¿Qué son las criptomonedas?

Estimados amigos, lectores de MiMorelia, el día de hoy quiero platicarles acerca de uno de los temas que siguen dando de qué hablar en el mundo económico: las famosas criptomonedas. Antes de comenzar, es necesario diferenciar que las criptomonedas son dinero electrónico; su funcionamiento y existencia es exclusivo del mundo digital, a diferencia del resto de las monedas que operan a través de intercambio directo, cheque y/o transferencia, con un respaldo físico. Pero para entrar en contexto, hagamos un recorrido en la historia del dinero a través de los siglos.

Antes de la existencia del papel moneda, cheques y las transferencias bancarias, en la época prehispánica de nuestro país, por señalar un ejemplo, la forma de dinero más utilizada para los intercambios comerciales entre los nativos fueron el cacao y el maíz, porque cumplían con tres funciones básicas: 1) su aceptación general entre la población para intercambiarlo por otras mercancías, 2) la facilidad para utilizarlos como unidad de medida (1 pieza de ropa = 20 granos de cacao) y 3) el valor intrínseco que le era asignado socialmente (por la relevancia cultural gastronómica que representaban). Dichas funciones son las mismas que debe cumplir cualquier cosa considerada moneda.

Con la llegada de los españoles y la Conquista de México, el oro se convirtió en el medio de circulación por excelencia, toda vez que en Europa era la mercancía predilecta para llevar a cabo sus relaciones comerciales, y así en el territorio de la colonia terminó por ser la vía para llevar a cabo transacciones. El instrumento de intercambio ha cambiado con el tiempo, mas no la función. Es así como a principios del siglo XX en México, debido a la necesidad de crear una moneda que fuera aceptada socialmente, con la característica de ser de fácil manejo en su uso y no perecedera, se adopta el papel moneda, en forma de lo que conocemos hoy como peso mexicano.

Esta forma fue adoptada alrededor del mundo y continuó su proliferación hasta que la Segunda Guerra Mundial cambió la vida económica como se conocía. Como consecuencia económica de dicha guerra se generaron crisis en diversos países, por lo que fue necesario recurrir a una moneda con el suficiente poder adquisitivo y demanda, para tomar el estandarte de moneda internacional, rol que sería asumido por el dólar, mismo que perdura hasta la actualidad.

En la primera década del siglo XXI se comenzó a formular la idea de que con los avances tecnológicos era posible crear una moneda que no necesariamente tuviera un respaldo económico que la soportara (el caso del oro o de la producción de economías nacionales), ni una regulación gubernamental, y que a través de este mundo digital, que día con día se reinventa y fortalece, fuera capaz de facilitar su uso y aceptación; fue entonces que nació el concepto criptomoneda, y la primera fue la famosa Bitcoin.

Bitcoin es el primer caso de una moneda creada sin legislación gubernamental y de uso global, lo cual puede ser su principio atractivo, ya que al no tener ningún tipo de restricción ni control brinda cierta tranquilidad a los inversionistas, toda vez que protege su patrimonio ante decisiones drásticas en materia de política económica, como las que se toman en países con grandes conflictos económicos y sociales.

Su popularidad y uso se incrementó a partir de 2016, tanto así que países como China invirtieron en criptomonedas; cuando el Yuan tuvo un debilitamiento constante utilizaron estas inversiones como escudo financiero.

Sin embargo, ésta representa un alto riesgo, toda vez que se trata de un instrumento de libre emisión, lo cual puede ocasionar problemas de volatilidad fuertes, además de que su valor recae de manera tácita en la oferta y demanda de la criptomoneda que se trate. Es decir, la popularización de una moneda de este tipo puede ocasionar gran demanda y, por tanto, un precio elevado; sin embargo, al no haber restricciones en su emisión, se puede caer en una sobreoferta de la misma y en un periodo muy corto puede perder precio drásticamente, principalmente cuando el fervor por adquirirlas pase de moda. Dicho efecto fue el experimentado en 2018 con Bitcoin. Como consecuencia, las personas que apostaron por invertir de forma tardía, cuando existía un precio y rendimientos altos, terminaron perdiendo con sus operaciones.

En el caso de México, al no ser una moneda de reconocimiento oficial, no existe ningún reglamento que apruebe o impida su uso en el país; por ende, tampoco existen políticas de regulación o vigilancia en su uso, así que, si se es víctima de fraude u otro delito financiero con el uso de estos productos, no existe manera de sancionarlo. Más aun, existen países donde el uso de dichos instrumentos es ilegal.

En este sentido, mi consejo para ustedes, lectores, a quienes interesa invertir en nuevos esquemas que ofrezcan rendimientos atractivos, es el siguiente: en mi percepción, si bien las criptomonedas son probablemente la moneda del futuro, no significa que actualmente sean seguras. Uno de los preceptos fundamentales en materia financiera es no correr riesgos innecesarios, lo cual no significa que no estén atentos o informados de la evolución de éstas y su comportamiento en los mercados mundiales, y que, en su momento, bajo mejores condiciones de operación se apueste por ellas.

Entre más información se tenga al respecto en el momento de invertir, las mejores oportunidades pueden presentarse en un abrir y cerrar de ojos. Existen diversas plataformas y portales financieros en Internet donde pueden empaparse del mundo de las criptomonedas y así decidirse a invertir o seguir expectantes de una mejor oportunidad, bajo condiciones de mayor seguridad.

RMR