Durante la misa donde los feligreses llegaron a la Catedral con las palmas y ramas de olivo para que fueran bendecidas (Foto: Guadalupe Martínez)

Por: Guadalupe Martínez/@Guadalupemtzo

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- Ante cientos de católicos, el arzobispo de Morelia, Carlos Garfias Merlos pidió a los feligreses ser humildes y reconocer las cualidades de Jesucristo, pero también superar el orgullo y la soberbia que aún están presentes.

En la celebración litúrgica del domingo de Ramos que se llevó a cabo en la Catedral de la capital michoacana, el clérigo expuso la necesidad de que en esta etapa tan importante para la Iglesia Católica, los michoacanos se mantengan cerca de Dios para consolar la amargura, desesperanza, sufrimiento y desilusión que hay lamentablemente alrededor de toda la sociedad. Pero lo más grave, dijo, que no se haga nada por quienes día a día viven injustamente agredidos, humillados, e insultados a ellos, destacó, se les debe brindar la mano para ayudarlos con la fe.

En la homilía, Garfias Merlos, expuso que “la humildad hace encontrar a Dios (Foto: Guadalupe Martínez)

En la homilía, Garfias Merlos, expuso que “la humildad hace encontrar a Dios, pero sobre todo a ver de manera diferente a las personas, por eso, pedimos  ser capaces de superar el orgullo y la soberbia. Cuánta necesidad tienen las personas de ayudar, de saber tratar con amabilidad y respeto a toda la gente con compresión. Pedimos que en esta etapa, exista una actitud de diálogo, pero sobre todo de confianza”.

Durante la misa donde los feligreses llegaron a la Catedral con las palmas y ramas de olivo para que fueran bendecidas, agregó que en esta semana se debe acompañar a Cristo en el misterio pascual, para identificarse y participar de su gloriosa responsabilidad.

El prelado, insistió en que se debe entender lo que es la humildad para poder atender al católico que requiere consuelo (Foto: Guadalupe Martínez)

El prelado, insistió en que se debe entender lo que es la humildad para poder atender al católico que requiere consuelo, apoyo espiritual o un abrazo, tal y como lo hizo Jesucristo cuando entró a Jerusalén para ser alabado por los habitantes y después de unos días ser crucificado.

JRR