Por: Ariana Castellanos

Ciudad de México (Rasainforma.com).- Este 2 de abril se conmemora el Día Mundial del Autismo, un problema que afecta a uno de cada 115 niños en México y uno de cada 160 en el mundo. Es una afectación que comienza en la infancia y tiende a persistir hasta la adolescencia y la edad adulta.

El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es un  grupo de afecciones caracterizadas por algún grado de alteración del comportamiento social, la comunicación y el lenguaje, y por un repertorio de intereses y actividades restringido, estereotipado y repetitivo, así lo describe la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En la mayoría de los casos, el TEA se manifiestan en los primeros 5 años de vida, los afectados presentan a menudo afecciones comórbidas, como epilepsiadepresiónansiedad y trastorno de déficit de atención e hiperactividad.

El nivel intelectual varía mucho de un caso a otro, y va desde un deterioro profundo hasta casos con aptitudes cognitivas altas.

La evidencia científica disponible indica la existencia de múltiples factores que causan el autismo, entre ellos los genéticos y ambientales, que hacen más probable que un niño pueda padecer un TEA.

Los datos epidemiológicos disponibles demuestran que no hay pruebas de una relación causal entre los TEA y la vacuna contra el sarampión, la parotiditis y la rubéola.

La intervención en la primera infancia es muy importante para optimizar el desarrollo y bienestar de las personas con este problema. Se recomienda incluir el seguimiento del desarrollo infantil en la atención sistemática a la salud de la madre y el niño.

Una vez que se haya identificado un caso de TEA, es importante que se les ofrezca al niño y a su familia información y servicios pertinentes, derivación a especialistas y ayudas prácticas de acuerdo con las necesidades particulares de cada individuo. No hay cura para los TEA.

Sin embargo, las intervenciones psicosociales basadas en la evidencia, como la terapia conductual y los programas de capacitación para los padres y otros cuidadores, pueden reducir las dificultades de comunicación y comportamiento social, y tener un impacto positivo en la calidad de vida y el bienestar de la persona.

Aunque algunas personas con TEA pueden vivir de manera independiente, hay otras con discapacidades graves que necesitan constante atención y apoyo durante toda su vida.

Las personas con TEA sufren a menudo estigmatización y discriminación, en particular privaciones injustas en materia de salud, educación y oportunidades para participar en sus comunidades.

Para reconocer y abordar este padecimiento, los gobiernos de distintos países iluminan sus edificios emblemáticos de color azul, como un llamado a la concientización y atención.

Fuente: OMS