“Aprende a gobernarte a ti mismo, antes de gobernar a los otros”
Solón de Atenas (legislador griego).

En poco tiempo el país ha llegado a más de los 92 mil muertos por la pandemia del Covid-19 y la federación se ha mantenido callada, sin importarle la crisis sanitaria que enfrentamos, la guerra silenciosa está cobrando la vida de los mexicanos, pero su pérdida sigue siendo ignorada por el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

Es necesario recordar que desde que México enfrenta esta guerra silenciosa, el primer mandatario la ha minimizado y sólo en su segundo año de gobierno tendrá que responderle a los mexicanos por casi el mismo número de muertos que le exige responda durante su sexenio el ex presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa en la lucha contra el narcotráfico.

Llevamos poco más de 8 meses de la pandemia en México y el subsecretario de Prevención y Promoción a la Salud en México, Hugo López Gatell, ha reconocido la presencia de rebrotes del virus en varias entidades del país; aunque este reconocimiento llegó tarde, porque las festividades por la noche de muertos se llevaron sin restricciones en varios municipios de Michoacán, eso sí, a pesar de los exhortos del Gobierno Estatal de no llevarlos acabo o bien acatando las medidas de restricción establecidas en los protocolos de sanidad.

Ese no ocurrió en la capital del estado y el gobierno municipal de Morelia, permitió la circulación libre de personas a pesar de que la ciudad lleva varias semanas siendo el epicentro del estado con mayores contagios por coronavirus por arriba de Lázaro Cárdenas.

El virus ha sido ignorado por varios alcaldes de Morena, aunque era de esperarse sí su líder nacional y moral desacata las reglas y constantemente desafía a sus propias autoridades de salud.

Sin embargo, ello no será tomado en serio hasta la existencia de nuevos casos y rebrotes en Morelia y otros municipios, por lo que pareciera que el virus no es la propia enfermedad, si no la ignorancia y desinterés de las autoridades locales por proteger a los ciudadanos.

Entonces, será determinación del ciudadano sí quiere seguir siendo representado por ese virus que de manera silenciosa los está matando.