No debes desanimarte si los sacerdotes y los laicos te fallan, no te escandalices ni te alejes, pon tu fe en Cristo. El no falla, por él estás en la Iglesia.

En tu vida. Federico fue a la iglesia a pedir un servicio, el padre lo trató mal y se lo negó. Federico se enojó mucho y desde entonces ya no asiste a la iglesia.

Es lamentable la actitud del padre, hace mal a la comunidad. Pero quien tiene su fe bien puesta en Cristo no se escandaliza, sigue adelante.

Dios habla. Escuchen con atención estas palabras que les transmito. No son palabras mías, son palabras de Jesús el mesías:

“Porque al recibir ustedes la palabra que les hemos predicado –afirma San Pablo – la aceptan no como palabra muerta sino como lo que realmente es, palabra de Dios que sigue actuando en ustedes, los creyentes”.

Desde el principio de la historia santa, el Padre Dios enseña a los hombres a vivir en su familia.

Pone a sacerdotes al servicio de la comunidad y les dice lo que tienen que hacer y los controla: «ahora les voy a dar a ustedes, sacerdotes, estas advertencias si no me escuchan y si no se proponen de corazón dar gloria a mi nombre yo mandaré contra ustedes la maldición”.

Jesús es el Mesías que viene en nombre de Dios a enseñar a vivir a sus hijos. El echa en cara sus pecados a los escribas y fariseos, conductores del pueblo de Israel que se han corrompido. No dan gloria al padre, se buscan a sí mismos.

“En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y fariseos. Hagan, pues, todo lo que les dicen, pero no imiten sus obras porque dicen una cosa y hacen. Todo lo hacen para que los vea la gente. Les gusta ocupar los primeros lugares en los banquetes… Les gusta que los saluden en las plazas y que la gente los llame maestros”.

Los sacerdotes tienen una misión sublime, son representantes de Dios, pero son seres humanos llenos de limitaciones y pecados. El señor los corrige:

«Ahora les voy dar a ustedes, sacerdotes, estas advertencias. Si no me escuchan y si no se proponen de corazón dar gloria a mi nombre yo mandaré contra ustedes la maldición… Ustedes se han apartado del camino, han hecho tropezar a muchos en la ley han anulado la alianza que hice con la tribu sacerdotal Leví”.

A los fieles, con frecuencia, les hace falta, ver la vida en la Iglesia, los servicios con la sabiduría de Jesucristo.

Deben creer en Cristo, cuando Cristo les falle pueden dejar la Iglesia, de otra manera no. Hay que centrar toda la atención de fe en Cristo.

El mesías, salvador que Dios nos envía es Cristo, a él hay que seguir, hay que adorar y admirar. Hay que dar una importancia relativa a los representantes que sólo tiene la misión de conducirlos a Dios.

Es muy sabio el Consejo que Cristo da a sus discípulos y a las multitudes:

“Ustedes en cambio no ser dejen llamar maestros, porque no tienen más que un solo maestro… A ningún hombre sobre la tierra lo llamen padre porque el padre de ustedes es sólo el padre celestial. No se dejen llamar guías porque el guía de ustedes es solamente Cristo”.

Y termina con un consejo de oro, en el Evangelio: “que el mayor de entre ustedes sea su servidor”. Esta es una máxima de sabiduría divina, importante en el Evangelio.

Vive intensamente. Intégrate a la comunidad, familia de Cristo en la tierra, apóyate en Cristo, síguelo con pasión. Él es fiel hasta el fin y te salva.

Cristo con nosotros. Cristo está aquí, él es sabio y fiel y te trata con ternura. Te alimenta con su cuerpo y con su sangre.

Para platicar en familia. Dios es papá y mamá de tu familia, él la guía, es fiel, te trata con ternura. Dale el lugar central.