Andrea Cambrón Hola Morelia

Roque García llegó a Nueva York hace 14 años y es gerente de un restaurante de comida rápida en Long Island City. Originario de San Francisco Ocotlán, Puebla. Trabaja arduamente para ayudar a su familia en México, y vino aquí, como casi todos, “por necesidad” y con la ilusión de volver a México.

El primer trabajo que tuvo, recién llegado a la ciudad, fue acomodando frutas en una marqueta. Dice que lo más difícil de venir a Estados Unidos es la barrera del idioma, pues aprender el inglés no es nada fácil, “cuesta mucho trabajo, así sin saber nada”.

Relata que su “ingles callejero”, como el mismo le llama; lo aprendió trabajando, pero sin lograr una conversación, pues lo único que sabía en un principio, era decir palabras y frases que tuvieran que ver con su labor diaria.

Luego de un tiempo de trabajar en la marqueta, consiguió otro empleo en Green Café, donde aprendió a preparar comida, sopas y ensaladas, en donde fue ascendido a segundo chef. En esa cafetería, su jefe; Tarek Admed (de Bangladesh) le fue ensenando como desenvolverse en el negocio, desde la parte operativa y administrativa, hasta el trato con los clientes, fue así, que se convirtió en el manager de Green Café, hasta que el Sr. Admed abrió un nuevo restaurante de comida rápida, donde los sandwiches son la especialidad (Subway) y fue en ese momento donde se le presentó a Roque, un reto más por superar.

Al ser enviado a un negocio de otro giro, tuvo que iniciar “desde cero”, pues no le dieron el puesto de manager, a pesar de que ya tenía esa experiencia en la cafetería, y de tratarse del mismo patrón. Su comienzo en Subway fue difícil, pues tuvo que aprender todo en menos de dos meses, para posteriormente ser promovido como gerente.

En esa época (2005) no habia hispanos trabajando en esa sucursal, todos los trabajadores provenían de Bangladesh, Nepal, Senegal, pero ninguno era mexicano o hispano. Así que no fue nada fácil para el, dice, y no solo por el idioma o la cultura, sino porque para la gente “no era normal que un mexicano fuera el manager del negocio, que diera instrucciones y ordenes o que tuviera a otras personas a mi cargo”.

“A mí lo que me ayudó siempre fue la confianza del dueño. Y aunque a veces me corregía, no era nada personal, sino para que aprendiera de él y del negocio”.

Roque comenta que su labor durante cuatro años en dicha compañía, fue entrenar a otros gerentes de los restaurantes, cada vez que abrían una nueva sucursal. Por su experiencia, cursos y capacitación continua, se convirtió a su vez, en capacitador de nuevos gerentes, hasta que un día, la apertura de Subway en Long Island City le brindó la oportunidad de establecerse como gerente de una sucursal y dejar atrás el tiempo de “andar de un lado a otro”.

“La dueña de este Subway fue quien solicito a la compañía que me dejaran más tiempo aquí y luego de dos meses me ofreció el puesto de gerente. Hasta la fecha, hago mi trabajo con gusto y lo más importante también es estar contento con los trabajadores. Aunque ninguno es hispano o mexicano. Para mí sigue siendo un reto, todos los días convivir con personas de otras nacionalidades. Todo lo tengo que hacer en inglés”

García recuerda las ganas que siempre tuvo de ayudar a su familia y la necesidad de hacer bien su trabajo, de estudiar y seguir preparándose, aunque reconoce que para él, las cosas se le han dado al revés.

“Yo primero aprendí a ser gerente y luego aprendí a escribir y hablar inglés, pero no fue fácil” La necesidad de hacer sus reportes, enviar textos o mensajes o hablar con el mismo jefe y los clientes lo obligaron a estudiar inglés, mediante libros que leía y escuchaba en su casa.

Con su esfuerzo y ganas de salir adelante, consiguió la licencia del Departamento de Salud y hasta el día de hoy acude a cursos de capacitación continua en la Universidad de Subway.

Roque recuerda que sus maestros, como él les llama, fueron un africano y un coreano, quienes le ensenaron el funcionamiento del restaurante. Aunque fue difícil la convivencia con personas de culturas tan diferentes, les agradece que sus enseñanzas lo hayan llevado hasta donde está.

“Hay personas en la vida que no olvidas y recuerdas con cariño. Para mí, ellos fueron mis maestros, y gracias a ellos yo estoy aquí”.

La ilusión de Roque es ir a México a ver a sus padres y sus seis hermanos, a quienes pudo ayudar económicamente para que lograran estudiar todos, una carrera y salir adelante, sin tener que dejar el país, como él lo hizo hace 14 años.

Roque sigue trabajando arduamente pues planea abrir su propio restaurante en Nueva York.

¡Sí se puede! Trabajando, echándole todos los kilos y con un poco de suerte… ¡SÍ SE PUEDE!

Dedicado a nuestros paisanos que diariamente ponen el nombre de México muy en alto, con su trabajo y dedicación.

 

Andrea Cambrón

@saboramorelia

@laentrevistaconandrea

 

Nota publicada originalmente en Diario de México USA

21 de noviembre de 2014

Nueva York