El estilo de vida acelerado que hemos adoptado los seres humanos y la inmediatez de las redes sociales a través de la conexión inmediata con todo lo que pasa en el mundo, nos ha llevado a replantearnos nuestras metas y prioridades como sociedad.

En el ámbito personal y profesional han cambiado también las dinámicas en la forma de conducirse y de pensar. Hoy comparto con ustedes un concepto que considero debemos retomar en nuestros negocios –aquellos que dirigen su propia empresa–, en nuestras familias y en lo personal: la cultura del esfuerzo.

Para los psicólogos y sociólogos la cultura del esfuerzo es una forma de desarrollo humano que pone como eje principal el trabajar para lograr los objetivos y no esperar a que todo llegue por sí solo. “Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total, es una victoria completa”, decía Gandhi.

El reconocer la importancia del esfuerzo forma parte de la estructura de pensamiento de las personas desde pequeñas, por eso considero indispensable poner atención en nuestros hijos y enseñarles las bondades de trabajar para lograr los objetivos, algo necesario para su formación integral, para construir su personalidad.

Si bien el esfuerzo se complementa con otras cualidades, como la disciplina, vocación, pasión, tenacidad y compromiso, hay que tener claro que recorrer el camino sin usar atajos forja el carácter.

Es importante destacar que no se habla aquí de sufrir o pensar que para tener éxito hay que pasar día y noche trabajando, pero sí que es indispensable (en prácticamente todos los casos) emprender, planear y esforzarse. El perseverar es una convicción y además un estilo de vida.

Hoy día debemos enfrentarnos a una sociedad dirigida por los medios de comunicación, redes sociales y plataformas de streaming donde se repite un modelo de vida fácil, basado en no renunciar a nada y esquivar el esfuerzo; sin embargo, en la vida real no es así.

El sólo desearlo no es suficiente, las cosas debemos ganárnoslas, afirman varios investigadores de la psicología positiva, que destaca que podemos soñar, que debemos luchar por lo que anhelamos, pero la lucha no está exenta de trabajo.

Tenemos el caso de José Hernández, el astronauta de origen michoacano que fue 11 veces rechazado por la NASA; “siempre intentamos una o dos, tal vez tres veces, y si a la tercera no podemos, ya decimos que no es para mí; pero si realmente lo quieres, puedes lograrlo”, comenta José cuando relata su historia.

La regla de las 10 mil horas

Teniendo como máxima que es igual de importante el talento que la práctica, o bien, que no hay nadie brillante que no tenga detrás de sí muchas horas de entrenamiento, existe una teoría que me parece de lo más interesante: la de las 10 mil horas de trabajo.

La regla dicta que si uno alcanza las diez mil horas de práctica en cualquier tarea, se convertirá en uno de los mejores. La creación de este esquema se le atribuye al psicólogo sueco Anders Ericsson, y otros mencionan que fue el psicólogo Howard Gardner quien inició esta especie de teoría.

En resumen, se trataría de practicar cuatro horas por día en jornadas laborales durante diez años; algunos personajes exitosos de los negocios, como Bill Gates, la han aplicado.
Podemos adquirir habilidades o tenerlas desde que nacemos, lo importante es no perder de vista que el esfuerzo tiene sus recompensas porque, como decía Picasso, la inspiración existe pero debe encontrarte trabajando.

Lo más importante: hacer del esfuerzo una cultura ciudadana, que potencializa el desarrollo en todos sentidos; incidamos en los sectores en los que nos desenvolvemos para incentivar la cultura del esfuerzo, ¿o ustedes qué opinan?

Jesús Melgoza Velázquez
Secretario de Desarrollo Económico de Michoacán
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