Por: Josimar Lara/@Josimar2188

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- “El cultivo de aguacate pasó de ser un producto útil que deja dividendos a ser un desplazador y, un destructor de las zonas donde se infiltra la mayor cantidad de lluvia, que son los bosques”, aseguró el investigador de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), Francisco Gómez Tagle Rojas.

En entrevista para MiMorelia.com, el investigador del departamento de Ciencias de la Tierra en el Instituto de Investigaciones Sobre los Recursos Naturales (Inirena), explicó que el cambio de uso de suelo inicialmente era una actividad del hombre para cumplir con las necesidades de alimentación, pero ahora ha cambiado a ser una actividad con fines industriales, lo que hace que “cambien las propiedades naturales del suelo, que originalmente eran un tamiz para la lluvia y abastecedor de los mantos freáticos”.

Mientras en un árbol de aguacate fluye solamente el 0.17% del agua al suelo, en el pino es el 2.4%

En ese sentido, el también doctor con posgrado sobre Suelos Forestales, cuencas hidrográficas e inventarios forestales integrados; aseveró que el cambio de uso de suelo provocado por la ganadería, la agricultura, el desarrollo industrial y el desarrollo urbano, “se está comiendo aquellos suelos que son esenciales para la infiltración de lluvia”.

Gómez Tagle Rojas expuso que de acuerdo con datos recabados en los últimos siete años, en una lluvia de mil milímetros, sólo 0.17 por ciento del agua que fluye por los troncos del árbol de aguacate van al suelo, y en el caso de un pino éste aporta 2.4 por ciento.

“Cuando esto lo transformamos de porcentaje a metros cúbicos, resulta que el aguacate «inyecta» sólo 17 metros cúbicos por hectárea, el pino inyecta 240 metros cúbicos por hectárea, 14 veces más; esto independientemente de la evaporación de la vegetación”, explicó.

El investigador de la UMSNH mencionó que se han detectado hasta 20 mil ollas de agua en la zona aguacatera del estado (en municipios como Peribán, Los Reyes, y el área de la reserva ecológica de la mariposa Monarca), las que “no dejan pasar el agua de las lluvias y están secando manantiales debajo de esa superficie”.

Otro de los efectos del cambio de uso de suelo, ejemplificó, es que de acuerdo con el OOAPAS de Morelia, de los 108 pozos de agua de la ciudad, se ha perdido el 20 por ciento de  la capacidad de captación de agua de lluvia.

“De un litro ya perdimos la quinta parte, y fue por quitar los bosques de donde deben de estar; sin embargo, la sociedad todavía no tiene el suficiente conocimiento del impacto que esto va tener”, planteó.

Advirtió que si en la entidad continúa la deforestación de 66 mil hectáreas anualmente, de acuerdo con datos de la propia Comisión Forestal de Michoacán, “en 10 o 12 años serán casi 800 mil hectáreas devastadas que si hipotéticamente estuvieran alrededor de Morelia, Pátzcuaro, Uruapan, Zamora, Tacámbaro y Zitácuaro, serían ciudades secas”.

El especialista opinó que en este problema ambiental los gobiernos de todos los niveles tienen responsabilidad, “principalmente por desconocer el tema y autorizar cambios de uso de suelo en diversas regiones del país. (…) Hay funcionarios del actual gabinete que han manifestado que es mejor tirar los bosques y poner cultivos productivos; esas aseveraciones son gravísimas”.

Ante este panorama, aplaudió que en Michoacán exista un decreto para la protección de los bosques, y que la Comisión Forestal de Michoacán (Cofom) junto con la Secretaría de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Cambio Climático (Semarnacc) hayan emprendido la desmantelación de huertas de aguacate irregulares, porque “esas instituciones tienen claro que solamente nos van a empobrecer y nos dejarán en condiciones de salud precaria, en el momento que se impacten las masas forestales”.

 Urge destinar recursos para la investigación del cambio de uso de suelo: especialista

El investigador Francisco Gómez Tagle Rojas señaló que la expansión de las huertas de aguacate no sólo ocurre en Michoacán, sino que también están creciendo en los estados de Jalisco, Colima, Morelos, Estado de México, Nayarit, Chihuahua y Durango, “el problema del cambio de uso de suelo se está extendiendo mucho”.

Ante este escenario de crecimiento del aguacate, el especialista subrayó que es necesario contar en Michoacán con datos técnicos y jerarquizar las áreas de captación de lluvias en las zonas que tengan la capacidad de producir el fruto u otros cultivos, para así poder definir acciones en pro del medio ambiente.

“Si se pone por delante los contratos, las compras de tierra y los créditos; esto ensombrece y elimina la capacidad natural que tienen nuestros suelos”, enfatizó.

Gómez Tagle Rojas pidió a las autoridades de los tres niveles a que destinen más recursos a las universidades públicas, como la de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), para investigar el tema del cambio de uso de suelo y sus consecuencias, “de otra manera, lo veo muy difícil que la sociedad mexicana dimensione lo que está sucediendo”.