areli navarrete mimorelia

Son muchos los cambios que hemos vivido como resultado de la pandemia por coronavirus, entre ellos, la forma en que se estudia. Si bien es cierto ya existen escuelas que ofrecen estudios en modalidad virtual, también lo es que lo hacen a través de plataformas diseñadas para ello, que cuentan con los sistemas necesarios para proteger los datos de las personas.

Lo que sucede ahora es diferente, porque para reducir el riesgo de contraer Covid-19 se tomó la decisión de que las clases sean en línea; el problema es que la mayoría de los centros escolares no estaban preparados para ello y la salida más fácil han sido las videollamadas, lo que ha detonado situaciones desagradables –durante las mismas–, como es, sólo por mencionar algunos ejemplos, la difusión de grabaciones de las personas que participan, sin su consentimiento, y la intrusión de personas desconocidas para obtener capturas de pantalla e información.

Sin duda alguna, lo anterior pone en riesgo los datos personales, por lo que es necesario que quienes hacen uso de las videollamadas (además de conocer el tratamiento que se le da a esta información a través del respectivo aviso de privacidad) descarguen la aplicación desde la tienda oficial y la actualicen siempre que se advierta algún aviso al respecto. También es importante que, si es necesario generar un usuario, se busque una contraseña que no tenga que ver con cualquier otro dato personal, ni que haya sido utilizada en otro sistema. De igual forma, proponer la creación de salas específicas y videoconferencias con contraseña, para sólo compartir los datos de ingreso con los participantes.

Adaptarnos a la nueva realidad, en ningún momento debe implicar riesgos de vulneración a los datos de las personas, por lo que siempre las instituciones educativas deberán estar al pendiente del tratamiento de esa información para hacer todo lo que sea necesario para cuidar de la integridad de sus estudiantes.