Por: Andrea Hernández/@andy_hermar

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- Eran las 02:30 de la madrugada, los gritos y golpes en la puerta despertaron a las 120 moradoras del albergue estudiantil América libre, quienes despistadas y asustadas por la forma abrupta en la que su descanso fue interrumpido comenzaron a correr despavoridas de una habitación a otra huyendo de las amenazas y agresiones.

Al abrir los ojos y acercarse a la puerta exterior de la calle Eduardo Ruiz, en la colonia Centro, se toparon con un grupo de jóvenes encapuchados y armados con palos, piedras y botellas de cristal, quienes a gritos e insultos intentaron sacarlas de su morada.

Foto ACG
Foto ACG

«Les pedimos que se identificaran para abrirles y no pudieron hacerlo pero sabemos que eran de las casas 2 de octubre, Isaac Arriaga una casa independiente, la Lenin y la Nicolaita, todos llegaron encapuchados y tratar de sacarnos», narró con un notable nerviosismo, Anselma, moradora del albergue.

La razón, a decir de las agredidas, el tema es que «estaban ofendidos desde la toma porque dicen que no participamos como se debía», y a pesar de que desde el movimiento que se extendió por 66 días hubo amenaza, fue hasta ahora que tuvieron un motivo más que las atacaron.

«Tenemos un reglamento que es muy claro y nosotros lo acatamos, y el problema es que hace unos días se le pidió a unas chavas, que ya terminaron sus estudios, que abandonaran el albergue porque así lo marca la norma, y ellas quieren seguir aquí», dijeron.

El centro de cómputo es el primer espacio saqueado por los atacantes, al menos tres computadoras fueron hurtadas, las chapas violentadas y los cristales reventados, son algunos de los destrozos que dejaron a su paso los jóvenes que fueron plenamente identificados por las afectadas.

csa-estudiante-irrupcion-acg1
Foto ACG

«Sabemos bien quiénes son y qué quieren», señaló Anselma previo a dar lectura a una lista de cerca de 20 nombres de moradores de otras casas de estudiante, los cuales coinciden por los mencionados por autoridades nicolaitas durante la toma y por moradores de otras casas que también han sido atacados, «muchos de ellos tienen antecedentes y algunos ni matriculados están y viven en las casas», denunció.

Entre agresiones y gritos a las moradoras, algunas de las cuales se atrincheraron en diversas habitaciones, los atacantes ingresaron a uno de los cuartos de donde hurtaron el recurso que reciben por concepto de manutención de parte de la Universidad Michoacana.

Entre llanto, desesperación y crisis nerviosa las jóvenes pidieron apoyo policial, hecho que desató la burla de los encapuchados que «dijeron tener eso arreglado y estar respaldados por «el abuelo» yo no sé quién sea ese señor, pero ninguna patrulla llegó sólo pasaban por aquí».

Denunciaron que no hubo actuar policial a pesar de que la trifulca traspasó los muros de la casona que alberga a las estudiantes, quienes pidieron apoyo a moradores de otras casas nicolaitas a quienes se les impidió acercarse siquiera al inmueble lo que desató un intercambio de piedras y palos en la vía pública que dejó como prueba una interminable marca de sangre sobre el asfalto.

Moretones, raspones y cortadas, son parte de las heridas reportadas entre las mujeres de la casa América Libre, quienes continúan con el miedo y la zozobra de ser atacadas nuevamente aunque dijeron contar con el respaldo de las autoridades a quienes solicitaron protección y resguardo.