El bosque luce casi sin gente (Foto: Fátimna Miranda)

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- Los usuarios del bosque «Cuauhtémoc», uno de los pulmones de Morelia, en esta contingencia le dieron un respiro, se le ve casi vacío, a excepción de algunas personas que hacen ejercicio y otras que llevan a sus perros a jugar. Esa es una cara de la noticia, la otra, es que aún hay vendedores que acuden a buscar “el pan nuestro de cada día”.

El área de juegos infantiles está cerrada desde el pasado 23 de marzo, comentan los vendedores de dulces y botanas, que en sus propias palabras le siguen “neceando” como doña Elvira Arredondo de 83 años de edad que acude en busca de su sustento diario. Los domingos que es cuando más vende, se lleva 60 pesos. La acompañan sus nietos, no se pueden dar el lujo de no salir, aseguran.

Otro puesto permanece abierto, un matrimonio sin hijos, dice que venden 30 pesos al día, “no hay nada, hay veces en que me llevo sólo diez pesos, lo del pasaje”, comparte Concepción López Arreola, quien, junto con su esposo, Timoteo García Gaona, insiste en obtener algo diariamente, “él tiene 84 años, míralo cómo anda, tiene que andar en friega”, expuso.
(Foto: Fátima Miranda)

Junto al quiosco, una pareja, originaria de Acachuén, municipio de Chilchota, explicaba el motivo de su presencia en este lugar, habían acudido a la convocatoria del Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), ambos son enfermeros, sin embargo, les comentaron que ya no había cupo.

Dicen que han tomado todas las precauciones para viajar, usaron tapabocas en el trayecto y gel antibacterial. Aseguran que allá hay mucho trabajo, pero en la agricultura, en la siembra y cosecha de fresa y arándanos, pero quieren laborar en el área en que ellos estudiaron.

No tienen miedo al coronavirus y quieren colaborar con el abatimiento de la pandemia, aseguran Leonel García y Gisela Rodríguez.
(Foto: Fátima Miranda)

En el mismo bosque se ve varios puestos de gaspachos, sólo uno está activo, los vendedores ven a la que esto escribe, pero argumentan estar muy ocupados para contestar las preguntas e ignoran su presencia.

Por: Fátima Miranda/R