En el discurso no pero en la realidad sí todo, el Estado derecho se cae. Todo es conveniencia, no se guardan los grandes valores y principios.

  1. LEYENDO LOS ACONTECIMIENTOS

Hay que ver la situación tal como la estamos viviendo, agitación, protestas, intervención de la fuerza pública.

En la ciudad de México, en varios municipios del Estado de México y de otros estados, hay protestas en contra de la actuación de la CNDH, se ha llegado hasta la violencia.

En Michoacán continúa la presencia agitadora de la Escuela Normal de Tiripetío. los jóvenes no se limitan a protestar dentro del orden sino que cometen actos vandálicos, destructores, cometen verdaderos crímenes que han quedado impunes.

El país no ha mejorado en convivencia social, los actos enunciados son manifestaciones de la misma corrupción, caos, sigue la actividad del líderes corruptos y de grupos criminales. La población mexicana es la misma, con las mismas mentiras y acciones perversas que trastornan la sociedad. La clase política también es la misma, nada es nuevo, sólo cambio el color de la camiseta.

Las expresiones de la corrupción son incontables, la arbitrariedad, en vez de la aplicación de la ley, se multiplica en todas partes. La conducta criminal que no respeta ni bienes materiales ni personas, ataca en todas partes. Los criminales golpean, al cabo no hay policía ni hay ley. Delinquen en plena luz del día y no hay nadie que imponga el orden. Es un verdadero caos y una jungla donde rige la ley del más fuerte.

Todos llevamos la experiencia de haber sido agredidos y despojados y de sentirnos en el más completo desamparo. Los derechos humanos realmente no son respetados todos vivimos la experiencia del caos, pagando policías para que nos cuiden. vivimos una experiencia muy antigua de acudir a los jueces y de que no nos hagan justicia, de recibir bellas promesas y de que nos abandonen cuando los criminales en turba pisotean nuestros derechos. Como en las películas del Oeste, vivimos en puebl os sin ley, donde manda el crimen.

Es muy triste ver nuestro país en completa descomposición social, como un cuerpo que se comen los gusanos.

UNA SABIDURÍA EXTRAORDINARIA DE LO ALTO

Debemos estar despiertos y tener la sabiduría para enfrentar los acontecimientos con mirada reflexiva y crítica. Debemos ser personas más duras, de criterio para separar el trigo de la paja, el bien del mal en la marcha de la sociedad.

Esto nos permitirá juzgar si los hechos son, vandálicos o no, represivos o no, valorar los actores sociales; sabremos distinguir a los buenos líderes de los agitadores y porros, así estén en presidencias y diputaciones. Así sabremos distinguir los trabajadores que enarbolan verdaderas causas justas de los sicarios de la perversión que se dedican a la subversión y a causas capciosas facciosas y condenables.

El hombre inteligente construye una sociedad armoniosa y progresista con las normas y entiende la conducta de todos conforme al bien. Tiene señalamientos inconmovibles y luminosos sobre los que se puede planear el avance de la sociedad. Se apoya en Dios, el bien, la verdad y el amor. éstos cimientos esenciales se traducen en los principios y valores.

La sabiduría milenaria sintetizada en el Compendio de Doctrina Social de la Iglesia los formula así: los principios son el Bien Común, la solidaridad, la subsidiaridad. Los valores inmutables y universales son: la justicia, la verdad, la libertad, el amor.

La sociedad actual procede de manera pragmática y astuta como levantando edificios sobre el abismo. Los constructores sociales actúan con demagogia y pragmatismo y construyan obras como llamaradas de petate.

Así se encuentran los actores sociales en un mar de aguas turbias y agitadas. Los grupos antagónicos gritan por igual tener razón, el que grita más fuerte o es más astuto o es del partido oficial impone su “razón”.

En los conflictos, como las tomas de las oficinas de Derechos Humanos, en los actos subversivos de los estudiantes debe triunfar el bien y la verdad, deben imponerse. Debe presidir la justicia imparcial y universal. Deberá triunfar quien tenga razón y se deberá sancionar a los infractores de la ley que se presentan como salvadores de la sociedad.

¿En estos conflictos, hay quien se ponga pensar y que reconozca que hizo el mal y se equivocó? ¿No es cierto que todos pretenden tener razón apoyados en su capacidad de alegar y en su astucia y mañas?

Si actuamos de mala fe y sin lógica siempre paramos en el caos, la inestabilidad y los problemas se quedan agazapados y larvados, siempre haciendo daño, infectando y demoliendo la vida social.

Las personas de fe tienen una visión muy clara y segura de la situación y de la manera recta de actuar. Cristo les ha enseñado el mundo nuevo sin mentira y sin corrupción. Tienen una gran tarea enfrentar el mal y la mentira aun a y estoy terminando tres Rosario costa de la propia vida.

La redención del mundo corrupto necesita del mártir inocente. Los mártires culpables y corruptos no cambian la historia.