El desarrollo de la epidemia por Covid-19 en México, va un mes a la zaga de los 5 países con mayor número de casos diagnosticados de Covid-19 en el mundo, y aunque no hay un desarrollo “típico” de la epidemia en esos países (los picos, las bajas, los porcentajes de incremento de los casos positivos por parámetros de tiempo, varían de país en país) lo cierto es que la epidemia avanza más, mientras más tiempo pasa y ningún país se puede considerar libre de la epidemia, ni de rebotes futuros, hasta este momento.

Al 11 de abril de 2020, México tiene 4,219 casos positivos a las pruebas diagnósticas de infección de la Covid-19, y un acumulado de 273 decesos por la enfermedad.

Hay al menos, dos formas de exponer los decesos por Covid-19; uno primero, es vincular los fallecimientos respecto de la población general, y otro es hacerlo respecto a los casos que han resultados positivos a la prueba diagnóstica.

Para la primera postura, lo interesante es mostrar que por cada millón de habitantes en México, solo mueren 2.27 personas por Covid-19, o bien, solo mueren 0.22 personas infectadas por cada cien mil habitantes, al día de hoy.

La segunda postura, evidencia que en esta día, si una persona es diagnosticada con Covid-19 en México, tiene un 6.47% de probabilidades de morir, o dicho en otros términos, por cada 100 personas diagnosticadas positivamente de Covid-19, 6.47 morirán (esa tasa, que según algunos reportes es superior a la tasa de letalidad de la influenza, en realidad apunta a ser alta, pues incluso se puede leer de la siguiente manera: por cada 50 diagnosticadas con Covid-19 en México, 3.23 personas morirán).

Claro que eso significa que, si una persona es diagnosticada con Covid-19, sobrevivirá en el 93.53% de los casos, o dicho de otra manera, por cada 100 personas diagnosticadas con Covid-19, 93.53 sobrevivirán.

Aunque se debe recordar que la probabilidad de fallecer en una persona diagnosticada positivamente de Covid-19, aumenta si además es, por ejemplo, hipertensa, diabética, obesa, con cardiopatías y/o tiene 60 o más años; mientras que la probabilidad de deceso disminuye mientras más joven y sana sea una persona.

Eso quiere decir que las personas con una edad inferior a los 60 años y/o sin comorbilidad, tienen al menos un 93 % de probabilidades de superar la enfermedad, pues incluso, pueden formar parte del gran universo de personas no infectadas o infectadas asintomáticas o de síntomas leves; pero, ojo, el deceso puede ocurrir en personas de cualquier edad y sin enfermedades previas.

En ese sentido, la Covid-19 es pareja, no exenta a nadie y es imposible anticipar al diagnostico, cuál será el resultado final de la enfermedad en una persona. Es un azar si una persona formará parte de ese gran grupo que no tendrán o superarán la enfermedad sin problemas o si formará parte del grupo de un resultado sin retorno, pese a la edad juvenil y la buena salud previa.

Por eso es preocupante la tasa de letalidad en México, porque desde el primer caso detectado a la fecha, la probabilidad de los decesos por la epidemia se ha incrementado de “0” a más de manera constante, superando o acercándose a la tasa hoy vigente de letalidad de países que han convivido más tiempo con la epidemia y con mayor número de casos positivos detectados.

Estados Unidos, por ejemplo, tiene 542,023 casos positivos detectados y 21,489 decesos, lo que arroja una tasa de letalidad respecto de los casos positivos detectados, de un 3.96%.

Alemania tiene registrados 126,656 casos positivos y 2,908 decesos, lo que arroja una tasa de letalidad, respecto de los casos positivos detectados, de un 2.29%.

Sin embargo, la tasa de letalidad de Italia (12.72%), Francia (10.78%) y España (10.22%) es superior a la de México (6.47%) aunque ahora están más próximas y nuestro país ya ha superado la tasa acumulada de letalidad en el mundo (la tasa de letalidad mundial hoy es de 6.18% y la tasa de letalidad pro Covid-19 en Méxcio es de 6.47%)

Sería irresponsable atribuir solo, preferentemente o exculpar por completo al gobierno federal o a una o varias de sus figuras centrales, de ese crecimiento progresivo de la tasa de letalidad que aquí se refleja, porque no todo depende del gobierno federal, ni de los gobiernos locales.

Buena parte de la responsabilidad por la propagación, y eventualmente de sus resultados no anticipables de deceso, está en manos de las personas y no pocas aún siguen “desafiando” a la epidemia a puro “valor mexicano” al realizar actividades sociales lúdicas o innecesarias, para mayor descuido, sin observar las medidas de precaución y las recomendaciones públicas.

Por otra parte, es cierto que hay sombras de duda (no certezas), sobre el uso aconsejable de cubrebocas y la gestión de la prueba diagnóstica de laboratorio que, en México, se ha visibilizado más como una herramienta de vigilancia epidemiológica y para la toma de decisiones de política pública en materia de salud pública.

Las dudas sobrevienen cuando, por ejemplo, en tiempo real usted puede observar que en China (con una tasa de letalidad del 4% y 83,134 infectados) el uso de cubrebocas es masivo o que hay una política del gobierno de la Ciudad de México diversa (no completamente diferente) a la orientada por el gobierno federal en el uso del cubrebocas.

Por otro lado, países con hasta ahora buenas prácticas (Alemania, con una tasa de letalidad de 2.29%; Corea del Sur, con una tasa de fallecimientos del 2.03%, o China, con una tasa de muertes del 4%) usan la prueba diagnóstica de laboratorio, sí como una herramienta de vigilancia epidemiológica y de insumo para la toma de decisiones de salud pública; pero también como una pieza clave en la contención/mitigación de la epidemia e independientemente de que la prueba pueda o no repercutir, a partir de una detección temprana, en el éxito del tratamiento de la persona infectada. Habrá que ver en el futuro que tan acertadas son las políticas de cada gobierno.

Sería muy ilustrador que la Secretaría de Salud ofreciera al público (y se puede hacer razonablemente desde ahora, con los datos acumulados de casi ya dos meses) “su proyección estadística” de los rubros que ahora manejan (casos sospechosos, negativos, positivos y decesos) en los escenarios que estime útiles para la población o “ceteris paribus” (si las condiciones actuales se mantienen igual), de cómo esperan la epidemia en los próximos meses y qué esperan hacer en los diversos escenarios, y no solo “administrar” los datos para generar información descriptiva de cómo amaneció un día el mundo o la patria frente al Covid-19.

Qepd aquellas personas que han sucumbido a la epidemia.

(Los datos para generar la información elaborada de forma propia y aquí presentada, tiene como fuente a la Universidad John Hopkins: https://coronavirus.jhu.edu/map.html y a la Secretaría de Salud: https://www.gob.mx/salud/documentos/coronavirus-covid-19-comunicado-tecnico-diario-238449, al 11 de abril de 2020)