“El mejor modo de resolver una dificultad es no tratar de soslayarla”. Noel Clarasó (1905 – 1985). Escritor español.

 

El presidente Andrés Manuel López podrá decir misa, pero la renuncia del Carlos Urzúa Macías indudablemente cimbró al gabinete. Para colmo, la comunicación no verbal de Arturo Herrera Gutiérrez cuando era nombrado secretario de Hacienda y Crédito Público, resultó simplemente pésima.

Con apenas 7 meses y 10 días en funciones la administración federal denominada en su estrategia de marketing político como la Cuarta Transformación, ya acumula más de una decena de significativas renuncias, entre las que destacan Josefa González Blanco a la Secretaría del Medio Ambiente y Germán Martínez Cázares al Instituto Mexicano del Seguro Social.

En total respeto a su estilo de gobernar, una vez más López Obrador tenía otros datos y no tuvo empacho en señalar que su cuate Urzúa Macías se iba, en pocas palabras, porque sus matices neoliberales le impidieron entender lo que implica el nuevo esquema para manejar la hacienda pública del país.

En medio de semejante golpe a la 4T, ojalá que López Obrador tenga razón, porque está claro que Carlos Urzúa se va para no ser cómplice de una debacle financiera y donde tenga razón, como parece ser y también lo advierten algunas calificadoras financieras, México crecerá muy poco y enfrentará serías dificultades en el futuro inmediato. El tiempo lo dirá.

Mientras tanto, si bien es cierto que en su carta de renuncia el ex secretario de Hacienda hace importantes señalamientos, en aras de la transparencia, rendición de cuentas y de su propia congruencia, deberá puntualizar lo siguiente:

  • Cuáles son las muchas discrepancias en materia económica, que evidentemente tuvo con López Obrador y que destacó, algunas de ellas se deben a que “esta administración ha tomado decisiones de política pública sin el suficiente sustento”.
  • A qué se refiere exactamente cuando advierte que “toda política pública debe realizarse con base en evidencia, cuidando los diversos efectos que ésta pueda tener y libre de todo extremismo, sea éste de derecha o izquierda”.
  • Cuáles fueron los funcionarios ignorantes que le impusieron y quiénes son los “personajes influyentes del actual gobierno” que motivaron las imposiciones con un “patente conflicto de interés”.

Las acusaciones no son menores, mucho menos cuando se trata de un gobierno que se ha cansado de presumir que su prioridad es combatir la corrupción y se jacta al destacar, sobre todo López Obrador, que tiene la calidad moral para acabar con ella.

Carlos Urzúa está obligado con los mexicanos, incluso con los seguidores amlistas que defienden lo indefendible, a esgrimir con toda puntualidad cada una de sus acusaciones. Sería muy lamentable que como ya sucedió con Germán Martínez, intente pese al tono de su renuncia, quedar bien con su ex jefe en perjuicio de los ciudadanos preocupados por el rumbo del país.

Por lo pronto, veremos si Herrera Gutiérrez es capaz de quitar primero, su cara de asustado con la que recibió semejante responsabilidad, para luego y más importante, demostrar que es capaz de hacer lo correcto para el país, inclusive si la defensa de lo correcto, lo contrapone con López Obrador. Ojalá.

Con la esperanza de que haya una próxima vez… me despido, gracias.

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