La mayor parte de las decisiones medulares en los diferentes países del mundo son tomadas con base en el llamado “reloj electoral”; nadie, o casi nadie de los líderes políticos, gobernantes o legisladores, pretende absorber el costo político de acciones si notan que les afectan hasta en lo más mínimo en sus aspiraciones político-electorales.

Mucho va de por medio en una elección: el triunfo, el poder, el acceso y uso de los recursos públicos, negocios personales, influencias, beneficio a familiares y amigos; incluso el reconocimiento público y el estar vigente para seguir escalando posiciones. Nadie llega al poder con la idea sólo de ser un verdadero servidor público; siempre hay intereses, algunos sortean ese tema, para otros ha sido su perdición.

El caso Donald Trump
Donald Trump no se detendrá; como animal político que es (con base en la frase de Aristóteles), seguirá incentivando el sentimiento nacionalista en los ciudadanos de los Estados Unidos, con tal de lograr su reelección el 3 de noviembre de 2020, fecha de los comicios en ese país. El magnate seguirá sacudiendo los mercados internacionales, haciendo política por medio de “tuitazos”, provocando, retando y amenazando a otros países, incluyendo México.

Su comportamiento inesperado, racista y nacionalista busca lograr los 270 votos electorales necesarios para reelegirse en noviembre del año que entra, cuando también se elegirá al Senado y a la Cámara de Representantes.

Trump se pelea abiertamente con la prensa, incluso los acusa de traidores; se pelea con las grandes economías, como la china, y busca someter a sus principales socios comerciales, como México; manotea, grita, gesticula y, como niño caprichoso, logra en gran medida sus planes, apostando a su máxima prioridad, que son los EUA como país y su gente. Incluso hay migrantes de origen hispano que lo apoyan, a pesar de sus acciones y frases racistas.

¿Es el hombre más poderoso del mundo? Lo sabremos el 3 de noviembre de 2020, cuando presente su prueba de fuego.

Las elecciones de 2021 en México
Aunque aún faltarían sortear las elecciones locales de 2020, sobre todo en Coahuila e Hidalgo, sin duda alguna, el proceso electoral de 2021 se lleva, por mucho, los reflectores, y todos y cada uno de los actores de la política mexicana tienen la mira en esas fechas, sobre todo AMLO.

Y sabedores de que a los candidatos independientes les falta mucho para poder desplazar a los partidos políticos, entonces entendemos que éstos, los candidatos que de ellos emanen (los partidos), deberán salir muy fortalecidos tras las internas, so pena de volver a tener fuertes descalabros, como les sucedió al PRD y al PRI en las pasadas elecciones de este 2019.

Y es que estas intermedias serán cruciales para los intereses de López Obrador, debido a que pretende someter a consulta su revocación de mandato, figura ya aprobada por la Cámara de Diputados para el presidente y gobernadores; esto significa que AMLO estaría en las boletas en 2021.

Para esa fecha México elegirá a 500 diputados y a 13 nuevas gubernaturas, entre ellas las de Michoacán, Colima, Guerrero, Querétaro, Sinaloa, San Luis Potosí, Nayarit, Campeche, Sonora, Zacatecas, Baja California Sur, Chihuahua y Tlaxcala.

Como apunte al margen, habrá que recordar que a nivel federal la reelección se permitirá a partir de 2021, así que aquellas personas que constituyan el Congreso a partir de este año podrán contender inmediatamente por la renovación de su periodo, que iría de 2021 a 2024.

Los institutos electorales
Un gran reto tienen en camino tanto el INE como los OPLES (Organismos Públicos Locales Electorales); en Michoacán llámese IEM. Y es que en estas elecciones que vienen, el cambio más visible sería la digitalización de las mismas, con la posibilidad de implementar casillas con el equipo de cómputo necesario para emitir el sufragio y que coadyuve a decirle adiós a las boletas electorales, lo cual conllevaría a un PREP más eficiente, rápido y preciso. Aquí las preguntas serían, ¿está México preparado para digitalizar el voto y dejar de utilizar las boletas?, ¿estaría este sistema blindado para que no se nos vuelva a “caer”?, ¿tendría la confianza de los votantes? La reputación de los institutos electorales va de por medio; habría que exigir garantías de transparencia y eficiencia en este modelo.

¿Utilizar un modelo digital sería el fin de los OPLES?
Podría ser, pero sólo si el presupuesto que se les destina a estos organismos se le redistribuyera al INE; recuerde que los legisladores de Morena no quitan el dedo del renglón y critican a los institutos locales, al decir que la reforma electoral de 2014 creó un sistema “híbrido” donde el INE absorbió hasta el 70% de las responsabilidades electorales, pero no el presupuesto necesario para solventarlas. Por lo pronto, a las autoridades electorales locales se les acabaría la minita de oro; claro, si prospera la propuesta de estos diputados de desaparecerlos.

Nombres…
¿Quiénes se proyectan para la gubernatura de 2021? Nombres y apellidos de hombres y mujeres ya se barajan sobre la mesa política-electoral en Michoacán: de Morena, Roberto Pantoja, Cristóbal Arias, Raúl Morón y, ahora, Carlos Torres Piña. Del PRD, Antonio García Conejo, Carlos Herrera Tello y hasta Antonio Soto Sánchez. Del PRI, Lalo Orihuela, Víctor Silva Tejeda y… ¿Jesús Reyna? Del PAN no hay muchos, pero será el que designe el dirigente nacional, Marko Cortés; no hay más. Y cuidado, porque ya viene de regreso para revivir viejas glorias la maestra Elba Esther Gordillo, con lo que sería su nuevo partido político, Redes Sociales Progresistas, con gran influencia e interés.