Es verdad que desde hace muchos sexenios las administraciones federales nos han quedado mucho a deber. Es cierto, ha habido avances, pero el sello desde hace muchos años en el sistema político es la corrupción, impunidad y tráfico de influencias.

Lo anterior nos salpica a todos los mexicanos, de cualquier estrato social, pero aún más, y de manera grosera y burda, a la clase baja y de extrema pobreza.

Por eso, el grueso de la ciudadanía aplaude ciegamente las acciones del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, ya que el discurso de erradicar la corrupción, de bajar salarios, de ir contra la clase fifí y apoyar a la gente de bajos recursos, es muy redituable y ya nos dimos cuenta; pero para poder hacer todo lo que prometió en campaña, AMLO necesita de leyes que le permitan aplicar sus políticas públicas, y sociales sobre todo, a su modo.

Por lo anterior, repercute mucho la accidentada sesión de la Cámara de Diputados de la semana pasada, donde los legisladores de Morena le allanaron el camino al próximo presidente de México con las reformas a la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, sesión que se realizó entre gritos y sombrerazos.

Con esto se crea la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana; también la figura de los delegados de programas sociales, que serán representantes directos del Ejecutivo en los estados; en Michoacán sería Roberto Pantoja, ya se ha comentado ampliamente; se elimina a los oficiales mayores de las dependencias; se quitan facultades a la Secretaría de Gobernación y establece que la Secretaría de Hacienda concentrará todas las compras gubernamentales, entre otras atribuciones.

López Obrador llegará con una fuerza suprema al 1 de diciembre, que le permitirá tener todas las atribuciones habidas y por haber, tras el apoyo incondicional de sus legisladores emanados de Morena.

¿Del mexican moment, pasamos al mexican disaster?
La aprobación de cambios a la ley para crear la nueva estructura gubernamental provocó enfrentamientos entre diputados de oposición, en específico del PAN, y de Morena. Los panistas acusaron que se trata de un entramado para centralizar todo el poder del gobierno en Andrés Manuel López Obrador, mientras que los seguidores de AMLO se defendieron señalando que ellos sólo buscan limpiar la crisis que dejaron sus antecesores. ¿Y cómo se pueden defender los antecesores de López Obrador si del mexican moment pasamos al mexican disaster?

Regresando a la sesión de la Cámara Baja, ahí sucedieron las cosas de la siguiente manera: la panista Adriana Ávila acusaba de manera vehemente: “Hoy, en el cumpleaños del presidente electo, su bancada sumisa quiere darle este regalo. Nada de malo tendría si no fuera tan grave el retroceso para este país, no le están dando un buen instrumento a cambio, le están concediendo, sin embargo, autoritarismo, corrupción, control, irresponsabilidad, ignorancia y demasiada soberbia”, insistía.

Mientras tanto, el legislador de Morena Jaime Humberto Pérez, en defensa de estas aprobaciones, dijo: “El país requiere de todos, porque estamos hartos de espurios y alcohólicos, de irresponsables que destrozaron este país. Hoy, nos entregan un país ensangrentado gracias a la irresponsabilidad de nunca asumir responsabilidades”, acusó con un tiro certero.

Por su parte, los diputados opositores al próximo régimen, al verse avasallados, externaban, “es un error tener un dictador”; mientras los morenistas intentaban acallar esa postura gritando: “es un honor estar con Obrador”.

Entre gritos y sombrerazos
Así, entre descalificaciones, gritos, dimes y diretes, será el sello de la actual legislatura, con un nivel muy bajo de debate de las ideas. Ya veremos qué pasa con las formas para atender las problemáticas medulares, porque en política, la forma es fondo.

Y es que es cierto que muchas administraciones federales, estatales y municipales se despacharon con la cuchara grande, desviaron recursos, robaron a más no poder, decepcionaron a la ciudadanía totalmente, pero eso no significa que el país se tenga que dividir entre fifís y chairos.

Hacer crecer la clase media
Hay que castigar al corrupto, es cierto, pero se debe contar con equilibrios en México, para que avancemos sin sesgos ni favoritismos. Hay que dar el beneficio de la duda a AMLO, claro que sí, pero dar un poder absoluto a un presidente, sea del partido que sea, podría ser una grave equivocación. De corazón, y como mexicano apartidista, espero que a AMLO le vaya muy bien y que tome las decisiones más acertadas, para que de una vez por todas a nuestro gran país le vaya bien. Es necesario pensar igualdad, es cierto, no precisamente socialismo, sino equidad e igualdad, pero ver hacia arriba y no pensar que todos seamos iguales, pero igual de pobres.

Es más acertado hacer crecer la clase media, para que haya mayor recaudación fiscal y, por ende, recursos para el gobierno y sus programas, que pensar en hacer crecer la pobreza para tener un pueblo ignorante y manipulable. Así las cosas, ¿cómo será el régimen que viene? Ya lo veremos.

AC