Amigos de MiMorelia.com, por su trascendencia, quiero compartir con ustedes datos sobre el evento “Todos Unidos por el Desarrollo de Michoacán y Guerrero”, un encuentro histórico que reunió en Palacio de Gobierno a más de 200 actores políticos, económicos, sociales y religiosos, líderes de todos los sectores de Michoacán y Guerrero.

El propósito común de todos los que ahí nos congregamos es conformar una propuesta para detonar inversión y empleo en la región de Lázaro Cárdenas-La Unión, Guerrero, que se traduzcan en mejor calidad de vida para la población.

La propuesta se plasmó en una carta dirigida al presidente Andrés Manuel López Obrador, la cual fue firmada por legisladores federales y locales, líderes empresariales, jerarcas religiosos, presidentes municipales, líderes de partido y por los gobernadores de Michoacán y Guerrero, Silvano Aureoles y Héctor Astudillo Flores.

Ahora estamos a la espera de que el presidente Andrés Manuel López Obrador convoque a mesas de trabajo para consensuar una política pública que sustituya a la ZEE de Lázaro Cárdenas-La Unión y garantice la permanencia y llegada de nuevas inversiones a la zona.

El planteamiento, que guarda similitudes con una Zona Libre Fronteriza, tiene cinco ejes principales: contar con incentivos fiscales y administrativos para atraer inversiones nacionales y extranjeras; incorporar a las mipymes para que generen cadenas de valor; constituir un fideicomiso para que las empresas beneficiadas contribuyan con un porcentaje anual de utilidades para generar infraestructura social.

El cuarto punto es tener un tabulador base de, por lo menos, tres salarios mínimos, ya que las empresas que se instalarán ahí van a privilegiar conocimientos y capacidades por encima de la mano de obra, y el quinto es la integración de un corredor de infraestructura que conecte a Lázaro Cárdenas con la Ciudad de México y el Bajío.

Estoy seguro de que hoy estamos ante la gran oportunidad para que Michoacán y Guerrero avancen hacia un desarrollo integral y justo. El contexto de la guerra comercial entre Estados Unidos y China coloca a México con una gran oportunidad para que empresas de Asia se instalen en uno de los tres países del Tratado de Libre Comercio (TMEC) y, sin duda, el que tiene mejores condiciones es nuestro país.

En estas circunstancias se abre un abanico de posibilidades para atraer inversión productiva de gran calado, que se convierta en ancla para miles de mipymes, que es lo que necesitamos en nuestros estados.

Es de todos conocida la relevancia alcanzada por el puerto Lázaro Cárdenas, su papel protagónico en los escenarios nacional e internacional, convertido ya en la plataforma logística y de inversión de Michoacán y Guerrero, así como punto estratégico para el comercio con nuestros mercados naturales: los países de la región Asia-Pacífico, y de Norteamérica.

Sin embargo, es evidente la disparidad que existe entre lo que ocurre dentro de la barda perimetral de Apilac y fuera de ella. Al interior, auge y desarrollo –empresas de clase mundial con instalaciones automatizadas y procesos estandarizados–; al exterior, comunidades pobres con habitantes que padecen grandes rezagos y carencias.

Por eso, nuestro objetivo es que la prosperidad del puerto trascienda hacia su entorno, que se refleje en mejoras en la calidad de vida de la población, y eso sólo se logrará con inversión productiva que impulse la generación de riqueza y empleos.

Las desigualdades imperan en México. Las brechas regionales son evidentes. Como ejemplo, en los últimos diez años el crecimiento del norte del país fue del 30%, mientras que el sur-sureste sólo creció 8%, es decir, casi 4 veces menos.

Por eso, la mesa del lunes, así como la firma del documento, nos une para que todos juntos, y de la mano con el gobierno federal, podamos construir una propuesta de política pública que rompa ese círculo vicioso y reduzca las asimetrías.

Compartir