Mateo Calvillo

Todos podemos hacer algo para ayudar al pueblo de los más necesitados a levantarse de sus postraciones, a recuperar su dignidad para que se haga respetar, se levante con seguridad y defiende sus derechos.

Quienes preparan la toma de posesión hacen los preparativos como si se tratara de una fiesta de bodas para el príncipe heredero, en el más puro estilo de las monarquías.

No importa el gobierno que sirve al pueblo para que construya su historia. Lo más importante es la gente que anima y organiza al pueblo para que construya su futuro.

Pareciera que el gobierno es todo y que el pueblo sólo obedece y recibe dádivas. Hemos sufrido el presidencialismo que da culto a la persona y que resuelve todo ante el pueblo espectador.

Hemos de observar con una mirada crítica, más allá de las apariencias, la emoción. Fanatismo y simpatías.

El gobierno está para servir al pueblo humilde, a las multitudes abandonadas a su suerte. Debe ocuparse de los problemas de todos, no sólo de su Movimiento Nacional (MONA, no se ve la Regeneración), de las modas de ínfimas minorías como los homosexuales, de los mariguanos.

No debe hacer todo sin el pueblo. Debe impulsar a la gran familia mexicana a trabajar y a convertirse en arquitecto de su propio destino, constructores del México seguro y justo que deseamos.

El mexicano es grande cuando piensa y decide con libertad. Es un atraso que no piense, que se deje embaucar y tratar como un
rebaño sumiso que es llevado al matadero. Es la personalidad vacilante.

Hay que devolver a cada ciudadano su dignidad, su grandeza para que se ponga de pie y firme frente a sus adversarios y defienda con honor sus derechos. Hay que despertarlo y hacerlo crecer hasta su plenitud. No será un pueblo dócil, manejable, inútil, pero será un pueblo grande, capaz de sacar a México del atraso y corrupción.

Todos queremos el cambio, pero el cambio verdadero, edificado sobre cimientos inconmovibles, no sobre el capricho de los triunfadores electorales. Queremos el cambio substancial que necesitan los millones de mexicanos, no acciones sueltas del caudillo que no tiene en cuenta el orden moral ni muestra sabiduría, que no tiene un modelo mejor de país.

Quienes mejor construyen el país no son los que aplauden al presidente sino los críticos que señalan el mal y el error y muestran la verdad y el bien. Intelectuales y comunicadores son críticos de Manuel Andrés y están previendo situaciones muy duras para México, el Movimiento dirigente ya ha producido caos y pérdidas millonarias y desconfianza hacia México por sus decisiones y declaraciones.

El pueblo no piensa, notiene memoria, suelta el pasado que permite conocer a fondo las personas, los jefes. La gente de Manuel Andrés tuvo conductas subversivas, vandálicas cuando hicieron todo para impedir que Felipe Calderón tomara posesión. Luego desquiciaron la ciudad de México y entronizarón un presidente legítimo. Muchos son los mismos que están ahora en la escena y que no se han convertido. Un árbol malo no puede dar frutos buenos, enseña el Maestro divino.

Todo es miel sobre hojuelas, al menos eso hacen sentir a las multitudes que se dejan “envolver”. Diarios nacionales y casas encuestadoras proclaman que el 70% de los mexicanos está optimista ante el cambio de gobierno. Es la seducción y la manipulación para hacer sentir que todo está bien

Las casas encuestadoras han mentido otras veces, es conocido.

Si es honesta la encuesta y los mexicanos sienten así, es más lamentable porqueu aparece el grado de manipulación del gobierno y los medios. Cómo no ven tantos errores: palabra empeñada que no se cumple, vacío de valores morales y religiosos, expresiones de megalomanía y esquizofrenia. No detectan el mesianismo político, la arrogancia de quien veladamente se equipara a Moisés y a Cristo, pretendiendo crear un nuevo orden moral redactando un código. Éste sería sólo la expresión de la moral (o arbitrariedad) personalista del jefe.

El nuevo sexenio necesita que cada mexicano despierte, se ponga de pie y listo para construir el país resolviendo los problemas más graves y urgentes. Necesita ser educado para madurar, percibir los retos y ponerse trabajar en la grandeza y bienestar de México.