Por: Josimar Lara/@Josimar2188

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- “Es que muchas veces se nos olvida que son sólo niños”, le dice una madre de familia a otra mientras sacude la ropa de su hijo, con quien acudió al Parque 150, el cual cada fin de semana se convierte en un gran salón de fiestas infantiles en la ciudad de Morelia.

Desde temprana hora, los padres llegan a pagar su entrada de 5 pesos por persona y apartar con 150 pesos el “mejor” de los 18 cenadores disponibles, para una vez que se consigue apresurarse a arreglarlo de manera temática con el personaje de caricaturas o deporte favorito del niño o niña, aunque eso implique que se queden sin aire en los pulmones por inflar tantos globos, todo con tal de que el festejado disfrute su día.

Uno de sus atractivos para los pequeños es la resbaladilla de concreto (Foto: @ParqueInfantil150)

Poco a poco los invitados comienzan a llegar, pero parece que el esfuerzo por adornar el cenador es poco valorado por los pequeños que van llegando y su atención se centra en todas las opciones de juegos que hay; “dale el regalo y un abrazo a la del cumpleaños”, ordena un padre a su hijo, quien obedece pero con un abrazo breve y sin despegar su mirada de la enorme y vieja resbaladilla de concreto que se encuentra a la entrada del parque.

Una escena común en los cinco cenadores en los hay fiestas de manera paralela, es que algunas madres intentan mantener quietos a sus hijos, pero es prácticamente imposible, pues algunos apenas llegan aprovechan para pedir permiso y comenzar a jugar: ir a los juegos mecánicos, al brincolín, a uno de los inflables que fueron rentados o de andar en su bicicleta. “Ay comadre, es que es de los pocos lugares en donde puede usarla, ya ve que ya está bien feo por todos lados”. -”Sí, la entiendo, por eso yo también dejé a mi hija que se trajera la suya”-.

La “pila” de los niños es bastante que obliga a los más grandes a pararse y rolarse los turnos para cuidar a sus hijos de que no sufra ningún accidente en los juegos, pero por más gritos de advertencia, sucede lo inevitable: “Ay, te dije que con cuidado porque te ibas a caer”, se oye a una de las madres ante un raspón en las rodillas o en los codos, imagen que parece tan normal en el centro recreativo que cuentan con una enfermería de primeros auxilios para atender dichas heridas.

También grandes y niños disfrutan de los juegos (Foto: @ParqueInfantil150)

Una de las preocupaciones de los padres es que los niños no ensucien o rompan su ropa; otra advertencia a la que los infantes hacen caso omiso, pues no importa que su mamá se haya esmerado en peinarlo bien, comprar prendas nuevas para la ocasión y bolear sus zapatos, pues en cuestión de minutos ya se les ha caído el agua de Jamaica en la camisa o en el vestido, se han llenado de salsa el pantalón o la blusa, peor aún, algunos ya se ensuciaron con polvo o desgarraron alguna prenda luego de que se armara en alguno de los juegos improvisados.

Los niños parecen no cansarse nunca, pues se “recargan” baterías con la botana, los dulces de los aguinaldos, el agua de sabor o con refrescos, los cuales toman rápido, pues no hay que desaprovechar el tiempo para seguir jugando y hacer amigos nuevos, con los cuales ahora hacen planes para ganarse más dulces en la piñata.

Aunque sólo han pasado un par de horas, hay casos de padres de familia que no han aguantado el estar al pendiente de sus hijos, en cambio en los pequeños sobran energías para cantar el “Feliz Cumpleaños”, aventar al pastel al cumpleañero y seguir con la diversión, total, estos juegos no los tiene un iPad.

Por los mismos juegos, los menores a veces terminan con la ropa en mal estado (Foto: @ParqueInfantil150)