Circulación a vuelta de rueda sobre el Libramiento Sur desde Casa de Gobierno hacia la salida a Pátzcuaro. Desde ese punto hacia avenida Periodismo, hasta las vías del tren, circulación muy complicada

 

Circulación a vuelta de rueda sobre la Avenida Lázaro Cárdenas, desde su cruce con la calle Niños Héroes hasta llegar al OOAPAS

 

Tránsito vehicular lento sobre el bulevar Sansón Flores, desde la Avenida Camelinas hasta la Avenida Solidaridad; más de dos tiempos para cruzar semáforo 

 

Con bastante carga vehicular la Avenida Camelinas, desde la Calzada Ventura Puente y hasta la Avenida Solidaridad, en ambos sentidos

El Día de la Tierra: una celebración que invita a cuidar nuestro planeta

La ONU celebra el Día Internacional de la Madre Tierra el 22 de abril

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El cambio climático está relacionado con la acción directa de la humanidad (Foto: Pixabay.com)

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- El Día Internacional de la Madre Tierra es un evento que no puede pasar desapercibido, ya que como raza humana estamos llamados a conectarnos, concientizarnos y, de paso, a hacer un alto en el camino para preguntarnos sobre las acciones que cada uno de nosotros estamos haciendo por el planeta. 

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) celebra el Día Internacional de la Madre Tierra (22 de abril) y constituye una oportunidad para retomar temas que no se pueden supeditar solo a un día, de hecho, implica que sean propuestas sistemáticas donde las personas emprendamos acciones concretas que permitan contrarrestar los daños ocasionados al planeta.

Diversos aspectos están relacionados con la Tierra, como por ejemplo, su cuidado y los cambios climáticos que se vienen anunciando por parte de los científicos, líderes ecologistas y movimientos sociales que han realizado propuestas y diversas acciones que van, desde las encabezadas por las Naciones Unidas, hasta las iniciativas en pequeña y mediana escala desarrolladas por ciudadanos del mundo con conciencia ecológica. 

Por tanto, la problemática tiene tantas aristas como consecuencias, pero todas apuntan al detrimento del espacio vital, ya que hay cambios en las condiciones naturales, la seguridad alimentaria, la nutrición, la salud de las personas y la economía.

En cuanto a las condiciones naturales, es claro que el cambio climático es un hecho que se evidencia con el deshielo de los polos y, por tanto, el aumento del nivel del mar, —como es el caso de Miami, en donde se ha instalado, desde el 2013, un sistema de bombeo para bajar los niveles del mar que inundan las calles de la ciudad—. 

(Foto: Pixabay.com)

El cambio climático está relacionado con la acción directa de la humanidad, la cual afecta considerablemente la biodiversidad a causa de la deforestación, la ganadería intensiva, la producción agrícola y la excesiva pesca. Esta última tiene al borde del colapso los recursos marinos, puesto que se han sobrexplotado muchas especies. 

Por otro lado, en el caso de la pesca de arrastre se puede evidenciar una notoria afectación en la vida acuática, de hecho, según la Revista Electrónica de Veterinaria REDVET, tras un estudio realizado por el Dr. Marcos Sommer: “En la pesca de arrastre de fondo además sobresale la alta tasa de captura incidental o no intencionada que incluye una gran cantidad y diversidad de vida marina entre peces, crustáceos, moluscos, mamíferos y aves sin valor comercial o de características juveniles que no se pueden introducir a los mercados”.

Sommer también sostiene que cada año se devuelven al mar 7.3 toneladas de animales, lo que se conoce como pesca accidental; muchas de estas especies ingresan a él en condiciones desfavorables, como es el caso de los cetáceos o tortugas, que terminan muriendo asfixiadas. 

La pesca excesiva se debe además a que grandes pesqueras sobrexplotan el mar, de hecho, el 75 % de lo que este contiene para la pesca ha sido completamente explotado o colapsado, tal y como lo afirma Juan Freire, profesor del Departamento de Biología Animal, y Ecología, de la Universidad de Coruña. 

(Foto: puertodemanta.gob.ec)

Pero el problema no termina aquí, los mares están contaminados por el plástico. El Dr. Rodolfo Elías, del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (IIMyC), de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMdP), alerta a través de su publicación Mar del Plástico: una revisión del plástico en el mar, cómo este contaminante afecta a la vida marina, alcanzando al plancton, mamíferos y otros animales, quienes al consumir este material afectan su salud de manera directa e indirecta, tanto así, que pueden padecer enfermedades letales a mediano y corto plazo. 

A lo anterior se suma otro tema álgido: la deforestación; bien sea para el uso de monocultivos, como es caso del aceite de palma, o con fines de explotación ganadera, que no solo afecta las hectáreas que antes pertenecían al bosque, sino que producen metano, que afecta más que el mismo CO2, contaminado el aire, tal y como lo afirma el profesor Gidon Eshel, del Bard College en Nueva York (EE. UU.),  quien descubrió que la carne del ganado genera más impacto negativo en el medio ambiente que la del pollo o del cerdo, e inclusive que el uso de un automóvil.

La salud es otro aspecto que se ve afectado, ya que la explotación forestal y la ingesta de animales silvestres están relacionadas con enfermedades infecciosas producidas de los animales a los humanos, también conocidas como enfermedades zoonóticas, que incluso pueden estar relacionadas con la actual pandemia (COVID-19), puesto que según el Programa de las Nacionales Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), cada 4 meses emerge una nueva enfermedad infecciosa y el 75 % proviene de animales. 

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La economía juega un papel igualmente importante para que existan condiciones que favorezcan la Tierra. Se sabe que la producción de energía eléctrica en países como Estados Unidos, (uno de los que más contribuyen al cambio climático desfavorable), se realiza a partir del carbón y el gas, lo que hace que esta combustión genere concentraciones considerables de gases nocivos para el medio ambiente, para lo cual se deben generar políticas claras para la producción de energía más limpia como la eólica y la solar, que en países como Suecia ya se han empezado a implementar. O, en el caso del petróleo, que está más ligado al sector del transporte, también existen alternativas con motores eléctricos que pueden contribuir a cero emisiones de gases contaminantes.

(Foto: Cortesía)

Los esfuerzos que se han alineado en las voluntades de los países para la consolidación de acciones encaminadas a la reducción de la emisión de gases de efecto invernadero contribuyen al Acuerdo de París. Allí, como parte de la estrategia, se busca limitar el aumento de la temperatura global en no más de 1,5 grados y es, por tanto, una muestra de voluntades por parte de las naciones que se han comprometido con el planeta. Este esfuerzo no solo está en las iniciativas a gran escala, de hecho, es importante reconocer que cada uno de nosotros puede emprender acciones sistemáticas a partir de la pedagogía ambiental, que busca el cambio social en pro de transformar comunidades que hagan la diferencia en cuanto al medio ambiente. 

En este aspecto, María Cano, catedrática UNESCO de Educación Ambiental y Desarrollo Sostenible, plantea 4 dimensiones para lograr el desarrollo sostenible. La primera de ellas es una dimensión ética para comprender las interdependencias con el mundo que nos rodea; la segunda tiene que ver con los límites, ya que el desarrollo no puede darse ilimitadamente a manera de “cáncer”; la tercera es una dimensión social, en tanto una distribución equitativa de los recursos y beneficios; la última dimensión está en el bienestar personal. 

En el Día Internacional de la Madre Tierra hacemos un llamado para realizar acciones que contribuyan al cuidado de nuestro planeta; bien lo describe las Naciones Unidas en una iniciativa: “Actúa Ahora”, en la cual se expresa cómo podemos aportar a un cambio a partir de hábitos que conlleven menos efectos perjudiciales para el medio ambiente y contribuyan a un mundo más sostenible, entre ellos, llevar tu propia bolsa de mercado, reciclar, reutilizar, conducir menos y ducharse en 5 minutos. Juntos podemos hacer cambios. ¿Qué esperas?

(Foto: ONU)

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