Por: Héctor Jiménez/ @Hectorjjmm

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- Tres veladoras arden ante un corazón de flores y sobre la placa que recuerda el atentado del 15 de septiembre de 2008 en Morelia. Junto a la ofrenda, el Presidente Municipal, Alfonso Martínez Alcázar, monta guardia por los caídos en el atentado. Viste un traje negro de tres botones.

Al fondo se lee en una pancarta: “Señor Gobernador, exigimos nos atienda personalmente para que conozca nuestras necesidades: pensiones vitalicias, atención médica, medicamentos. Ya que a lo largo de estos ocho años no hemos tenido solución”.

Ante los periodistas presentes, el Alcalde enfatiza que su presencia en el lugar se debe a que no sólo los hechos festivos sino también los dolorosos deben ser recordados, para que éstos últimos no vuelvan a ocurrir. Asegura que después de ocho años finalmente el turismo se atreve a visitar la ciudad en la fecha patria.

Foto: ACG
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Días atrás un grupo de afectados aseguró que Martínez Alcázar les ofreció su apoyo de despensas y dinero para medicamentos. Sin embargo, el Alcalde se niega a dar pormenores al respecto. Dice que no se desea sacar “lucro” del caso.

Entre la multitud hay asistentes y afectados que aseguran que la ausencia del Gobernador del Estado, Silvano Aureoles Conejo, se debe a que tuvo un descontento porque los sobrevivientes del atentado no aceptaron retirar las pancartas al fondo de la ofrenda. Minutos atrás, el mandatario estuvo presente en la colocación de una ofrenda floral en la misma plaza, en el monumento a Melchor Ocampo. Después, en medio de un contingente de funcionarios y seguridad, pasó junto al altar a los caídos y se retiró hacia el Palacio de Gobierno. Tras el ingreso, el recinto cerró sus puertas.

Los sobrevivientes de los atentados comienzan a repetir sus historias, son historias de jóvenes que quedaron huérfanos y no quieren regresar al centro de Morelia; repiten sus secuelas, que son malestares por las esquirlas albergadas en sus cuerpos y dolores del recuerdo de sus familiares fallecidos o afectados.

Casi a las nueve de la mañana el Gobernador del Estado sale del Palacio de Gobierno en medio de un contingente menos numeroso, y finalmente se acerca al lugar de la ofrenda. Se presenta ante Guadalupe Hernández, una de las sobrevivientes, y comienza a explicarle que buscará que el Congreso del Estado apruebe una iniciativa para aumentar los apoyos gubernamentales para los afectados.

—Con el mayor respeto que usted se merece, le decimos que eso era lo que queríamos —dice Hernández—. ¿Cree que nosotros tenemos otras intenciones? No. La intención de nosotros era acercarnos usted para que usted nos conozca y conozca las necesidades que tenemos por boca de nosotros”.

La vocera reitera que buscaban una reunión en buenos “términos” y las pancartas se colocan ahí cada año sin mala intención. Agrega que no les gusta presentarse ahí cada año y no lo hacen para tomarse una foto, pero lo creen necesario para honrar a los fallecidos.

Foto: ACG
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El mandatario responde con “totalmente”, “por eso no se preocupe” o asintiendo con la cabeza. Hernández agrega que algunos sectores los han criticado por pedir dinero. En la radio, dice, alguien afirmó que con el dinero no iban a recuperar a sus fallecidos:

—No señores. Lo que nosotros estamos pidiendo es ayuda económica porque tenemos daños permanentes. No podemos trabajar. La vida de nosotros no es la misma. Nos la pasamos de hospital en hospital. Hemos tenido cirugías, y a cada rato lesiones.

—Que sepan ustedes que esta situación cambió la vida de ustedes, de sus familias, pero también cambió la vida del estado y de todos —responde Aureoles Conejo—. Más que otra cosa, la obligación es ser solidarios con lo que pasó con ustedes y para el Gobierno es una obligación, y por eso no se preocupe. Yo tengo absolutamente claro que hay que modificar el decreto para poder darles la atención permanente…

En la conversación, los afectados piden además que se busque la manera de que la placa conmemorativa de los caídos sea respetada. En la plaza alberga esta placa, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) había mantenido una toma de tres meses que se retiró tan solo una noche antes del acto.

— ¿Sí saben lo que es un atentado terrorista? No es cualquier cosa y a mí no se me hace justo que aquí donde fallecieron… aquí donde se murió parte de nosotros… ¿creen que es justo? Y pasan aquí pisoteando un lugar que a nosotros nos duele tanto.

Finalmente a la mujer se le quiebra la voz.

Minutos después, el Gobernador se retira del sitio por segunda ocasión. Sin embargo, la ofrenda floral a nombre del Gobierno del Estado se queda separada, al fondo de la plaza, ante el monumento a Melchor Ocampo.

Foto: ACG
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