“En su mejor momento, el hombre es el más noble de todos los animales; separado del derecho y la justicia, es el peor”. Aristóteles (384 a.C. – 322 a.C.). Filósofo griego.

La reforma educativa que impulsó el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, como se esperaba, logró sin mayor problema el voto de 17 legislaturas estatales, por lo que en próximos días podrá declararse su validez para que finalmente sea promulgada. Por cierto y pese a que sesionaron los diputados michoacanos la aprobaron en la madrugada de este 15 de mayo, día del maestro, su voto una vez más resulta intrascendente.

Sin embargo y como era de esperarse, la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE) se manifestó inconforme con la reforma y comenzó de inmediato sus clásicas manifestaciones de protesta, como el paro laboral de 72 horas que dejará sin clases a algunos niños y adolescentes los próximos 3 días.

López Obrador se ha manifestado satisfecho porque considera que cumplió un importante compromiso de campaña con el Magisterio Democrático, a quienes seguramente contabilizó entre sus aliados; por ello seguramente no imaginó que pese a quitarle lo “punitivo” que contenía la ley Peña Nieto, sigan inconformes.  Vale recordar que tras lograr una plaza magisterial, como sea, sólo tendrán que preocuparse el resto de su vida, de cobrar su quincena, ya no habrá evaluaciones que puedan arrebatarles su empleo.

Los profesores están inconformes y así seguirían incluso si ellos hubieran redactado la nueva Ley de Educación y los legisladores se la hubieran aprobado sin moverle una sola coma. Simple, el negocio está en la inconformidad.

Tradicionalmente la CNTE ha conseguido lo que se propone tras implementar marchas, paros laborales y hasta bloqueos a las vías del ferrocarril, aunque sea un delito, sabedores de que las autoridades federales y estatales optan por satisfacerles sus demandas en aras de la gobernabilidad y entonces, como sucedió semanas atrás, donde pese a tratarse de un delito federal y que afectó severamente la economía nacional, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador prefirió debatir con el gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles Conejo, de quién era la responsabilidad de aplicar el estado derecho.

El escenario ha cambiado, el Ejecutivo federal ya debió percatarse que la CNTE no tiene aliados, opera según sus intereses y difícilmente cambiarán cuando el esquema vigente les ha dado excelentes resultados. Así que lo realmente interesante es ver qué hará López Obrador cuando los profesores democráticos vuelvan a bloquear las vías del ferrocarril.

Podría voltear a otro lado y esperar que entren en razón por sí solos o tras un discurso mañanero; tal vez vuelva a culpar al gobierno de Michoacán y le advierta que no se dejará chantajear y le exigirá a Silvano Aureoles que resuelva, aunque ahora las manifestaciones también tienen dedicatoria directa contra López Obrador. Puede ser que se atreva a aplicar el peso de la ley, aunque le digan que su gobierno es represor o los siente a negociar una vez más y les cumpla algún capricho con tal de que regresen aunque sea por algunos días a las aulas.

La nueva Ley de Educación y a reserva de las leyes complementarias, indudablemente premia a los profesores, les facilita su vida laboral y ojalá realmente preste atención a mejorar la calidad en todas las regiones del país, pero pese a ello, los que se hacen llamar profesores democráticos, seguirán inconformes. Por ello insisto, lo realmente importante es ver cómo reaccionará el gobierno federal, la próxima vez que violen alguna ley.

Con la esperanza de que haya una próxima vez… me despido, gracias.

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