orientación clínica, Buenos Aires, Editorial Médica Panamericana, 2009; Tortora Gerard J. y otros, Introducción a la microbiología, 9a ed., trad. Silvia Rondinone, Buenos Aires, Editorial Médica Panamericana, 2007, y otros(as), mientras que las proposiciones finales de uso de cubrebocas, lentes y caretas son propias.

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