Jesús Melgoza

Consumir de manera responsable e inteligente implica mucho más que sólo buscar el precio más bajo. El consumo inteligente es la capacidad de tomar buenas decisiones cada vez que elegimos un producto o servicio, lo cual se traduce en ahorros a corto y largo plazo y en mejores adquisiciones.

Todos somos consumidores; diariamente consumimos en alimentación, transporte, ropa, educación, salud y recreación. Sin embargo, es necesario analizar si nuestras decisiones de consumo son las más adecuadas.

El consumo responsable e inteligente cada vez toma mayor relevancia en las nuevas generaciones, dados los escenarios altamente cambiantes, mientras que las generaciones anteriores se están viendo obligadas a adoptar nuevos hábitos de compra.

Desde hace años, las tendencias verdes, de comercio justo y consumo colaborativo vienen incrementándose; no obstante, al momento de hacer nuestras compras personales incurrimos en varios errores, debido, generalmente, a que tenemos arraigados hábitos de consumo mal estructurados.

Algunos hábitos de consumo inteligente que podemos incorporar a nuestra vida son los siguientes:

Priorizar antes de comprar. Debemos recordar que sólo podemos darnos ciertos “lujos” después de haber atendido las necesidades básicas, el ahorro y la inversión.

Comparar precio y calidad. Un consumidor que compara calidad y precio piensa en invertir antes que en gastar, valorando qué tanto sus elecciones satisfacen sus necesidades reales y los beneficios que traerán a su vida, familia y comunidad.

Aprovechar las nuevas tecnologías. Infórmate de las nuevas formas de pago online y utilízalas; compara tus artículos entre los distintos mercados digitales y emplea tus redes sociales para contactar vendedores locales.

Comprar saludable. Comprar cosas que perjudican la salud no sólo es una pésima decisión, también trae costos ocultos de largo plazo, como tratamientos médicos.

Evitar comprar cuando estés alterado. Estar muy deprimido, estresado o contento nos puede opacar la capacidad de tomar una buena decisión financiera.

Reciclar. No sólo es bueno para el medio ambiente, sino también puede ser un buen negocio, y si le das un poco de valor agregado e innovación.

Finalmente conoce tus derechos y hazlos valer. Debes saber que la ley te protege y tienes derecho a elegir, a no ser discriminado, a ser compensado por un producto o servicio de mala calidad y a exigir el cumplimiento de la publicidad.