lucero pacheco

La letalidad de un virus está determinada por la agresividad con la que ataca al ser humano, al punto tal de causarle la muerte. La incapacidad e indolencia de un presidente que no atiende los problemas de un país, es tan letal que termina por desarticular la operatividad de un gobierno.

Las últimas dos semanas han sido la prueba de fuego para el presidente Andrés Manuel López Obrador. Primero: un movimiento gestado desde la ciudadanía, desde las “benditas” redes sociales, que surgió por el hartazgo ante la muerte de mujeres, niñas y adolescentes, y tuvo su gran momento el 9 de marzo con un paro nacional, #UnDíaSinNosotras, donde sin mover un solo dedo paralizamos al país.

No se trataba del presidente, se trató de un ejercicio de resistencia pacífica, de hacer entender que cuando una mujer es violentada y maltratada y le quitan la vida por el simple hecho de ser mujer, deja de existir ante su familia, amigos, hijos, trabajo, escuela y sociedad.

El presidente no lo entendió, y en automático asumió que las mujeres mexicanas estamos en contra de su gobierno. Nos ha dicho que somos “manipuladas” por los conservadores, por los que no quieren a la 4T. Andrés Manuel es un hombre que vive para él, atiende sólo lo que le importa a él; todo lo que no vaya con su “transformación” está descartado.

El segundo tema tiene que ver con el sistema de salud, porque pondrá a prueba la capacidad de reacción del gobierno de México, y es el coronavirus o Covid-19, un virus que se propagada rápidamente por el mundo, que ya es pandemia y del cual esperaríamos que este gobierno comenzara a implementar las fases de emergencia, con información clara y datos confirmados.

Ya basta de que el presidente siga viendo al pasado como responsable de su incapacidad para gobernar; ojalá que Andrés Manuel pronto salga de su burbuja, por el bien de todos.

EN PROSPECTIVA: El coronavirus es una amenaza de la que hasta el momento no tenemos defensa, y está en juego la capacidad de respuesta y liderazgo de los gobiernos del mundo.